Friday 24 de March de 2017

El cáncer de los sindicatos de gobierno

Perspectivas

     18 Mar 2013 04:00:00

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Decir que desde hace muchas décadas México ha sido secuestrado por un grupo de organizaciones sindicales no es una exageración.
En México y en el mundo asombra que en un país que es potencia exportadora, que tiene una economía moderna y al que se le ve como una de las grandes potencias mundiales en las próximas décadas, existan organizaciones comandadas por auténticos rufianes, que condicionan al Estado y usan los recursos públicos a su antojo.
Cuando menos en áreas como la energía, Pemex y CFE, la salud, el campo y el sector público completo, desde hace muchos años el ritmo y el rumbo, la velocidad y el estilo están marcados no por los gobiernos, sino por los resultados de los caprichos, presiones y negociaciones políticas de los sindicatos.
Casos como el del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) es emblemático pero no único.
En el SNTE los líderes se eternizan y la única forma de quitarlos es con el puño presidencial. Así le pasó a Carlos Jonguitud Barrios y así le pasó a Elba Esther Gordillo.
Pero estos mismos líderes pusieron gobernadores y miembros del gabinete, se aliaron con candidatos presidenciales y presidentes del PRI y del PAN; determinaron el rumbo de la educación y dispusieron, y disponen, de miles de millones de pesos de recursos públicos a su antojo, sin rendir cuentas a nadie.
Un caso similar podría el del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Sus liderazgos de antes y de ahora sólo pueden ser removidos por una decisión presidencial; su soberbia, prepotencia y exhibicionismo asombran no sólo en México sino en el mundo.
Y habrá que recordar al sindicato de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, cuyos excesos son de novela y que condujeron a que se declarara la extinción de la empresa el sexenio pasado.
En la misma lista debieran aparecen organizaciones sindicales como la del Instituto Mexicano del Seguro Social, que tiene a la institución al borde de la quiebra porque ha conseguido condiciones de trabajo que significan la quiebra de la institución.
Para el Gobierno Federal, estatal y municipal, los sindicatos de burócratas son un verdadero dolor de cabeza, que sólo quieren meter la mano a los presupuestos, sin ningún compromiso de productividad y eficiencia.
Y aunque no son sindicatos, habría que anotar a organizaciones como la Confederación Nacional Campesina (CNC), que con la bandera de defender al campo y a los campesinos asalta cada año el presupuesto de egresos de la federación, con tal ferocidad y cinismo, que el mismo PRI votó en contra de los intentos de la CNC en las discusiones de los presupuestos de 2011 y 2012.
Curiosamente, esos dolores de cabeza sólo se ven en los sindicatos del sector público.
En el sector privado, desde hace muchos años se adoptó en casi todos los casos, compromisos de productividad y eficiencia y los conflictos laborales brillan por su ausencia.
La últimas huelgas importantes en el sector privado han sido las de la planta de VW de Puebla, donde se hizo costumbre la huelga anual, más por la torpeza de manejo de los administradores alemanes que por la intolerancia de los sindicatos.
Pero hoy por hoy, el sector público mexicano está medio siglo atrás en sus organizaciones sindicales y representan un freno y un contraste a la modernidad que el país ha logrado en otras áreas.
Hasta el próximo lunes con nuevas…PERSPECTIVAS.

*Periodista
luemer@gmail.com




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