Wednesday 18 de January de 2017

Eluden ganaderos revisión sanitaria

Autoridades dejan en el “abandono” los puntos de revisión

     10 Feb 2012 04:00:00

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  • Manuel Borrego platicó que el remolque donde trabaja es viejo y frío. Manuel Borrego platicó que el remolque donde trabaja es viejo y frío.
  • Mauricio Ruiz López es el supervisor de Casa Blanca. Mauricio Ruiz López es el supervisor de Casa Blanca.
  • Las casetas carecen de luz y agua. Las casetas carecen de luz y agua.
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En Zacatecas el traslado de ganado es libre, sin control.
Las casetas zoosanitarias están de adorno, según las versiones de los propios inspectores.
Diariamente un número indeterminado de vehículos con animales ignoran esos puntos y se pasan de largo.
Sin luz, agua ni equipo, a los supervisores no les queda más que cruzarse de brazos.
Esta realidad contrasta con el convenio que firmaron Leonel Cordero, delegado de la Sagarpa; Enrique Flores, titular de Sedagro y Óscar Sabag, presidente del Comité Estatal de Fomento y Protección Pecuaria (Cefopp), para evitar el ingreso de ganado “contaminado” de otros estados a Zacatecas.

Entre carencias
Sobre el entronque a San José de Lourdes en Fresnillo se encuentra un remolque deteriorado, con el piso desprendido y mobiliario viejo.
No tiene señalización, electricidad ni sanitario, mucho menos agua potable, pero ahí se ubica la caseta Zoosanitaria Tuberculosis Bovina que tiene como objetivo controlar el ganado que es movilizado en el estado.
El problema es que los ganaderos se pasan de largo y ni cómo avisar a la siguiente caseta para alertarla, pues además se carece de radio de comunicación.
Como esta, hay 21 unidades distribuidas en carreteras de la entidad; como  esta, las carencias y las condiciones lamentables de infraestructura son una constante para controlar a un sector que sólo en exportaciones le generó a Zacatecas 500 millones de pesos de agosto del 2010 a septiembre del 2011.

Una persona más en el camino
Según la Ley de Fomento a la Ganadería Para el Estado de Zacatecas toda movilización de ganado requerirá un documento denominado guía de tránsito, el cual debe ser expedido por las organizaciones ganaderas locales con los certificados zoosanitarios correspondientes.
Sin embargo, Eduardo Rubén Longoria Zapata, inspector de la caseta ubicada en el kilómetro 45 de la carretera federal de Trancoso, dijo que en una ocasión detuvo a un ganadero que no traía su documentación para trasladar a sus animales.
“Se le levantó un acta de retorno para que trajera sus documentación completa, pero él no me hizo caso y se fue como si nada; ya no nos ven como autoridad, sino como una persona más en el camino”.
Para Mauricio Ruiz López, encargado de revisar el ganado desde hace un año en la caseta ubicada en el tramo carretero Tacoaleche-Casa Blanca, ser ignorados  por los ganaderos “se ha vuelto el pan de cada día”, por lo que no tiene otra opción que quedarse cruzado de brazos.
El inspector de la caseta zoosanitaria del entronque San José de Lourdes en Fresnillo,  Manuel Borrego, explicó que en otros años las casetas eran auxiliadas por patrullas llamadas volantas mediante las cuales se detenía a las unidades con ganado que evadían la revisión.
No obstante, dijo, ahora no sólo carecen de ese apoyo, sino que desde hace dos años no funciona la radio de comunicaciones para alertar a otras casetas.
El colmo, explicó Alfredo Hernández Macías, responsable del punto de revisión, ubicado en el kilómetro 14, carretera estatal 181 tramo San Jerónimo-Santa Teresa en Guadalupe, es que aún teniendo radio, como es su caso, no sirve de mucho.
“Tenemos radio, pero de qué nos sirve si a veces los canijos (ganaderos) se pasan volando y no alcanzamos a anotar las placas; pero lo más lamentable es que quién sabe quién lo escuche (el mensaje) porque muchos no tienen radio”, manifestó.

Las malas mañas
Según el artículo 115 de la ley ganadera, los animales que transiten sin estar amparados con la documentación correspondiente serán detenidos por las autoridades sanitarias que a su vez notificarán al Ministerio Público para que el ganado sea asegurado y se proceda legalmente contra los responsables.
El inconveniente para cumplir ese requisito es que los supervisores no están capacitados ni tienen las herramientas para lidiar con la malicia de los conductores que transportan ganado.
“Hay gente muy mañosa que para no ser revisada se emparejan con los trailers y que uno no los vea (sic) para evitar la revisión”, explicó Longoria Zapata, inspector de la caseta de Trancoso.
Alfredo Hernández contó que evadir las revisiones es un problema generalizado en todo el estado, por lo que consideró que los vehículos que trasladan ganado y no se detienen, es porque no traen su guía para transportar animales o de plano “algo raro hay”.
Por si fuera poco, detalló que los ganaderos se molestan porque los detienen para inspeccionarlos y “nos dicen que no tenemos que andarle diciendo nada a nadie del ganado de ellos”, expuso.
Aunque el encargado de la caseta reconoció que la mayoría de los ganaderos no se detienen para la inspección de los animales, dijo que no es obligación de los supervisores “ponernos a media calle para que se paren”, pues el control es una obligación a la que se debieran someter, situación que no ocurre.

Revisión sanitaria, condiciones insalubres
Los inspectores entrevistados coincidieron en que es una contradicción que mientras deben hacer revisiones sanitarias, estén obligados a trabajar en condiciones insalubres.
Como ejemplo está el caso de Mauricio Ruiz, quien se ve obligado a realizar sus necesidades fisiológicas en los predios aledaños, ya que la caseta no tiene sanitario.
A esto se suma el hecho de que carece de energía eléctrica, agua potable e incluso tuvo que llevar su propio tanque de gas para poder calentar sus alimentos, pues el que tenía se lo robaron.
Mauricio Ruiz cubre un turno de 48 horas dos veces por semana en un cuarto en pésimas condiciones físicas, de 5 metros de largo por 3 de ancho, y que divide con una manta en habitación y oficina.
Cuando llueve, el agua se trasmina tanto por las ventanas como por los cimientos, mientras que en temporada de invierno sienten que hace más frío adentro que afuera.
La situación aún es peor; deben dormir en un colchón viejo, sobre una base con las patas rotas, por lo que no pueden evitar un sentimiento de depresión y soledad, reconoció el inspector.
En estas condiciones también está Manuel Borrego, de la caseta de San José de Lourdes en Fresnillo, quien tiene que trabajar en el remolque.
Aunque el olor del colchón le resulta muy desagradable, no tiene más remedio que utilizarlo para poder descansar al menos un rato.

Los privilegiados
Por fortuna, no todos los trabajadores deben soportar estas condiciones laborales, pues en el caso de Alfredo Hernández, inspector de San Jerónimo, Guadalupe, ha tenido la oportunidad de acondicionar por sí mismo la caseta con puertas, vitropiso, ventanas y una pequeña cocina con una estufa y una mesita para comer.
Aunque tampoco tiene sanitario ni agua potable, mantiene el espacio limpio y agradable porque lo considera su segundo hogar.
Quien sí realiza sus actividades en condiciones de “lujo” es Rubén Longoria Zapata, responsable del punto de revisión de Trancoso, debido a que tiene electricidad, computadora, refrigerador, televisión con sistema de cable, tinaco, sanitario y drenaje, aunque se queja de la falta de internet.
No obstante, los aparatos que tiene son debido a que se organizó con el resto de sus compañeros y cada uno aportó algo para equipar la caseta.

Se sienten olvidados
Si bien los propios inspectores reconocieron que hay casetas que sí tienen las herramientas para realizar las revisiones zoosanitarias, también asumen que el malestar por la situación laboral se ha generalizado.
Prueba de ello fue la manifestación que cerca de 70 inspectores realizaron el pasado 24 de enero en el Congreso local para exigir mejores salarios y condiciones dignas de trabajo.   
“Es un problema grave no tener las armas de trabajo y que no las proporcionen; estamos olvidados en todos los aspectos”, lamentó Manuel Borrego.
Quien también cuestionó el control de animales en el estado fue el presidente del Colegio de Médicos Veterinarios.
Uriel García fue tajante al señalar que esta situación pone en riesgo el certificado de exportación de ganado de Zacatecas.
La respuesta a estos cuestionamientos fue la firma del convenio entre la Sagarpa, la Sedagro y el Cefopp el pasado 3 de febrero, pues coincidieron en que no conviene perder ese permiso.
Sin embargo, los inspectores de las casetas aún esperan una solución a sus demandas y carencias.




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