Sunday 22 de January de 2017

En comunidades del semidesierto los vecinos batallan para conseguir agua

Por necesidad beben líquido sucio

     25 Mar 2011 03:40:00

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  • Pocas familias tienen vehículo o dinero para conseguir agua en El Rosario. Pocas familias tienen vehículo o dinero para conseguir agua en El Rosario.
  • La pipa llega una vez por semana y donde pueden la almacenan. La pipa llega una vez por semana y donde pueden la almacenan.
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SÁBANA GRANDE, MAZAPIL.- El martes se terminó la poca agua que quedaba en el aljibe de la comunidad, donde se almacenaba la lluvia.
A pesar de tener un color verdoso y lodo, los cerca de 400 habitantes la usaban para beber, bañarse y las labores domésticas.
Desde hace un año no funciona la bomba del único pozo y aunque en incontables ocasiones han ido a quejarse a la presidencia municipal, nadie ha hecho nada.
“Ya tenemos desde el año pasado sin agua potable, se quemó la bomba del pozo que está inconcluso, el Ayuntamiento de Mazapil inició la obra  hace mucho tiempo; pero ya no han regresado”, dijo Dalislao Acevedo Ordaz.
A veces el ayuntamiento envía una pipa, pero sólo les dan agua a los preferidos, asegura el excomisario.
Por la gravedad del problema, la minera Peñasquito les lleva agua en un camión cisterna cada semana.
Mientras el agua es descargada en una pileta, los pequeñines aprovechan las gotas que resbalan de la manguera.
Es agua pura, sin color, sin olor, sin sabor, que desde hace mucho no veían.
Acalorados por el fuerte sol, los niños aprovecharon la gotera para beber y refrescarse, pues ya llevan una semana sin bañarse.
Los vecinos almacenan el agua donde pueden, ya que deberán hacerla rendir durante ocho días.
Lo primero que hacen las mujeres de la comunidad es lavar. Si sobró, la familia, de cinco integrantes en promedio, tiene derecho a bañarse.
“Con un bote de 20 litros alcanzamos a bañarnos hasta tres personas”, cuenta don Dalislao.
El gusto de tener agua apenas dura un par de horas.
Para quienes tienen las posibilidades, la situación es un poco más sencilla, ya que se trasladan en sus camionetas hasta la comunidad El Rosario, a unos 13 kilómetros de distancia, y llenan tambos y tinacos de agua.
El líquido es regalado, pero muy pocos tienen vehículo y deben hacerle como pueden para pagar el flete.
No hay empleo en la comunidad, los jefes de familia ya ni siquiera le apuestan a trabajar sus tierras, porque el clima no está de su lado.
“El año pasado llovió dos veces y con eso fue suficiente para sacar la siembra adelante; son buenas las tierras, lo que nos falta es el agua”, resalta el excomisario.
Este año se espera volver a sembrar maíz y frijol si llueve en julio.
Lo máximo que se puede ganar en Sábana Grande son 65 pesos por vender 5 kilos de lechuguilla.
Los jefes de familia mejor optan por cambiar la planta, que se utiliza para elaborar cosméticos, por alimentos como huevo, pastas y aceite con los habitantes de San Tiburcio.
Sólo promesas
Hace un año, la administración del exalcalde Gregorio Macías, actual diputado local, comenzó la perforación de un pozo en la comunidad. La obra no ha concluido, aún falta equiparlo.
Don Dalislao dice que la minera ya se comprometió a terminar los trabajos para que pronto tengan agua.
“Pero si la empresa lo arregla ¿dónde va a quedar el presupuesto que tienen para terminar ese pozo?”, cuestiona.
La escasez de agua siempre ha sido un problema en Sábana Grande, por lo que también se ha convertido en la principal promesa de campaña de varios políticos.
“Todos los candidatos, todos los que andan en la política nos prometen que nos van a poner pozos y presas, que nos van a traer agua y llegan al poder y nadie se acuerda”, lamenta don  Dalislao.
Lo mismo, refiere, ocurrió con Mario Macías, actual alcalde, cuando buscaba el voto para llegar a la presidencia municipal.
La falta de atención y la necesidad del agua ha provocado que varios habitantes se enfermen constantemente.
Los más delicados son los niños, quienes es comúnmente se enferman del estómago por tomar el agua sucia del aljibe, comenta.
A ello se suma otra desventaja, la atención médica, ya que el médico de la casa de salud va dos veces a la semana y no tiene día fijo.
“La comunidad pide que sea escuchada y se concluya la obra para contar con el agua en nuestros hogares y en especial para los niños más pequeños, no queremos que se enfermen  y lamentarnos por esta situación”, rasalta don Dalislao.
Imagen intentó contactar al presidente municipal y al diputado, pero no fue posible hablar con ellos.

Todos los candidatos, todos los que andan en la política nos prometen que nos van a poner pozos y presas, que nos van a traer agua y llegan al poder y nadie se acuerda

Dalislao Acevedo Ordaz   Habitante de Sábana Grande




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