Thursday 19 de January de 2017

Escultor zacatecano deja huella en Estados Unidos

Manuel Palos

     5 Jun 2011 03:40:00

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  • En la ciudad de San Francisco, California, las autoridades locales festejan cada 11 de agosto, el Día de Manuel Palos. En la ciudad de San Francisco, California, las autoridades locales festejan cada 11 de agosto, el Día de Manuel Palos.
  • Manuel con su mayor orgullo, su hija Alejandra Palos. Manuel con su mayor orgullo, su hija Alejandra Palos.
  • Para perfeccionar su arte optó por viajar a Europa. Para perfeccionar su arte optó por viajar a Europa.
  • Su obra tiene tal reconocimiento que en San Francisco celebran el Día de Manuel Palos. Su obra tiene tal reconocimiento que en San Francisco celebran el Día de Manuel Palos.
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En la ciudad de San Francisco, California, las autoridades locales festejan cada 11 de agosto, el Día de Manuel Palos.
El escultor de talla internacional y orgullosamente nacido en el municipio de Tabasco, celebra su cumpleaños en esa fecha y el Mayor de la ciudad lo eligió para declararlo día festivo en honor al artista, a quien se le debe la restauración del Palacio de Bellas Artes.
Esta obra, que compartió con varios artistas, le dio renombre al zacatecano, y por eso, dice con voz entusiasta, “ese día está hecho para Manuel Palos, tiene un día para él, siempre hacen fiesta acá y acuden autoridades, invitados y clientes para celebrar”.
Destaca el Palacio de Bellas Artes, porque le dio oportunidad de integrarse al grupo de artistas destacados de San Francisco.
Pero ha participado en otras obras importantes como las seis figuras que se integraron a las cúpulas del museo Legión de Honor y las ocho enormes águilas, de cuatro metros de altura, que creó para el edificio Pacific Telephone, que es un símbolo de San Francisco.

Un oficio de sangre y corazón
Aunque nunca pensó que se dedicaría a la escultura, Manuel Palos Yáñez ya llevaba en la sangre y en las manos ese don, pues cuando eran chiquillos, su hermano Facundo o Frank y él, formaban figuritas de barro que vendían en la plaza del pueblo.
“Y sacábamos para los dulces”, dice. Cuando se les vendían todas las figuritas, corrían a hacer más porque ya sabían que “por ahí salía (dinero)”.
Desde ese momento él supo que podía crear, que tenía habilidad en las manos, aunque sus hermanos y él nunca tuvieron la educación necesaria para salir adelante en esas aspiraciones.
Como todos los chicos, dijo, pasó su infancia de la escuela a la vagancia y reconoció que fue un niño muy precoz.
Manuel Palos salió de su pueblo a los 12 o 13 años, cuando toda la familia se fue a vivir a la capital zacatecana.
Totalmente ajeno al arte, pasó su vida en Zacatecas estudiando y practicando deporte, como el futbol, en el que destacó, “era de los mejores porteros”; le decían “El Palos” y fue seleccionado del estado varios años.
Posteriormente cambió el balompié por el ciclismo, que practicó con personajes como Che Reyes, “que era muy bueno”, al igual que Julio Rodríguez, “La Coneja”. Después cambió al voleibol.
En cuanto a su vida productiva, trabajó en una empresa de productos agrícolas, es decir, “no tenía absolutamente nada con el arte”.
Llegó un momento en que toda su familia migró a Estados Unidos y se quedó solo en la ciudad; por ese tiempo hubo movimientos en las oficinas de gobierno donde laboraba y se quedó sin trabajo.
Su padre le pidió unirse con ellos porque no podía vivir acá sin hacer nada y así es como llegó a Estados Unidos, donde continuó trabajando en varios oficios.
El vínculo que tiene con Estados Unidos es que, cuando sus padres se casaron, se fueron al vecino país, donde nacieron sus hermanos mayores. El resto nacieron en Tabasco, incluido él.

Su llegada a Estados Unidos
Manuel Palos llegó a San Diego, California, donde por poco tiempo realizó diversidad de trabajos. Su hermano Facundo, o Frank, como lo llaman ahora, trabajaba en Los Ángeles en los Estudios Walt Disney, como escultor.
Hacía adornos para los sets de grabación y le dijo que podía trabajar con él. “Hasta ese momento todo empezó a salir (su aptitud para la escultura)”.
Fue increíble cómo se desenvolvió, todo se le hacía fácil, no tuvo problema alguno para adaptarse, para improvisar, para crear, esa fue su oportunidad.
En 1968, el gobierno de San Francisco hizo un anuncio nacional para rescatar el Palacio de Bellas Artes, que fue construido en1915 exclusivamente para una gran exhibición en el Canal de Panamá.
Se sabía que el edificio algún día se iba a caer, pero las autoridades decidieron rescatarlo pese a que casi no quedó nada de él.
Esa fue la oportunidad para él y para Frank, quienes participaron en la restauración con artistas de todas partes, sólo ellos eran latinos.
La obra duró seis años, suficientes para que Manuel Palos decidiera adoptar de manera definitiva esa ciudad como suya.
Actualmente, explica que sigue siendo residente, no quiere ser ciudadano americano porque no tiene que serlo si lo que habla por él es su trabajo; lo único que tiene que demostrar es que es el mejor y que hace las cosas bien hechas.
Ello a pesar de que se casó “con una chica bien linda” de Zacatecas y procrearon una hija, Alejandra Palos, nacida allá, que está siguiendo sus pasos y es buena en la escultura en mármol.
Además es su mano derecha en los negocios, ella controla y hace el trabajo y se siente muy orgulloso de ella.

El respaldo de su padre
Al mencionar que no conoce las ramas de su árbol genealógico para justificar por qué se apasionó por la escultura, lo que sí sabe es que su padre era el mejor zapatero del pueblo.
Hacía trabajos ortopédicos para la gente con pie deforme; él les hacía los moldes, “yo me quedaba asombrado de la habilidad que tenía para hacer eso; mi padre era muy conocido”.
Él le ayudaba en su trabajo.
Pero Manuel nunca se le olvidará aquel día, cuando, trabajando con su padre le dio varias instrucciones para hacer; “no pude aguantar más, de plano le dije, esto no es para mi, yo tengo en mi mente otras cosas y no estoy contento (ayudándole)”.
Lo más grande de esa plática fue que su padre lo comprendió “y me dice, está bien, ve qué es lo que te gusta; pero lo que sea que vayas a hacer, tienes que ser el mejor en lo que hagas”.
La respuesta de su padre “fue una gran cosa, ya no tenía temor, me sentí libre, con deseos de hacer otras cosas”.

Renombre internacional
Manuel Palos se apoyó en los artistas de San Francisco para aprender, pero cuando consideraron que ya no podían enseñarle más, le sugirieron viajar a Europa donde se aprende más rápido y se conoce más.
Fue a donde está “la mata” de escultores, los más importantes del mundo con quienes se reúne cada año, para convivir y expresar el arte, sus técnicas, “es maravilloso”, estás en París, luego en Italia (donde tiene un taller). “En Grecia aprendí bastante, ahí estuve con dos años con maestros fantásticos”, cuenta.
Pero nada fue fácil, tuvo que abrirse camino, aceptando trabajos pequeños, si tenía para comer, lo hacía y si no, se aguantaba. “No fue nada fácil, sobre todo porque no soy norteamericano, sigo siendo mexicano”.

El desconocido Nicolas Cage
Un “desconocido” llegó un día a su taller y le pidió que le hiciera una chimenea muy peculiar. Le pedía que tuviera un dragón encima. Pensó que era un hippie con los pantalones rotos y una cachucha, “traía una chica bien linda”.
Por no entretenerse con él, pues pensaba que no le iba a comprar nada, le quiso hacer una broma con tal de correrlo pronto y le dijo que tenía una idea mejor.
Le construiría una chimenea del piso hasta el techo con boca de dragón y que tuviera manos grandes, cola y alas. “El tipo se me quedó viendo” y le preguntó cuánto costaría algo así. “Sin pensar le di un número, 80 mil dólares”.
Salió a consultarlo con su amiga y regresó con un cheque de 10 mil dólares. Al irse el actor, corrió con su asistente y le pidió que investigara quién era esa persona. Cuando supo quién era, la mujer intentó salir a buscarlo.
Cuando empezaron a conocerse mejor, dice, Manuel Palos, el actor le dijo que estaba loco. Así hizo el trabajo, se hicieron buenos amigos y hasta la fecha siguen trabajando, ahora Nicolas Cage quiere otro trabajo en Las Bahamas.

Exhibiciones y reconocimientos
El artista tabasquense ha realizado varias exhibiciones en San Francisco y el mundo. En Italia tiene su estudio donde trabaja una parte del año. Tiene uno más en Puerto Vallarta.
Ha estado en Praga, Sicilia y Japón y su deseo actual es un día unirse con otros artistas en Zacatecas para hacer algo nuevo por esa bella ciudad, dice, y desea que alguien se interese en participar en un proyecto.
Ha recibido premios diversos, el último de manos del Mayor de la ciudad donde radica por los trabajos que ha hecho, como la fuente que hizo afuera del museo de Young y la fuente del Golden Gate, que es muy famosa.
Sin duda el que más recuerda es uno que le hizo el exgobernador Genaro Borrego; todavía vivían sus padres y fue satisfactorio llevarlos, “fue una cosa grandísima” porque después de que lo criaron, ahora estaba dando frutos “y mi madre me aguantó tantos sufrimientos”. Ese día ellos estuvieron muy orgullosos de él y se lo demostraron con abrazos y besos.
La meta del artista es trabajar más en México, donde tratará de introducir la escultura y ayudar a producir el arte que hacen los mexicanos en Estados Unidos, “porque es un arte bien hecho y bien definido”.
 




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