Monday 16 de January de 2017

Entre el "quién" y el "para qué"

     22 Mar 2012 04:00:00

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LA UAZ Y SU PROCESO SUCESORIO
“Primero el programa, luego el hombre” decía Don Jesús Reyes Heroles a propósito del proceso sucesorio de la Presidencia de la República, en la época en que todo se dirimía al interior del Revolucionario Institucional, el ideólogo político solía expresar con frases cortas, directas y contundentes, definiciones políticas cargadas de sapiencia práctica y teórica que le era reconocida por todos, inclusive por sus adversarios.
“Primero el programa y luego el hombre” es una expresión que reivindica el “para qué” antes del “quién” en la vida pública, que reclama preparación, diagnóstico y propuesta en quien aspira a ocuparse de asuntos públicos por la vía del voto y que por ende se aleja de la práctica contemporánea en la que los políticos registran plataformas electorales ante el órgano electoral que se elaboran sin su participación y que con frecuencia ni siquiera se toman el trabajo de leer y que ya en el desempeño del cargo leen en público lo que elaboran otros.
El empobrecimiento cultural es acompasado por una prensa resignada a la idea de que los políticos ya no generan posturas de fondo y que no obstante las diversas adscripciones partidarias, comparten los lugares comunes que consagra la moda. Tal anemia intelectual en la política se ha hecho presente en el espacio destinado a la forja y permanente actualización del pensamiento: la Universidad Autónoma de Zacatecas.


LA NATURALEZA DE LAS DIFERENCIAS
Los universitarios que intentaron, hasta ahora sin éxito, acordar un candidato único a la Rectoría fracasaron en el intento y protagonizan una ruptura del grupo hegemónico desde hace décadas en la UAZ, entre ayer, miércoles 21 de marzo y hoy, transcurre el plazo de registro y es hasta su conclusión cuando sabremos si se consolida el escenario de dos contendientes: Armando Silva, auspiciado por el rector saliente, Francisco Javier Domínguez Garay, y Alfredo Salazar, candidato del exrector Alfredo Femat Bañuelos.
Sin que se descarte un acuerdo de última hora, lo que ha trascendido de los encuentros entre los representantes de ambos grupos es que la controversia que consumió su tiempo todos estos meses de intento de pacto giró en torno a personalidades, jamás estuvo en la mesa una agenda de temas académicos y administrativos, tampoco fue motivo de discusión la orientación del crecimiento futuro de la institución ni el examen de la pertinencia regional de las opciones educativas a crear, ni un posible replantemiento del asistencialismo universitario. Todo giró en torno al “quién” y se dejó de lado el “para qué”. La lógica que se impuso en la fase previa fue la opuesta a la fórmula Reyes Heroliana de priorizar el proyecto.
La comunidad universitaria tiene en sus filas a hombres y mujeres con sólida formación para elaborar proyectos de universidad susceptibles de ser votados por una comunidad informada mediante la difusión y el debate entre candidatos, pero la dinámica se orienta a la elección, más que de un rector, de un administrador en permanente peregrinar en oficinas públicas para “cabildear” recursos valiéndose de imaginarias “palancas” en vez de apoyarse en la vitalidad de una comunidad informada y participativa.


¿pOR QUÉ INHIBIR EL DEBATE?
El proceso electoral para renovar Rectoría y titulares de niveles de una compleja estructura (cuya funcionalidad es ideal motivo de revisión colectiva durante la campaña) estará basado en un reglamento que tiene la virtud de regular los tiempos de campaña y de proscribir el abuso del dinero, precaución inteligente, dicha reglamentación parece concebida para desalentar la discusión en el seno de la colectividad universitaria, pues al disponer la celebración de dos debates y si ello implica la prohibición de tantos como la disposición del electorado reclame, estamos ante un exceso incompatible con la vida democrática.
Consideración aparte es la referente a que el elector universitario es vulnerable al condicionamiento de quién tiene el poder para asignar horarios, cargas de trabajo, promociones y adscripciones, becas de diverso tipo, basificaciones, etcétera. Una reglamentación que neutralice esos potenciales condicionamientos es la que verdaderamente le dará al votante universitario la libre elección.
El 9 de mayo tendrá lugar la elección de autoridades universitarias, la oportunidad para que la UAZ acredite que elegir va más allá de escoger entre personas y grupos es inmejorable, de ese modo estaría contribuyendo a mostrar lo equívoco de las elecciones constitucionales generalmente carentes de proyectos diferenciados que nos ha colocado en manos de gobernantes y legisladores que hasta que ocupan el puesto se ponen a pensar lo que deben hacer y que teminan como administradores de la realidad, aunque el imperativo sea superarla.
Primero el programa, luego el hombre (o la mujer).
Nos encontramos el lunes en El recreo.

luismedinalizalde@gmail.com
twitter: @luismedinalizal




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