Thursday 19 de January de 2017

Estela de Luz: corrupción y veto

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     11 Jan 2012 04:00:00

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Diríase que este Presidente ya ni la burla perdona. Que el tuitero de los Pinos haya dicho que la Estela de luz “será un ícono de la capital, el emblema de una nación más segura, justa y próspera”, verdaderamente es un alarde de cinismo.
Por eso el acto inaugural del monumento popularmente llamado Estela de Corrupción pretendió ser hecho casi en la penumbra, como lo acostumbra el mandatario que siempre llega pegadito a la pared, buscando los rincones y por las puertas de atrás.
Veamos: A sus invitados al acto de inauguración casi en la entrada del legendario Bosque de Chapultepec, en la ciudad de México, los convocó a un acto que sería el domingo 8 de enero. Pero al saber que habría protestas de ciudadanos indignados, optó por adelantarse, y lanzó invitaciones cinco horas antes de la ceremonia, el sábado siete. Dio el mañoso sabadazo.
El descaro mayor fue cuando, en su discurso, dijo que el monumento está destinado a “convertirse en un símbolo de la historia nacional, y también, estoy seguro, en un hito de la ciudad de México. A su vez, este monumento nos da una razón más para sentirnos orgullosos de ser mexicanos, porque representa, como ustedes lo verán, la enorme capacidad artística y técnica de los arquitectos y de los ingenieros de nuestro país”.
Quizás sí se convierta, si no lo es ya, en un símbolo, pero de la historia más oscura, esa que indigna, avergüenza y humilla a los mexicanos. No de otro modo podría serlo una construcción que tuvo originalmente un presupuesto de 393 millones de pesos y terminó costando mil 35 millones.
¿Podrá darnos “una razón más para sentirnos orgullosos de ser mexicanos”, la corrupción que implicó más que duplicar el presupuesto y todo lo que eso implica, y la incapacidad de los constructores para hacer cálculos técnicos y presupuestarios correctos?
No sólo existieron esas fallas, porque la obra fue entregada mal y con 15 meses de retraso. Será por eso que el autor, el arquitecto César Pérez Becerril no fue invitado a la ceremonia, ni el discurso del Presidente mencionó su nombre.
Así, al destinado a ser uno de los actos insignia de los festejos del Bicentenario, no asistieron representantes del Poder Legislativo, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, ni el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, supervisor de la construcción.
Justa es la indignación y debe reconocérsele a diputados del Partido Revolucionario Institucional su encono contra el derroche en una obra de ornato de elevadísimo costo, de la que se vanagloria un Felipe Calderón que vetó la partida de 10 mil millones de pesos para el agro nacional, asolado por la corrupción, el escaso apoyo gubernamental, sequías y heladas.

*Periodista




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