Thursday 23 de March de 2017

El unánime

     6 Sep 2011 04:00:00

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Avenida Hidalgo.
Avenida Hidalgo.

La Ley Electoral del Estado, vigente en 1910, era un elocuente manual de seguir aquello de lo que hay que hacer.
Tras el día de la votación (ese año fue el 31 de julio), los ciudadanos acudían ante los funcionarios de las casillas para “decir” los nombres de sus elegidos. Los funcionarios escuchaban y escribían.
Al concluir la jornada llevaban los documentos al ayuntamiento. Luego, esta vieja institución reunía los expedientes de su demarcación y todo lo remitía a la jefatura política (ésta era una instancia político-administrativa
regional).
De esta dependencia estatal se mandaba a la oficina del gobernador. Este político, acatando el artículo 23 de la ley, lo conducía a la secretaría del
Congreso.
De ahí se circulaba a la Comisión Interna de Constitución para efectuar el cómputo de los votos emitidos.
En 1910 se acató todo el procedimiento para realizar la renovación del personal de los poderes Legislativo y Judicial del Estado.
El 17 de agosto los diputados Ramón Romero, Rafael García y José A. Castanedo propusieron al pleno lo que consideraron eran los resultados electorales. Y se aprobó, entre ello su propia
designación.
Destaquemos que Ramón Romero fue designado diputado por el partido de Nieves, en 1908 y 1910. En los dos procesos su triunfo fue por mayoría
absoluta.
García fue representante, en las dos ocasiones, por el distrito de Juchipila. También consiguió mayoría de votos.
Castanedo lo fue por Nochistlán. En ambas campañas consiguió la unanimidad. Sí, el total de votos fue para él. La primera vez registró mil 217 votos; la segunda 2 mil 210 sufragios.
Es importante saber quienes eran los diputados, si el perfil que se postula de ellos es común para el resto de los partícipes en la política (liberales y herederos de la tradición ilustrada), además su labor era más de gestión en la administración pública.
La respuesta es sí, porque permite notar como instrumentaron y negociaron el modelo republicano.
Pese al inicio de cambio del régimen, tras la Revolución Maderista Romero continúo en su cargo; concluyó la legislatura en septiembre del año siguiente. También lo hizo García.
Por cierto, éste era el informante cotidiano del general Porfirio Díaz. Semanalmente le reportaba el acontecer zacatecano. Lo hacía en cartas breves.
En cambio, Castanedo, político que sí era originario y vecino de su distrito, renunció como diputado en los primeros días de septiembre de 1911. Si bien aceptó un cargo en el Instituto Médico Nacional de la Ciudad de México, su licencia debió más a la presión que ejercieron los maderistas locales, quienes exigían el quiebre de la legislatura.

*Historiador y profesor
universitario




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