Thursday 19 de January de 2017

El centro de dos ciudades

     3 Nov 2012 04:00:00

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Para las personas de mi generación, de niños siempre soñamos con ir a Laredo, Texas. Para comprar toda clase de productos prohibidos comercialmente en nuestro país en esos ayeres. Las bicicletas eran la primera opción de compra debido a que las que existían en México pesaban el triple y aparte  no tenían modelos tan innovadores como las de allá. La ropa era otro tema, principalmente los pantalones de mezclilla que daban opción a varias marcas y, por supuesto, los tenis o calzado deportivo; en nuestro país se tenía acceso sólo a marcas nacionales, sin tanto surtido y uno siempre buscaba los del otro lado, que aguantaban un poquito más.
Recuerdo también que había personas en Fresnillo llamados “fayuqueros” o “chiveros”, que se dedicaban a traer del país vecino toda clase de objetos legales o ilegales. Cumplían cualquier deseo o capricho de sus clientes. Las televisiones de control remoto eran de lo más buscado, así como juguetes, bicicletas y vino. A principios de los 80 estos comerciantes hicieron su agosto con la venta de patines, artículo que se puso de moda por varias películas y no había niño que no quisiera esos famosos patines de bota, inexistentes en el mercado nacional.
Cuando tenía 12 años, más o menos, hicimos con mis papás un viaje de compras a dicha ciudad estadounidense fronteriza; el centro de Laredo era el corazón del comercio. Las tiendas de ropa, jugueterías, supermercados, negocios de electrónica... Todas estaban localizadas allí, adornando con sus escaparates las calles. Y le daban un toque muy peculiar al centro de Laredo, un lugar que parecía inmortal. Uno como consumidor no salía de esta zona para comprar todo lo que se necesitaba.
Posteriormente, el paso de los años modificó nuestra política de importaciones y se tuvo acceso a todas estas cosas en México. Afortunadamente ya conseguimos todo en nuestro país y no es necesario salir a comprar una televisión o un par de tenis al extranjero.
Actualmente, y por motivos médicos, tengo la necesidad de regresar a esta ciudad fronteriza cada cuatro meses. Tenemos viajando siete años y hasta esta semana que nos tocó cita, le comenté a mi esposa por qué no nos dábamos una vuelta al centro. Coincidimos ella y yo en los recuerdos de nuestra infancia, en lo increíble que era ese lugar para las pupilas de los compradores. Qué sorpresa y chasco nos llevamos al ver que el centro de Laredo, paraíso comercial de antaño, está totalmente abandonado, sucio, con poca vigilancia y auténticamente muerto.
Al caminar por la zona, le preguntamos a un paisano con una tiendita de esas de todo a un dólar, la causa del deceso de su centro y comentó que todos los negocios de antaño se habían cambiado al centro comercial, que los locales se habían quedado solos y el interés por la zona había descendido rápidamente en pocos años. Jamás se preocuparon las autoridades locales por este lugar y, a la fecha, parece un pueblo abandonado de esos que vemos en las películas que fueron taquilleras hace mucho tiempo.
Este ejemplo me trajo a la mente rápidamente el caso del Centro Histórico de nuestra bizarra capital. Sigo asistiendo a juntas con los sectores empresariales, gubernamentales, de la UNESCO y demás asociaciones para ver el futuro de esta zona en Zacatecas y desafortunadamente no se aterriza en nada. Los temas cada vez son más complejos y las soluciones se ven tan difíciles como nunca. Considero que no se necesita descubrir nada para darle un giro comercial: simplemente se necesita definir la vocación del centro de nuestra capital.
Creo debemos hacer un inventario real de los locales vacíos en Zacatecas, así como los ocupados y por quiénes lo están. Cuántas casas habitadas tenemos y cuántas vacías, cuántos comercios y de qué tipo son. También es importante saber si hay casas abandonadas, de quién son y el estado de las mismas, entre otros aspectos. Al saber estos detalles, podremos darle un giro a la actividad comercial y saber en realidad qué necesitamos para que nuestro centro no muera. Qué bueno sería saber si se necesitan más restaurantes, autoservicios, hoteles, locales comerciales, espacios para vivienda y estacionamientos.
Hago nuevamente el llamado a las autoridades municipales para no descuidar un Centro Histórico enfermo. Las enfermedades mortales  no se curan con aspirinas y el éxito de la cura de las mismas no son los tratamientos, es la prevención o los chequeos frecuentes. Espero de corazón, cuando se quiera tratar el tema de nuestro Centro Histórico formalmente y con bases, no esté como luce el de Laredo actualmente.
Para terminar, comentaría también que el comercio del centro no tiene que ser sólo el que hacían las oficinas de gobierno: tenemos que buscar más opciones para sobrevivir como lo hemos hecho por muchos años. Hasta la próxima.

*Presidente de la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles de Zacatecas (Amhmzac)
rmunozc1970@hotmail.?com
Twitter: @rmunozc1970




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