Monday 23 de January de 2017

¡En México no se compra la justicia sino la injusticia!

Es necesario que en México se pueda tener acceso a profesionales de calidad y a quienes se les pueda cuestionar ante instituciones profesionales

     23 Mar 2011 04:00:00

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Uno de los aspectos que desnudó la película "Presunto Culpable", y al que parece no haberse prestado atención, es el hecho de que en México la mayoría de las veces  la justicia se encuentra reservada  para aquellas personas  que cuentan con los recursos necesarios para poder contratar los servicios de abogados profesionales.

Para la mayoría de los mexicanos en situación de precariedad económica, cultural o inexperiencia en el campo de los procesos judiciales no existe el acceso a defensores capacitados y éticos.
Abunda un sinnúmero de tinterillos o leguleyos dispuestos a engañar a sus clientes o defendidos con la única intención de obtener ganancias que la mayoría de las veces ni siquiera desquitan.
Hablar de Estado de Derecho en un país  en que la mayoría de la población no tiene siquiera acceso a una asesoría profesional por parte de un defensor capacitado para ello es una farsa.
Es lamentable que no existan controles reales sobre la capacidad y ética de profesionales del derecho que tienen en sus manos algunos de los más preciados bienes de las personas, entre otras, su libertad.
Los esfuerzos que se han llevado a cabo entre abogados serios de algunas barras, colegios, universidades y otras figuras de asociación gremial para poder exigir y, en su caso, exhibir a aquellos de sus colegas de actuar dudoso, no han podido aterrizar en nuestro país ningún proyecto de colegiación obligatoria que permita establecer condiciones mínimas de funcionamiento y prestación de servicios legales que se deban de observar.
En nuestro país lo único que existe como opción para aquellos que hayan sido negligentemente o dolosamente mal representados por sus abogados son los llamados “delitos de abogado” o la “responsabilidad profesional” -ambos conceptos prácticamente imposibles de acreditar en un juicio.
 En el otro extremo de la ecuación, existen diversos “lics” quienes, a sabiendas de lo complicado que puede ser un proceso contra otro abogado, engatusan a sus clientes embarcándolos en procesos que difícilmente serán ganados y que, en muchos de los casos, terminan con una contrademanda.
Es de la mayor importancia para el Estado mexicano el regir el funcionamiento de esa profesión por lo que su ejercicio implica para la sociedad.
Es preciso que se generen programas de acceso a profesionales del derecho que garanticen que el desempeño de su función habrá de ser apegada a principios básicos de ética y profesionalismo.
Esta función, en otros países, la juegan la barra de abogados que entre congéneres juzgan las conductas antiéticas o negligentes de sus agremiados -obligatoriamente agremiados- mediante la aplicación de conceptos por ellos  mismos establecidos y generalmente aceptados.
En caso de encontrar alguna conducta indebida se priva a dicho profesional de seguir ejerciendo el derecho. Esto se da en virtud de que tales sociedades han comprendido que es más valiosa la seguridad jurídica de quienes recurren a los tribunales que la simple complicidad y complacencia gremial disfrazada de Libertad de trabajo de abogados.
En México se llega a lo absurdo en la justicia laboral: puede comparecerse a juicio fungiendo como abogado sin tener un título o una cédula profesional para hacerlo.
Se ha desatado un escándalo en contra del sistema de procuración de justicia en México, pero queda pendiente una reflexión autocrítica sobre las perniciosas consecuencias que tiene en la justicia mexicana, la existencia de abogados que no son evaluados nunca más, después de su examen de grado.
Que no tienen  obligación de afiliación a colegios, barras, asociaciones en que se certifiquen cada cierto tiempo como aptos para el ejercicio de la profesión; que no deben rendirle cuentas a ninguna institución por sus malos manejos, corruptelas, omisiones y falta de profesionalismo y ética, entre otras cosas.
Si bien es cierto que existe un gran número de abogados con una ética y profesionalismo a toda prueba, también existen quienes no lo son.
Es necesario que en México se pueda tener acceso a profesionales de calidad y a quienes se les pueda cuestionar ante instituciones profesionales. ¿Por qué no tomar el modelo de la Conamed para establecer un sistema similar para el ejercicio de la profesión de abogado?
Finalmente es algo que la sociedad en su conjunto demanda, en virtud de que nadie se encuentra exento de enfrentar alguna situación legal por cualquier circunstancia incluso fuera de su control o de su voluntad, porque actualmente en México contar con una buena o mala  defensa parece ser más una situación de suerte y de capacidad económica.
Y es por eso que en este país no se compra la justicia, sino más bien se vende la injusticia al mejor postor.

*Periodista




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