Wednesday 18 de January de 2017

El país de uno

     29 Jun 2012 04:00:00

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Con esta colaboración y las dos anteriores, concluyo la recomendación de tres libros que, en mi opinión, pueden influir en la vida. Así, no los agarrarán en curva (sobre todo a los políticos) cuando alguien les pregunte por los tres libros que más les hayan impactado. Hoy no hago comentarios, únicamente cito  fragmentos en virtud de los tiempos electorales.

“El país de uno. Reflexiones para entender y cambiar a México”. De Denise Dresser, Edit. Aguilar; es un libro de lectura obligada para todo aquel interesado en el cambio verdadero de este país. El título del prólogo todo nos dice: “La tarea que nos toca”.
Del prólogo: México ha transitado del predominio priísta a la democracia dividida; del presidencialismo omnipotente a la presidencia incompetente; del país sin libertades al país que no sabe qué hacer con ellas.
De cómo hemos sido: en México, muchos viven con la mano extendida. Con la palma abierta. Esperando la próxima dádiva del próximo político. Esperando la próxima entrega de lo que Octavio Paz llamó “el ogro filantrópico”. El cheque o el contrato o la camiseta o el vale o la torta o la licuadora o la pensión o el puesto o la recomendación.
  Víctimas de una educación que no le permite a México competir y hablar, y relacionarse con el mundo. Víctimas de una escuela pública que crea ciudadanos apáticos, entrenados para obedecer en vez de actuar… educados para hincarse delante de la autoridad en vez de llamarla a rendir cuentas.
Nos hemos acostumbrado al saqueo colectivo; hemos aprendido que el país funciona así. Allí están los estratosféricos salarios, bonos, pensiones y beneficios de los que arriban al sector público.
De donde venimos: Porque el país es visto como premio que se reparte a pedazos entre los ganadores. El gobierno es un lugar para la distribución del botín.
Carlos Salinas de Gortari está presente y de regreso. Habita en la conciencia colectiva del país y quiere influir en él.
México ya pagó el precio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari y no debe enfrentarlo de nuevo bajo un nuevo nombre.
La familia Salinas es más que sus miembros. Es una experiencia. La experiencia aterradora de asomarse a la cloaca de un clan. De presenciar las actividades de personas esencialmente amorales. De contemplar la vida que viven, los abusos que cometen, las mentiras que dicen.
En vez de promover juicios, el PAN ha protegido a los corruptos. En vez de democratizar a los medios ha optado por doblegarse ante ellos. Y por ello Acción Nacional es corresponsable del regreso de lo peor del PRI porque no lo detuvo a tiempo. No lo paró a tiempo. No lo denunció a tiempo.
Gracias al PRI el país padeció tantos años de mal gobierno. Gracias al PAN es probable que la historia se repita.
Lo que nos mantiene maniatados: a veces parece que no gobiernan los representantes de la población sino los dueños de la televisión. Frente a una clase política cada vez más adicta a la popularidad hay medios cada vez más dispuestos a venderla. Frente a un poder mediático cohesionado hay poderes políticos fragmentados. Y adictos.
Los lazos entre la televisión y la política son densos, estrechos, umbilicales. En una era de presidencias públicas y campañas mediáticas, la televisión se vuelve indispensable para ganar puestos y conservarlos, para apelar directamente a los votantes y asegurar su anuencia.
  Ante la debilidad presidencial, prevalece la ley del más fuerte. Ante la ausencia del Ejecutivo, aumenta el agandalle del legislativo y quienes cabildean dentro de él. Y donde el Estado es débil, los intereses privados se imponen día tras día, decisión tras decisión.
La televisión y su modelo bombón: El mexiquense metrosexual construido con carretadas de dinero; por lo menos 3 mil 500 millones de pesos en cuatro años de autopromoción mediática descritos por Jenaro Villamil en su libro "Si yo fuera presidente". El posible candidato presidencial, seleccionado, asesorado y adiestrado por  personajes como Arturo Montiel, Alfredo del Mazo, Carlos Salinas de Gortari, ejecutivos de Televisa y muchas manos más que peinan el copete. Venden el producto. Posicionan la marca.
Lo que podemos hacer: a partir de hoy entenderé que la irreverencia frente al poder es una actitud vital para ser un ciudadano de cuerpo entero. A partir de hoy entenderé que el voto es un derecho esencial, crucial, estructural. A partir de hoy me informaré sobre lo que pasa en mi país. A partir de hoy me sumaré al movimiento de quienes apoyan reformas. A partir de hoy argumentaré que la guerra contra el narcotráfico no ha producido los resultados deseados. A partir de hoy argumentaré que México prosperará cuando su gente esté educada y muy bien educada. A partir de hoy me opondré a algún monopolio. A partir de hoy me comprometo a recoger la basura afuera de mi casa. A partir de hoy entenderé que conectarse con otros es clave. Conectarse a través de internet, Twitter, Facebook es una manera de hacer funcionar mejor la democracia. Todo eso y más, nos dice Denise Dresser.

*Profesor universitario




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