Monday 23 de January de 2017

Fragilidad universitaria

     15 Apr 2013 03:30:00

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Hace pocos días, el rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) dio una cifras preocupantes del subsidio oficial que la institución recibe en la actualidad con relación a la matrícula. Lo hizo como respuesta a las críticas del periódico El Norte por el incremento de los cargos burocráticos, en especial, de la creación de nuevas vicerrectorías.
El doctor Jesús Áncer argumentó que el proceso de modernización e internacionalización de la UANL exige crear nuevas instancias académicas y administrativas para diseñar planes y supervisar los avances de los proyectos elaborados para dar cumplimiento a las metas establecidas en estos ámbitos.
Tiene razón el rector. La venerada planeación estratégica que ha impuesto la burocracia de la SEP durante los últimos 25 años conlleva un engrosamiento de las plazas administrativas y directivas, así como la conformación de una entidad fiscalizadora cuya tarea principal sería vigilar que las cosas sigan el curso determinado en los plazos establecidos por los administradores universitarios.
Pero uno de los problemas del esquema de planeación actual radica en su aplicación a rajatabla sin considerar las diferencias existentes entre las distintas instituciones de educación superior que participan en la competencia por el correspondiente presupuesto. Por ejemplo, a la UANL se le demanda que sea como la UNAM, pero sin dotarla de los recursos necesarios para alcanzar ese estatus.
En las cifras que ha proporcionado el rector Jesús Áncer queda plasmada la visión errática de la burocracia federal. La UANL “atiende a unos 150 mil estudiantes y recibe del Estado sólo mil 400 millones de pesos, mientras que la UNAM recibe 30 mil millones de pesos para atender a unos 316 mil estudiantes” (El Norte, 12/04/13).
La disparidad es patente y vergonzosa. La UNAM con el doble de los estudiantes obtiene alrededor de 30 veces más recursos financieros. Como siempre, la federación no ofrece argumentos ni razones que expliquen esta anomalía. Por tanto, no es aceptable que generalice su visión burocrática sin ton ni son. La Universidad Nacional está en lo correcto al solicitar un subsidio adecuado, pero la SEP es injusta con las restantes instituciones estatales, aún más cuando impone formas de planeación que no tienen sustento objetivo respecto del monto de las bolsas monetarias que tiene a su disposición.
Me parece que el único argumento que subyace a esta política errónea es el temor al movimiento político de los estudiantes unamitas. Si es así, el mensaje que se ha enviado incentiva la agitación y la lucha universitaria en las universidades estatales.

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores
consolovin@hotmail.com




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