Saturday 21 de January de 2017

Europa

Los días del Bi-100

     9 Oct 2012 04:00:00

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Don Porfirio Díaz antes de marchar al exhilio.
Don Porfirio Díaz antes de marchar al exhilio.

Otoño de 1912. París. Hotel Astoria. El general Mori (mexicano, 82 años, casado, militar jubilado, católico, masón grado 33, exiliado) vive en un hotel. Lo paga con los beneficios que obtiene de las acciones que posee del Banco de Londres y México.
La pensión de general de división jubilado la destinó, desde meses atrás, para la manutención de estudiantes sobresalientes del Colegio Militar y la Escuela de Aspirantes.
En esta secuencia de su vida, la última, la del exilio, lo acompaña su esposa Carmelita Romero Rubio. Con ella ha viajado por Egipto, Suiza, Alemania y España (ahí conoció al rey Alfonso XIII). Los traslados los realizó en las máquinas emblemas de su tiempo: automóvil, barco y tren.
El general Díaz estuvo en Alemania, en el verano de 1912. En especial pernoctó, varios días, en la estación con aguas termales de Ems. Luego acudió a Maguncia (21 de agosto), la ciudad donde Gutenberg fabricó la imprenta con caracteres móviles.
Fueron allí para observar unas maniobras militares presididas por el káiser. Al volver a Francia, el viejo liberal fue winformado de la muerte del campechano Justo Sierra Méndez (13 de septiembre), su secretario de Instrucción Pública.
El deceso sucedió en Madrid. Dos meses después (9 de noviembre), estando en París, don Porfirio asistió a los funerales del sonorense Ramón Corral, su vicepresidente.
Estos fallecimientos, son los indicios del fin de un ciclo generacional mexicano. Pese a la conclusión, el líder seguía vivo.
Otoño de 1912. Munich. Thomas Mann (alemán, 37 años, casado, escritor, protestante, liberal) publicó la novela Muerte en Venecia. Allí lo evidente son los detalles de la vida burguesa en los albores del siglo 20. Lo tenso está en los hilos que halan la reflexión acerca de los límites en el quehacer de un hombre burgués.
Lo relativamente novedoso es el ir y venir de Gustav von Aschenbach, y la admiración por Tadzio.
El 28 de septiembre de 1912, casi medio millón de irlandeses, mujeres y hombres, en su mayoría protestantes, firmaron una declaración, el Ulster Covenant. A través de ella exhibieron su oposición a la creación de un parlamento soberano en Irlanda y manifestaron disposición para defender su condición de ciudadanos británicos.
Tras esos resultados, Londres concedió la autonomía a tres de los nueve condados del Uslter. Los seis restantes quedaron bajo la jurisdicción de la Gran Bretaña y es el territorio denominado Irlanda del Norte.

*Historiador y profesor universitario




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