Monday 16 de January de 2017

El bautismo de Cristo, fuente de nuestro bautismo

El Día del Señor

     9 Jan 2011 22:16:18

A- A A+

Compartir:
"El bautismo de Cristo", de Andrea del Verrocchio.

INTRODUCCIÓN
Con la fiesta del Bautismo de Cristo se cierra el ciclo navideño y de esta manera culmina litúrgicamente la epifanía o manifestación universal del misterio cristiano.
Inmediatamente después se abre parte del tiempo ordinario con referencia constante a la pascua del Señor como centro de todas las celebraciones eucarísticas y punto de referencia de los siete sacramentos, signos eficaces de la gracia divina que nos eleva al orden sobrenatural.
Es bueno ahora reflexionar en el sentido y contenidos del Bautismo de Jesús como fuente participativa y razón de ser del bautismo de los cristianos.

EL BAUTISMO DE CRISTO ESTABLECE SU IDENTIDAD COMO MESÍAS SALVADOR
Las lecturas bíblicas de este día nos muestran varios testimonios que definen la identidad de Cristo.
En primer lugar, el profeta Isaías del Antiguo Testamento nos habla acerca de Cristo como siervo elegido de Dios, manso, paciente, fiel y tenaz en la obra de la justicia. Él establece la alianza con el pueblo elegido, es la luz de las naciones y libertador de todos los que sufren.
Es la vida nueva que los hombres han de participar asemejándose a Él en orden a la salvación como fruto de la misión que el Padre le ha confiado, misión que se cumple todos los días hasta la consumación de los siglos y de generación en generación a través de la Iglesia de los bautizados por el mismo Señor.
En segundo lugar, en los Hechos de los Apóstoles (segunda lectura), el apóstol Pedro, al comienzo de la vida de la Iglesia, da testimonio de Jesús de Nazaret como el Ungido, Mesías, Cristo.
Jesús, con la fuerza del Espíritu Santo, cumple su misión, expresada en labios de Pedro: “Pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”.
En tercer lugar, en el evangelio de San Mateo se da el testimonio perfecto sobre Jesús por parte de Juan el Bautista, el Espíritu Santo y el Padre.
Cuando Cristo pide a Juan que lo bautice, éste se resiste, ya que iluminado por la luz divina, lo identificó como Mesías limpio de pecado y quien no era un común pecador, como los penitentes arrepentidos por la predicación de Juan y quienes aceptaban su bautismo de arrepentimiento y purificación de sus pecados.
Fue entonces cuando Jesús le dijo a Juan: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que cumplamos todo lo que Dios quiere. Entonces Juan accedió a bautizarlo”.
Una vez que Cristo fue bautizado se realizó la maravillosa epifanía o teofanía de la Trinidad: la persona del Hijo encarnado que era bautizado en las aguas del Río Jordán, la persona del Espíritu Santo que bajó del cielo en forma de paloma y la voz potente del Padre eterno que dijo: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.
He aquí el aval que testimonia la identificación mesiánica de Jesús, como Hijo de Dios y su misión salvadora para todos los pueblos de la tierra.

NUESTRO BAUTISMO ES PARTICIPACIÓN DEL BAUTISMO DE CRISTO
Nuestro bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, con un sello que no se borrará jamás y que confiere el perdón del pecado original originado y demás pecados personales, infunde la gracia santificante. Tiene como fuente participativa el Bautismo de Jesús.
Él ha dicho que quien creyere en Él se salvaría, y a partir del bautismo trinitario, que nos hace ser hijos adoptivos del Padre, hermanos de Cristo, el Primogénito y morada del Espíritu Santo.
De esta manera, por nuestro bautismo instituido por Jesús, nos hace ser miembros de su Iglesia, recibiendo también nuestra misión que nos identifica para ser testigos y heraldos del evangelio.
Unidos a Cristo por el bautismo y con la Iglesia fundada por Él, hemos de ser “luz del mundo y sal de la tierra”, ciertamente en un mundo lleno de tinieblas y sombras de odios, paganismo y muerte, de muchos apartados de Dios por propia voluntad pecaminosa y con la absoluta necesidad de arrepentimiento personal y comunitario.

CONCLUSIÓN EXHORTATIVA
“Dios Padre nuestro, en este día del Bautismo de Jesús, te damos gracias por el amor con que nos entregas a tu Hijo, ungido por el Espíritu para anunciar a los pobres la buena nueva.
“Igualmente te agradecemos los dones de nuestro bautismo que nos da identidad cristiana, todos los días de nuestro paso por este mundo y como promotores responsables de paz y fraternidad.
“Te agradecemos también el inmenso don de pertenecer a tu Iglesia, comunión de bautizados, que anuncian gozosos, ahora y para siempre, como arras y prenda, la identificación definitiva en el cielo como meta gozosa y fruto de nuestro bautismo santificador con la energía del mismo Cristo, por voluntad del Padre celeste y con la presencia y acción vivificantes del Espíritu de amor”.

*Obispo Emérito de Zacatecas




Lo más leído
Inauguran cancha de Capital Soccer en Guadalupe
Lamenta Gema Mercado que la educación no sea primero; "lo del salario no es una negativa"
Levanta plantón Supdacobaez; esperan pago a más tardar el miércoles
Tiroteo en un bar de Playa del Carmen deja al menos cinco muertos
Acusan anomalías en entrega de 29 concesiones
El gobierno no tiene deudas con los profesores del Cobaez: Miranda
Llama gobernador Tello a replantear continuidad del Cobaez
Abren Alcohólicos Anónimos región Norte 
Mineros, listo para recibir a Puebla en la Copa MX
Sin drenaje, algunas escuelas en municipios
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.64
Venta 22.14
€uro
Compra 22.97
Venta 23.47

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad