Monday 23 de January de 2017

El espacio público y la comunidad

Periferia: Arte contemporáneo

     19 Oct 2012 04:00:00

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La comunidad puede definirse a partir de una relación espacial (el barrio, la colonia), institucional (trabajadores, estudiantes), de intereses específicos (sociales, políticos, económicos), o a partir de identidades (étnicas, nacionales, de género).
Obviamente, estas categorías casi siempre se entrecruzan, lo que hace que una comunidad sea el resultado de una serie de relaciones complejas.
Al hablar específicamente de la ciudad, el espacio púbico se considera como un factor determinante para crear o incrementar la cohesión de comunidades. El espacio público es un lugar de tránsito, pero también es un espacio de convivencia. Los encuentros que propicia el campo de juego o la plaza no podrían ocurrir de otra manera.
Desde las políticas públicas se ha enfatizado el rescate de lo público: crear entornos agradables, seguros, donde la gente quiera estar.
Colocar esculturas o monumentos es considerado como una forma de dignificar el lugar. Pero casi siempre son resultado de una visión sesgada, que supone a priori lo que es mejor para la comunidad.
Una escultura/monumento es una intrusión que, sin que nos sorprenda, terminará  “vandalizada” porque no pertenece a la comunidad, si no es que resulta absolutamente contraria a sus necesidades.
De alguna manera, este problema se deriva de la concepción del artista como un evangelista, un agente reconocido por su capacidad de construir significados a partir de objetos que desde una posición privilegiada es capaz de interpretar o representar a la comunidad.
Pero, parafraseando a Johanna Druker, los artistas no son mejores que la sociedad en que viven.
El arte público no puede limitarse a la decoración, debe ser un canal para la construcción de vínculos más sólidos entre los miembros de la comunidad.
El riesgo de que las nociones preconcebidas de un agente artístico acerca del grupo con el que trabaja se convierta en una barrera estará siempre presente.
La idea de intervenir en la vida de un grupo dado está basada en el supuesto de que el grupo elegido tiene algún tipo de carencia que sólo puede ser terminada por la intervención de un agente externo.
En este caso, se cree que un grupo tiene una necesidad de expresión o de fortalecer su identidad que sólo puede satisfacerse a partir del arte, sin considerar su contexto y necesidades reales, que en ocasiones ni siquiera encontrarían en el arte el mejor medio para satisfacerse.
No se trata de descalificar el papel que el arte puede tener como un medio para incidir en la comunidad, sino de estar conscientes de los problemas que implica su intervención.
El paternalismo debe hacerse a un lado: la voz de la comunidad no puede ser sustituida por la del artista o las políticas culturales (más allá de su validación retórica con títulos auto-otorgados que carecen de sentido).
Y si hay alguna posibilidad de modificar las condiciones de vida de un grupo, esta modificación y los medios elegidos para realizarla deberían ser el resultado de los deseos de la propia comunidad.

*Coordinador del Muno
Twitter: @sevendepinole
 




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