Monday 23 de January de 2017

El ave llamada Fénix

     27 Mar 2013 04:00:00

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Hay en Arabia “un ave que tiene por nombre Fénix. Ésta, que es única en su especie, vive 500 años; y cuando llega al punto de su muerte, se fabrica un ataúd de incienso, mirra y otras especies aromáticas, en el que se mete cuando le llega su tiempo y allí muere. Según se pudre su carne, nace cierto gusano, el cual, alimentado de la materia en putrefacción del animal muerto, echa también alas. Luego, hecho ya fuerte, levanta el ataúd en que están los huesos de su antecesor, y cargado con todo ello, realiza el viaje desde la región de Arabia hasta la ciudad llamada Heliópolis, en Egipto. Y en pleno día a la vista de todo el mundo, vuela sobre el altar del Sol y allí deposita los huesos. Hecho esto, emprende la marcha de vuelta. Ahora bien, los sacerdotes examinan las tablas de los tiempos y comprueban que el ave volvió cumplidos los 500 años”.
Esto fue escrito alrededor del año 96 de nuestra era por Clemente Romano, uno de los primeros sucesores de San Pedro como obispo de Roma quien, en una larga carta, escribe a los cristianos de Corinto y en la cual llama al mito del fénix “el extraño signo que se da en la tierras de Oriente”, pues para él simboliza la realidad de la promesa de la resurrección.
San Clemente parece hacerse eco de lo que antiguos escritores habían dicho de esta mítica ave, además de que la fábula siempre ha sido muy conocida y encierra uno de los simbolismos más recurrentes en la historia de la humanidad. En efecto, el fénix es símbolo de vida, de resurrección e inmortalidad, de resurgimiento cíclico y regeneración; por ello, los antiguos cristianos retomaron el mito y consideraron a esta ave como pájaro sagrado y símbolo de una irrefragable voluntad de sobrevivir, por tanto, de triunfo de la vida sobre la muerte.
La Edad Media cristiana vio también en el fénix un símbolo de la resurrección de Jesucristo y, a veces, como símbolo de su naturaleza divina, mientras que su naturaleza humana se figuraba con el pelícano. El fénix es descrito como animal de un esplendor sin igual, parecido en su figura a un águila, pero dotado de incomparables alas doradas y rojas, en fin, un ser magnifico y fabuloso.
Puede parecer ocioso el hecho de hablar de estas cosas y privado de interés poner atención a los mitos, pero éstos, lejos de ser irrelevantes, manifiestan realidades profundas e incomunicables de otra manera. En un mundo que respira muerte y violencia, destrucción y disolución, en un mundo en el que impera lo algunos han llamado “cultura” de la muerte, el fénix nos habla hoy del triunfo de la vida, de la voluntad que tiene el ser vivo de permanecer vivo de alguna manera, la resistencia a desaparecer y volverse nada. El fénix es un canto a la vida y a la resurrección, justamente eso que estamos celebrando en estos días santos.

*padrefelix98@hotmail.com




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