Friday 20 de January de 2017

El tigre sigue suelto

Los días del Bi-100

     11 Dec 2012 04:00:00

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Más de una vez lo hemos leído: Don Porfirio expresó, antes de salir de México, “Han soltado el tigre, a ver si logran controlarlo” (mayo de 1911). Y no, en octubre y noviembre de 1912, en los días próximos al segundo aniversario del levantamiento, el que encabezó Francisco I. Madero, en Zacatecas no se recuperaba la presumible tranquilidad de antaño.
En la sesión del Congreso del estado del martes 29 de octubre de 1912, el diputado doctor Alberto Macías leyó una iniciativa significante. Lo hizo en calidad de integrante de la Comisión de Seguridad Pública.
A través de ella propuso la solicitud de protección militar por parte de la federación, para Zacatecas, por el peligro inminente que tenían las poblaciones de la entidad. Pues éstas sufrían los asaltos por otras “facciones revolucionarias” y por revoltosos sin bandera política.
El doctor Macías, diputado suplente del distrito de Pinos, argumentó que el retiro de efectivos militares de la región norte de Zacatecas abrió el campo para el aumento del “estado de anarquía, zozobra e inseguridad”. Aceptó que la salida de la región, de los militares federales leales al gobierno maderista, ocurrió con motivo de la revuelta que encabezaba el general porfirista Félix Díaz en Veracruz.
La indefensión de la región provocó el asalto en el sitio de cambio de vías localizado en la hacienda El Mezquite y en la estación Gutiérrez, donde los bandoleros destruyeron 33 carros del ferrocarril nacional.
Además ingresaron a las cabeceras de las haciendas de La Salada y Rancho Grande (propiedad de la familia García Salinas), donde causaron múltiples desmanes. Las poblaciones pertenecían al partido de Fresnillo. Estos acontecimientos ocurrieron el domingo 27 de octubre.
La iniciativa, respaldada por los diputados Vidal Roldán, de Fresnillo; Jesús Villegas, de Nochistlán, y Miguel Méndez, de Villanueva, fue aprobada sin debate y por unanimidad de votos. Remitida la solicitud por vía telegráfica a la Ciudad de México, dado el carácter urgente de la solicitud; también de forma inmediata respondieron el presidente Madero y la Cámara de Diputados. En ambos casos se manifestó que ya se veía y organizaba la colaboración por parte de la federación.
Mientras las diligencias ocurrían en las instancias de poder, los grupos armados de Cheché Campos, Benjamín Argumedo, Luis Caro, Delfino Rosales, Evaristo Oropeza y Manuel de Ávila seguían haciendo de las suyas en las poblaciones de Zacatecas.

*Historiador y profesor
universitario




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