Wednesday 18 de January de 2017

El retorno triunfal del jefe revolucionario

Los días del B-100

     7 Jun 2011 03:20:00

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Este texto está dedicado al joven historiador Luis Enrique Barajas Dueñas
Gustavo y Francisco I. Madero incursionaron como empresarios en Zacatecas. Francisco mandó en 1906 a un agente para que contratara trabajadores agrícolas. Inversionista comedido como era, consultó en todo al gobernador Eduardo G. Pankhrust.
Gustavo estuvo en la ciudad barroca en abril de 1908. Se hospedó en la habitación 15 del hotel Francés. Acudió para negociar la construcción de una vía férrea en la región de Mazapil.
En el contexto de la campaña electoral de 1910, Francisco estuvo en la capital del estado en marzo. Le acompañaba el zacatecano Roque Estrada.
Durante la estancia, sostuvieron reuniones en la casa de don Benito Garza (frente a la Catedral, en la esquina de la avenida Hidalgo y el callejón del Santero), y se alojaron en un hotel situado frente al teatro Calderón, propiedad de Antonio Chávez Ramírez.
El fin de hospedarse ahí era utilizar los balcones como templete, desde los cuales arengarían a los simpatizantes y transeúntes.
Era un plan alterno. Lo establecieron ante la posibilidad de que no les permitieran realizar un mitin en la alameda. Como en efecto ocurrió; el jefe político y el gobernador les negaron la autorización para manifestarse públicamente.
A Madero y Estrada les conmovió tan profundamente el acto, que lo situaron como un referente del autoritarismo prevaleciente en el país.
Los opositores siguieron su ruta; perdieron las elecciones; se levantaron en armas y ganaron.
Entonces Francisco I. Madero emprendió una gira triunfal en junio de 1911.
La hizo como ciudadano y jefe del “partido revolucionario”.
El itinerario era de Ciudad Juárez a la capital del país. Como utilizaba el tren, pasaría por Zacatecas. Entonces el gobernador maderista J. Guadalupe González organizó una manifestación de bienvenida el lunes 5 de junio, desde las 8 de la mañana.
Previo al arribo, la autoridad municipal ordenó que cerraran las cantinas desde el domingo.
A los vecinos del trayecto de la estación del ferrocarril a la Plaza de Armas les pidieron que adornaran las fachadas de sus casas; adujeron que era para “dar solemnidad a la manifestación”.
La información da cuenta de una apoteótica reunión pública que comenzó con el arribo del ferrocarril; luego caminaron a la plaza del Palacio de Gobierno.
Los puntales de la manifestación fueron el gobernador y el líder revolucionario.
Pero cosas de la cortesanía política, si un año atrás la autoridad municipal les negó permiso para manifestarse, ahora los regidores debieron participar como edecanes del gobernador González y de Madero, el jefe revolucionario...
*Historiador y profesor
universitario




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