Sunday 22 de January de 2017

El Reino de Dios germina y crece en lo oculto como las semillas

El Día del Señor

     17 Jun 2012 03:40:00

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  • Jesús vino a sembrar en los corazones esperaza, fe y salvación. Jesús vino a sembrar en los corazones esperaza, fe y salvación.
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INTRODUCCIÓN
Estamos retomando de nuevo, el tiempo litúrgico ordinario, precisamente a partir del Domingo de la Santa Trinidad. Celebramos hoy el 11 Domingo de este tiempo en el que Cristo explica con parábolas o comparaciones sencillas el misterio del Reino de Dios que germina y crece de manera oculta bajo el impulso de la gracia divina en el corazón de los hombres de buena voluntad que quieran aceptar este Reino, en el que se expande inconteniblemente la vida que Cristo, de parte de su Padre nos ha traído y siempre con la acción fecunda del Espíritu Santo.
Adentrémonos pues, en el contenido doctrinal de esta liturgia dominical, bajo la guía del evangelista San Marcos.

EL CRECIMIENTO OCULTO Y EFICAZ DEL REINO DE DIOS, COMO LAS SEMILLAS
El texto evangélico que se acaba de proclamar, nos propone de parte de Cristo, dos parábolas: la simiente y el grano de mostaza con las cuales se puede entender lo qué es el Reino de Dios.
El reinado de Dios es una realidad misteriosa y oculta. En su fase germinal y en su desarrollo, crece lentamente como las semillas, que luego son tallos, hojas, flores y frutos. La parábola de la simiente nos muestra esta realidad del Reino de Dios. La iniciativa divina está presente en la pujanza vital de este Reino.
Como la semilla que sembrada crece sin que se pueda percibir el impulso de vida que tiene en su entraña. Indudablemente que la manifestación plena de este Reino, se pondrá en evidencia con toda su fuerza en la etapa final del mismo.
La parábola del grano de mostaza, que es pequeño, pero que al ser sembrado y al ir creciendo llega a ser árbol alto, fuerte y frondoso en el cual los pájaros vienen a anidar en él. Nos muestra la magnificencia de la vida divina en el corazón humano. La fronda del árbol de mostaza con sus ramaje y hojas, muestran la abundancia de vida que Jesús toma comparativamente como el lento crecer del Reino divino, que en sus comienzos es pequeño e insignificante, pero que va creciendo seguramente hasta alcanzar su perfecto y magnífico desarrollo.

DIOS A TRAVÉS DE SU REINO DA LA VIDA A LOS HOMBRES QUE QUIERE SALVAR
Ante la impaciencia que los hombres tenemos y frente al misterio de la vida que Dios ofrece, está su plan que El lleva a cabo según su beneplácito, dando la vida, ensanchándola, a pesar de las limitaciones y falta de correspondencia de parte de quienes estamos llamados a la salvación.
El es el único que salva, no precisamente con la fuerza que nosotros quisiéramos, sino mediante la paradoja de la debilidad, con la cual poco a poco va creciendo el Reino de Dios, dentro y fuera de nosotros.
Pensamos que el Reino de Dios es un reinado temporal y trascendente a la vez.
Comienza y se desarrolla en la tierra en orden a la plenitud del más allá. Es un Reino de amor, de paz, fraternidad, justicia, gracia, unidad, comunión, verdad, bien y belleza. Es la vida de Dios en el campo de los hombres.
Es la alegría de la vida nueva que Cristo proclama y ofrece a nombre de su Padre y con la efusión abundante del Espíritu Santo.
Estamos en la dimensión sobrenatural del Reino de Dios en todos y cada uno de nosotros, a partir del bautismo que nos hace capaces de recibir el Reino gratuitamente, para que sembrado en los surcos de nuestras almas y cuerpos, germine y crezca con la fuerza de Dios, hasta que obtengamos la plenitud perfecta del cumplimiento de la fuerza de Dios.
Hasta que obtengamos la plenitud perfecta del cumplimiento de la voluntad divina que siempre pedimos se haga realidad con la oración del Padre Nuestro.

ORACIÓN CONCLUSIVA
Concédenos, Señor, ahondar en la oración reflexiva y profunda, que nos haga descubrir cada día más, el misterio de tu Reino en nuestras vidas. Más allá del pecado y de la muerte eterna.
Con nuestra colaboración y testimonio eficaz para que el mundo se abra a la llegada de tu Reino y éste llegue a ser vida de todos mientras vamos de peregrinos en pos del cielo. ¡Venga a nosotros tu Reino y hágase tu voluntad en el cielo como en la tierra!.

*Obispo Emérito de Zacatecas




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