Thursday 23 de March de 2017

El espejismo de la autosuficiencia alimentaria

     4 Jun 2012 04:00:00

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Para muchos ciudadanos y no pocos políticos (Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, entre ellos), México debe tener como propósito, como objetivo de política pública, la autosuficiencia alimentaria.
En cristiano, esto quiere decir que los mexicanos debemos producir todos los alimentos que consumimos; que no debemos importar alimentos, como lo hacemos ahora, en que compramos al exterior más o menos la mitad de todos los alimentos.
Las opiniones a favor de la autosuficiencia alimentaria dicen que importar la mitad de los alimentos que consumimos nos hace dependientes del exterior, casi casi es un atentado a nuestra soberanía, nos debilita como nación, nos hace dependientes de otras y es reflejo del abandono y de las políticas equivocadas en materia agropecuaria.
Independientemente de que esto último sea cierto, la verdad es que tener como objetivo de política publica la autosuficiencia alimentaria es algo que, cuando menos, es un contrasentido, cuando no una verdadera estupidez.
Lo que mejor puede ejemplificar esto es llevarlo a nivel de una familia y pretender que alguien tenga como objetivo de vida, ser autosuficiente en materia alimentaria; es decir, producir todo que una familia come: frijol, maíz, azúcar, carnes de todo tipo, verduras y hortalizas, leche y huevos, sal, pimienta, ajos, cebolla, etc. etc.
Lo que todas las familias hacen es vender algo que tienen y con ello, comprar lo que necesitan.
El caso más común es que las familias vendan su trabajo, su capacidad de trabajo y con lo que obtienen por ello, compran la mayor parte de los alimentos.
Y ese hecho no hace que las familias sean débiles frente a otras o que su independencia sufra.
Exactamente lo mismo pasa con los países.
México, por ejemplo, es uno de los grandes productores mundiales de frutas, hortalizas y flores. Y con lo que obtiene de la venta de esos productos compra granos, maíz, frijol y trigo, de los que no producimos  lo suficiente porque nuestro suelo y nuestro clima no nos lo permite.
Es factible y lógico que persigamos un equilibrio y que busquemos que con lo que vendemos a otros países, nos ajuste para comprar los alimentos que necesitamos.
Pero pretender que produzcamos todo lo que consumimos es tanto como ignorar que suelos y clima imponen limitaciones.
Una obligación fundamental de los gobernantes, y que en México se ha ignorado olímpicamente, es adoptar las políticas públicas que traigan más bienestar a los ciudadanos y no buscar espejismos como la autosuficiencia alimentaria, que suenan bonitos como lema de campaña, pero que no dejan de ser estupideces propias de esas épocas.

*Periodista
 




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