Sunday 22 de January de 2017

El desdén a la clase media

     29 Apr 2011 04:00:00

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En mi colaboración de la semana pasada quedaron varias cosas en el tintero, debido a que resulta imposible desarrollar más de una idea en un artículo periodístico corto.
Comentaba entonces sobre la dignidad con la que vivió la pobreza una generación de personas, de mediados del siglo pasado aproximadamente, cuyos progenitores llegaron a Monterrey, las más de las veces, en búsqueda de mejores oportunidades de trabajo.
Una parte sustantiva de aquellos jóvenes padres de familia tenía como meta forjar un mejor futuro para sus hijos a través de la educación formal y de impulsar en ellos una ética de la responsabilidad compartida.
Con los años, tal situación permitió que los descendientes de esa generación pasasen a formar parte de una clase media que, por un lado, podía aquilatar el esfuerzo y los sacrificios que habían sido necesarios para superar carencias económicas y, por otro, podía proyectar un porvenir más esperanzador para sus vástagos.
Esa clase media trabajadora es hoy la más menospreciada por la clase política mexicana. En otro país eso sería inconcebible porque de ella surgen muchos de los científicos, los académicos, los directivos empresariales, los gestores culturales, así como los pequeños y medianos inversores que México necesita.  
En alguna de mis colaboraciones comenté que cuando tuve la oportunidad de comer con Elena Poniatowska, a quien le une una estrecha amistad con López Obrador, le pregunté porqué este personaje -quien seguramente será el próximo candidato de izquierda a la Presidencia de la República- mostraba tanto desdén por la clase media, pero no hubo respuesta.
En realidad, la pregunta era retórica, pues muchos sabemos que a los políticos mexicanos les viene bien la pobreza extrema. No me refiero a aquella ciudadanía que puede vivir la pobreza con dignidad porque posee saberes técnicos, artesanales, profesionales o académicos que les permite satisfacer sus necesidades básicas, sino la más urgida del pan diario y de la cobija para protegerse de la inclemencia del tiempo.
Sabe nuestra clase política, de todas las siglas, que allí están los votos que pueden ser comprados en épocas de elecciones. Por eso hay tan pocos programas sociales para la creación de empleos, de impulso a pequeñas empresas o de estímulo a la cultura y las artes. Por eso la educación no interesa a los gobernantes.
Sería necesario hacer un estudio profundo sobre el tema para comprender las raíces de los problemas que afronta México. Creo que muchos de nuestros padres están o estuvieron orgullosos de la clase media que forjaron. Yo extraño a los míos, pero consuela saber que partieron antes de ver el desastre en el que se ha convertido nuestro país.

*Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores




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