Friday 20 de January de 2017

En los albores del voluntariado social

     2 Sep 2011 03:30:00

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El voluntariado es un fenómeno sociológico que surgió en los 70. Nace de una exigencia contra toda forma de discriminación por causa de raza, sexo, creencias, cultura, situación económica, edad o ideas políticas participando en algún proyecto de solidaridad dentro de alguna organización humanitaria de experiencia contrastada.
Hay que denunciar conductas discriminatorias donde se encuentren y tomar conciencia de prejuicios inconscientes entre los miembros de la asociación donde se trabaja, en nuestro ambiente y en toda la sociedad para el bienestar y libertad de los hombres y de los pueblos.
Es posible comprometerse como personas corrientes que saben arañar unas horas para servir a los más necesitados, aquí "a la vuelta de la esquina", y despertar un movimiento en favor de lo más noble del ser humano: su capacidad de justicia y de solidaridad.
Las ONG no pueden erigirse en protagonistas de la acción social sino como cooperadores en esta tarea que nos compete a todos. Ni cabe un estado providencia, con pretensiones de regularlo todo, ni es imaginable una sociedad utópica al margen de las instituciones públicas con grupos de presión que trastornen el orden social.
Existen asociaciones que desarrollan proyectos sostenidos por voluntarios que trabajan con los más necesitados: ancianos, niños, enfermos terminales, reclusos, inmigrantes, presos, drogadictos, discapacitados y los marginados por la sociedad.
Los mueve una solidaridad que trabaja en busca de la justicia y de la concordia, con plena gratuidad, sin buscar nada a cambio ni imponer ningún modelo de desarrollo o concepción de vida alguna que pueda desarraigarlos de sus tradiciones y de sus señas de identidad.
Las asociaciones humanitarias no pueden ser sucedáneas para paliar las injusticias que es preciso subsanar en sus estructuras. Los voluntarios tienen que reconocer cuanto de bueno y de justo se ha hecho en los campos de la beneficencia, de la solidaridad, de la justicia y de la caridad por movimientos que han sembrado la historia de ejemplos admirables.
El voluntariado no puede ser una moda para suplir la falta de convocatoria desde otras instancias, políticas o religiosas, ni para encubrir errores, injusticias y la explotación de los pueblos empobrecidos del sur por los intereses del norte.
Nos encontramos todavía en los albores del voluntariado en cuanto al número de personas comprometidas con un servicio social concreto.
Es falso que haya demasiadas organizaciones humanitarias y organizaciones para la cooperación. Faltan las mejores.
 
*Profesor de Pensamiento Político y Social (UCM) y director del CCS.
 




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