Tuesday 17 de January de 2017

El teorema de los Pcs solubles

Cartas desde el exilio

     18 Jul 2011 04:00:00

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Bajaba hacia la parte alta del castillo mientras las aves canoras mordían la parte baja de su intangible capa. No cabe duda que el rey vivía en un mundo de ilusiones improbables. En realidad, había caminado sobre el agua sin emplear los hechizos de la levitación.
Los peces alados se reían de él por considerarlos solubles, pero qué le vamos a hacer, la culpa provenía de su furibundo espíritu realista;  manía conceptual y clasificatoria que había adquirido durante la estancia en la Academia irracionalista de Notre Demon.
Su tesis, de intenso tufillo empirista, versó sobre la real solubilidad de los peces en aguas vacías, investigación pionera que más tarde le permitió formalizar el notable teorema de los Pcs potencialmente ilimitados.
Esta formalización permitía la creación in pleura de variedades infinitas de peces solubles. Sin embargo, el escepticismo rondaba los laboratorios de la prestigiosa academia y el rey pronto sufrió el más trágico de los embates.
Comenzaba la séptima luna del sol hídrico cuando un humilde estudiante demostró que la solubilidad de los peces era no sólo imposible sino falsa. De inmediato los notables del claustro  pidieron al doctorando que probara estadísticamente sus dichos o que se atuviera a los castigos que se la practicarían si se demostraba que todo había sido una chapuza suya para desprestigiar al rey.
Pero las cosas resultaron correctas, el experimento se repitió varias veces con exactitud gastronómica, arrojando los mismos resultados: los peces no eran solubles. Entonces, ¿qué eran?, dijo el rey pasmado. El estudiante declaró que los peces al entrar en contacto con aguas vacías simplemente desaparecían y reaparecían en el medio dominante del entorno.
Aquel giro de 666 grados ciertamente estremeció las certezas del rey, exiliándose en los intersticios del matema ilusorio. Reformuló el teorema de los Pcs potencialmente ilimitados, pero lo hizo ampliando mañosamente el concepto de entorno fluvial con el propósito de demostrar que el oxígeno del agua era aquello que, al salir intangiblemente hacia el aire, creaba una burbuja para que los peces pudiese sobrevivir dentro de ésta.
El resto había sido obra de la adaptación de las especies; por ejemplo, la aparición de las alas y la desaparición de las branquias, el surgimiento de la voz, el canto y el lenguaje, incluso del humor piscícola.
Noche a noche, el apesadumbrado rey revisaba su teorema, subía a la parte baja de la torre, levitaba por las callejuelas ante la mirada irónica de los súbditos. Algunos le gritaban: loco racionalista y otras lindezas, que por respeto a su Majestad dejo fuera de esta infausta historia.

*Miembro del SNI




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