Sunday 22 de January de 2017

El México de Calderón

     15 Jul 2011 04:00:00

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"Estoy convencido de que México no va a ser el mismo que antes después de este campeonato del mundo”. Solamente si no lo hubiéramos escuchado millones de mexicanos, no podríamos creer que esto lo dijo un Presidente. El de México, lamentablemente.

"Una secuencia presenta a un Felipe Calderón desatento, indiferente y soberbio ante el gobernador Alonso, expresiones ya cotidianas de un hombre en la derrota y quien inclusive ha perdido el control del territorio que dice gobernar"

Con ya casi 45 mil muertos y miles de desaparecidos por la llamada guerra, su guerra; Felipe Calderón expresa desatinos y absurdos inconcebibles. Ahora resulta que el parteaguas de un país al punto del derrumbe y el México que anhelamos es, nada más y nada menos que ¡un partido de futbol!
Ya en ocasiones anteriores el presidente había hecho afirmaciones sorprendentes, como aquella en que se vanagloriaba de haber ganado la guerra en Apatzingán y, por ello,  podría vencer igual en Afganistán y en Paquistán, sólo que ahora se pasó de la raya; tanto que el psicoanalista José Antonio Lara Peinado, citado por Julio Hernández López en su prestigiada columna astillero, hace un reflexivo análisis sobre el tema futbolero y dice:
“Para miles de aficionados el juego no es sino una forma neurótica de expresar su malestar y su insatisfacción personal,… Sin embargo, para sujetos con arquetipos de orden psicopático, el balón y el juego les hacen perder el principio de realidad… mientras que un neurótico calma su insatisfacción con un partido de fútbol, un psicópata  despierta ilusiones, delirios y fantasías que le llevan a ignorar una realidad”  
Una secuencia fotográfica bastante oportuna que aparece en la página 5 de este diario el día de ayer, presenta a un Felipe Calderón desatento, indiferente y soberbio ante el gobernador Alonso, expresiones ya cotidianas de un hombre en la derrota y quien inclusive ha perdido el control del territorio que dice gobernar.
Hace días, el secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Alejandro Poiré, queriendo desvincular a las fuerzas armadas de los enfrentamientos ocurridos en el estado de Michoacán y que dejaron como saldo decenas de muertos, explicó que la ola de violencia era consecuencia de la disputa del territorio por dos grupos de la delincuencia organizada, lo que significa que el estado mexicano no tiene el control de su territorio. La disputa por la plaza, no la ejerce un grupo de delincuentes contra el estado, sino en contra de otro grupo que la tiene, interpretando a Poire.
“La guerra contra el narcotráfico empieza a ser poco evitable en el momento en que el narcotráfico -un gran negocio que mueve cientos de miles de millones de dólares- empieza a ocupar territorio y, por tanto, a mandar sobre el territorio, incluidas las instituciones”, dice el expresidente español Felipe González y, hace notar que la lucha contra la delincuencia requiere de un 85% de inteligencia y un 15 % de operatividad, habiendo operado en México a la inversa, lo que ha conducido al escenario de “violencia extraordinariamente grave”
Si a la situación de “violencia extraordinariamente grave” que padecemos los mexicanos, le adicionamos los cuestionamientos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos hace, respecto a la actuación del Ejército Mexicano, a la que en cierto modo se suma la Suprema Corte de Justicia de la Nación, entonces la situación se complica para el gobierno de Calderón.
A raíz del caso de desaparición forzada de Rosendo Radilla, la Corte Interamericana instruyó a la Suprema Corte para que los jueces juzguen en el ámbito de lo civil a los militares, cuando éstos cometan delitos en perjuicio de civiles.
La resolución de la Corte Internacional estuvo varios años prácticamente congelada, hasta que las múltiples quejas de ciudadanos por violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos por militares y marinos en los operativos contra el narcotráfico, hicieron reflexionar a los ministros de la Suprema Corte en la necesidad de acotar el fuero o jurisdicción militar.
Es importante que el gobierno de Miguel Alonso no apueste todo en el combate a la delincuencia organizada, bajo el esquema  de guerra que ha impuesto el gobierno federal. La adopción de medidas de prevención del delito, sobre todo las que tienen que ver con el trabajo, las artes y los oficios, seguramente tendrán mayores logros y reconocimiento.

*Profesor universitario




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