Tuesday 17 de January de 2017

El multifacético “órale”

Horrografías

     20 Aug 2012 04:00:00

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Órale con este par de faltas de ortografía. (Foto: ZAZIL-HA TRONCOSO)
Órale con este par de faltas de ortografía. (Foto: ZAZIL-HA TRONCOSO)

Los mexicanos tenemos un lenguaje coloquial muy extenso y entre esas palabras que nos hemos inventado tenemos el multifacético “órale”, que igual usamos para decir sí que para demostrar asombro o fingir que nos interesa algo cuando es al contrario.
¿Vamos al cine? Órale. Tengo seis dedos en un pie. ¡Órale! Fíjate que fulanito me dijo que menganito tenía una tía que contaba que le dolía la pierna cada que llegaba la hija de la vecina con su perro bla-bla-bla… Ah, órale.
Para entender el origen de tan mexicanísima palabra, debemos entender unas cuantas cosillas, y lo primero que necesitamos saber es qué son las partículas enclíticas. (¿Qué dijo?)
Vámonos directo a los ejemplos y pongan atención a las comillas. Supongamos que yo tengo un punto de vista sobre un proyecto que encargué y quiero que “se tome” en cuenta, así que le digo a los encargados: “tómese” en cuenta.
Como ven, el “se” al final de la palabra “tómese” es el mismo “se” de la expresión “se tome”
Y ya que así lo hicieron, los encargados escribieron su opinión al respecto en un documento, el cual quiero que “me lo den” para conocerlo, entonces les digo: “dénmelo”. Y es que “dícese” que “se dice” que sus opiniones son muy importantes.
Tanto “se” como “me” y “lo”, llamados pronombres, dejan de ser palabras para convertirse en partículas enclíticas en el momento en que las mandamos al final de un verbo y hacemos que se integren en el mismo vocablo.
Ahora vamos con el pronombre que nos atañe: el “le”. Ya sea separado de la palabra, o como partícula enclítica, siempre nos hablará de un sujeto, sea persona, animal o cosa.
Si decimos “le compré una muñeca”, el “le” se refiere a alguien. En la frase “dile sus verdades”, el “le” de “dile” también habla de una persona, aunque no se mencione directamente en la frase, o incluso si se menciona: “dile sus verdades a Luis”.
Sin embargo, los mexicanos le damos un uso peculiar al “le” como partícula enclítica. Nos despedimos de alguien y le decimos “ándale pues”, sin que el “le” de “ándale” se refiera, por ejemplo, a un camino, que sería el sujeto.
Si alguien nos está molestando, amenazamos con un “síguele, ¿eh?”, sin que el “le” se refiera a alguien. Llega una visita y de inmediato soltamos un “pásale”, nuevamente sin sujeto. De pronto se hizo tarde: mejor ya “cáele”. Es demasiado tarde: “vuélale” para que encuentres un taxi.
Y no solamente lo usamos con los verbos, sino con otro tipo de palabras: újule, épale, híjole.
El “órale” no es otra cosa que la palabra “ora”, la cual es exactamente lo mismo que “ahora”, pero con las dos primeras letras comidas y el “le” que tanto nos gusta.
En principio, “órale” surgió como un exhorto: “Ve a comprar la leche, ¡órale!” Es decir, “ahora”. Y aunque lo sigue siendo, terminó convirtiéndose en una palabra con múltiples significados, como los arriba mencionados y muchos otros más.

*todahermosa@gmail.com




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