Monday 16 de January de 2017

Ellas

CARTAS DESDE EL EXILIO

     3 Oct 2011 03:30:00

A- A A+

Compartir:

A la memoria
de Arturo y Elena
Para Alicia y Graciela

Temprano llegué a la morada acuosa, una temblorosa mañana me lancé a la piscina y jamás volví a la superficie. Desde entonces pasé a formar parte de este submundo peculiar, muchas veces deslumbrante y, en ocasiones, perturbador.
Acostumbrarme a la vida acuática fue una tragedia dolorosa porque todo cambia de manera permanente, y los conceptos terrenales son inservibles para entender la complejidad de este fluir y flotar incesantes.
Mi comunicación con ellas se fue dando pausadamente. Al principio, sólo percibía sus formas bajo un haz de melodías e instrumentos lejanos y oscilantes. Anele llegaba a mis oídos como sonido de un bandoneón, Aleicrag era una melancólica lira y Aicila hacía retumbar el agua con su jocoso tam tam.
Ellas eran alegres a pesar de las humillaciones y vejaciones que padecieron durante su vida. Vencieron los obstáculos que la testaruda providencia les ponía con sádica insistencia para doblegarlas y ponerlas de rodillas. Rascaron la tierra con manos y uñas para alimentar a los suyos; arquearon sempiternamente sus espaldas en los talleres de costura con la ilusión de conquistar un futuro menos tortuoso; riñeron con la madre y los padres ausentes; tuvieron encuentros amorosos y crueles decepciones; protegieron y quisieron ferozmente a sus hijos; bailaron todos los ritmos y estilos; cantaron todas la canciones hasta quedarse afónicas de gusto; amaron la existencia y sollozaron durante las calamidades; conocieron de cerca el bien y el mal.
Nunca olvidaré aquella lluvia torrencial que cayó cuando me marché para siempre. Era el dolor de ellas que se derramaba en el agua y yo lo veía del otro lado del espejo, parecían infinitos y proliferantes aguijonazos de rabia.
Siempre acompañé sus vidas desde esta morada, hice lo que estuvo a mi alcance para derrotar al destino. A veces clamaba ayuda a los dioses piadosos que habitan las cuevas de las aguas profundas.
En variadas oportunidades las pude salvar; en otras, las desgracias no pudieron ser evitadas. No obstante, creo que las pulsiones vitales derrotaron a las tendencias pesimistas. Y ellas se mantuvieron de pie hasta el final de sus días, disfrutando a sus familias y gozando de los pequeños dones gratuitos que la vida ofrece a aquellos que están dispuestos a honrarla.
Ahora nos encontramos a diario en el vértice que une al cielo con el mar.
Recuerdo que mis profesores solían afirmar que el maridaje de ambos espacios era una ilusión creada por la curvatura del planeta. Estaban equivocados, son una y la misma cosa, sólo que en estados físicos distintos, uno es líquido y el otro etéreo.

*Miembro del SNI




Lo más leído
Inauguran cancha de Capital Soccer en Guadalupe
Lamenta Gema Mercado que la educación no sea primero; "lo del salario no es una negativa"
Levanta plantón Supdacobaez; esperan pago a más tardar el miércoles
Tiroteo en un bar de Playa del Carmen deja al menos cinco muertos
Acusan anomalías en entrega de 29 concesiones
El gobierno no tiene deudas con los profesores del Cobaez: Miranda
Llama gobernador Tello a replantear continuidad del Cobaez
Abren Alcohólicos Anónimos región Norte 
Mineros, listo para recibir a Puebla en la Copa MX
Sin drenaje, algunas escuelas en municipios
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.64
Venta 22.14
€uro
Compra 22.97
Venta 23.47

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad