Tuesday 24 de January de 2017

Gadafi y la televisión

Lamentable esa rebelión contra Muamar Gadaffi, porque sólo conducirá a Libia a una etapa en extremo sangrienta

     30 Mar 2011 04:00:00

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Cada día es posible constatar la determinante influencia, a veces perniciosa, que ejercen los medios masivos de comunicación en personas y sociedades. Esta semana comenzó con imágenes de televisión de eufóricos rebeldes libios que sueñan con ver la caída del régimen del presidente Muamar el Gadafi.
Del poder tan destructivo de la televisión se aprovechan orquestadamente regímenes como los de Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña, principalmente, para engañar a los pueblos.
Hoy las pantallas de televisión llevan a los hogares de todo el mundo imágenes de rebeldes libios que se sienten triunfantes sólo porque potencias extranjeras, bajo la complicidad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han invadido su nación para derrocar al régimen de Gadafi.
Difícil es defender a cualquier régimen dictatorial, sea de derecha, izquierda; capitalista o socialista; musulmán o cristiano. Ninguna dictadura ha demostrado ser eficaz a lo largo del tiempo, así que estas reflexiones no implican una defensa del régimen del coronel Muamar el Gadafi.
Lo que se pretende es exponer la idea de que una vez más, medios masivos de comunicación remueven y confunden conciencias de audiencias cada vez más vulnerables a sus embates, más sensibles a las estrategias mediáticas para engañar y convencer.
En nuestro país, que por ser tan vil y continuamente engañado por las televisoras, ya debería estar inoculado contra esas perversas manipulaciones, también cunde el entusiasmo al ver imágenes de rebeldes libios eufóricos, que disparan rifles automáticos al aire, sin saber que con potencias extranjeras invasoras entablan una guerra contra su propio pueblo.
La de Libia habrá comenzado como revuelta popular, pero de inmediato fue cobijada y promovida por los tentáculos de Estados Unidos, siempre aliado con traidores y vendepatrias, y preparado para combatir primero con mano ajena y después con el descaro que se le permita.
 Lamentable esa rebelión contra Muamar Gadafi, porque sólo conducirá a Libia a una etapa en extremo sangrienta, en la que combatirán hermanos contra hermanos, empujados a matarse por intereses capitalistas e imperialistas que sólo ven a ese país como un botín del que se quieren adueñar para mantener el flujo petrolero de toda la región.
Es difícil vaticinar si la guerra contra Libia, auspiciada por la ONU logrará defenestrar a Gadafi, pero lo previsible es que la ambición de Estados Unidos y sus aliados, Francia e Inglaterra no tendrá límite y ensangrentará el campo de batalla tanto como sea necesario hasta derrocar al mandatario libio o ser vencida la coalición.
Pero como siempre hay lugar para la esperanza, queda la posibilidad de que la voz de algunas naciones que protestan contra esa invasión sea escuchada sobre el fragor de la batalla mediática y armada, y se obligue a la ONU a retomar su espíritu pacifista.

*Periodista




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