Thursday 19 de January de 2017

Europa del Este

Periferia: Arte contemporáneo

     11 Jan 2013 04:00:00

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Debido a que no hay un estilo reconocible, ni un manifiesto que establezca sus límites, el arte contemporáneo escapa a una definición precisa. Esto se debe a que no es un movimiento surgido de los “centros” culturales, tradicionalmente ubicados en el “primer mundo”, sino resultado de una diversidad de reacciones a condiciones específicas de cada área geopolítica, especialmente en aquellas consideradas como periféricas.
La caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética marcaron un punto de inflexión que define, con cierta claridad, lo contemporáneo en Europa del Este.
En el texto What Is Contemporary Art (2012), Octavian Esanu (artista y curador, Moldavia, 1966) señala los aspectos que desde su perspectiva definen al arte contemporáneo de la región en contraste con la modernidad socialista.
Esanu fue coordinador de Arte y Cultura de la Fundación Soros, en Moldavia, de 1995 a 1998, que a su vez financió el Centro Soros de Arte Contemporáneo en ese país. Estos centros son parte de un proyecto a gran escala en un área que va de Europa Central a los países bálticos y la antigua URSS.
El propósito de la fundación era romper el monopolio de la tradición cultural soviética, que privilegiaba la producción artística como una forma de propaganda a favor del régimen. La fundación abiertamente promovió el derecho de los artistas a crear sin las ataduras del realismo socialista, y al mismo tiempo se propuso educar al público para aceptar esa diferencia.
Esanu sugiere que el arte contemporáneo es resultado de una serie de condiciones específicas de producción aparecidas en la última fase de globalización del capitalismo que, dependiendo de la región, se ha llamado neoliberalismo o neoconservadurismo, caracterizado por un libre mercado agresivo.
Estas condiciones son evidentes en los márgenes del mundo occidental, donde las formas de producción del arte contemporáneo se distinguen fácilmente de aquellas vinculadas al régimen soviético.
El modelo de las “uniones de artistas” del socialismo asumía que los autores debían tener “un talento natural” para la creación, siempre limitado por las disciplinas tradicionales de las bellas artes: pintura, escultura, gráfica.
Para recibir los apoyos de estas uniones era necesario ser miembro, tener un grado académico como artista y presentar un “plan” para la aprobación del Comité Central de la Unión.
Estos “planes” no eran más que la intención de producir “algo” que sería valioso en función de la carrera del autor y su apego a la tradición y los valores del comité central.
Frente a este modelo, los Centros Soros promovieron una creación más abierta. La autoridad de las uniones, como instituciones que validaban quién era artista y quién no, se vio deteriorada en favor de organizaciones que apoyaban proyectos con propósitos claros.
Esta situación define claramente el cambio hacia un modelo abierto, sin necesidad de membresías, que rompe con los límites formales de las artes, y favorece la producción con criterios que favorecen la eficiencia, propios del capitalismo.
El artista deja de ser un productor limitado por la tradición y las instituciones, para convertirse en un agente que cuestiona el sistema establecido, las instituciones, la función del arte y los limites del mismo.

*Coordinador del Muno




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