Tuesday 17 de January de 2017

Gigantes olvidados

Desde el 2007 ha habido intentos para aprovechar el lugar

     23 Apr 2012 03:30:00

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  • Los Conos de Santa Mónica Los Conos de Santa Mónica
  • La comunidad Santa Mónica alberga 21 silos. La comunidad Santa Mónica alberga 21 silos.
  • Las estructuras tienen 177 años. Las estructuras tienen 177 años.
  • Los dueños reconocieron que el sitio es muy visitado por turistas. Los dueños reconocieron que el sitio es muy visitado por turistas.
  • Unos son usados como almacén. Unos son usados como almacén.
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Pese al atractivo e historia de los 21 conos de Santa Mónica, que se complementan con la Casa Grande de Tacoaleche y el Santuario del Niño de las Palomitas, las autoridades no han podido concretar ningún proyecto que permita su explotación turística.
Incluso el Ayuntamiento de Guadalupe aprobó desde el 31 de diciembre de 2007 el Programa de Desarrollo Urbano del Centro de Población Santa Mónica, mismo que fue enviado por la entonces gobernadora Amalia García Medina.
En este se contemplaba un ambicioso proyecto para el reordenamiento de los asentamientos humanos de la comunidad, las actividades productivas y la población. Nada se ha concretado.


Estructuras de otros tiempos
Para los visitantes son 21 estructuras de otros tiempos, historia convertida en paisaje.
Así los vio el pintor Francisco Goitia, quien en 1946 vivió en uno de los silos y así los inmortalizó en su pintura "Los Conos de Santa Mónica".
Según el programa de desarrollo urbano, las estructuras fueron construidas en 1835 para guardar trigo y sorgo como parte de la hacienda de Trancoso.
En 1950, poco después de que Goitia habitara uno, los silos fueron adquiridos por un general retirado, quien los convirtió en hotel.
En la parte central se construyó una alberca y áreas para asolearse.
Aunque el hotel no duró muchos años, debido a que el gobierno impidió que su dueño modificara las estructuras, sus principales visitantes fueron turistas de Estados Unidos.
Con el tiempo, los conos fueron abandonados y vendidos a pequeños propietarios de la comunidad, que los utilizan como almacenes e incluso como corrales para sus animales.

Los intentos fallidos
Según el plan de reordenamiento que mandó hacer la exgobernadora Amalia García Medina en 2007, y que nunca se ha llevado a cabo, se destacó la necesidad de aprovechar esta comunidad debido a que se ubica entre dos ejes económicos del estado.
Por un lado, el corredor urbano y de servicios que incluye a Río Grande, Fresnillo, Enrique Estrada, Calera, Morelos, Zacatecas, Guadalupe, Trancoso, Ojocaliente y Luis Moya.
Por otro, el corredor turístico-religioso que contempla el santuario de El Niño de las Palomitas en Tacoaleche y que continúa hacia el templo de El Santo Niño de Atocha en Fresnillo.
Con la llegada de Rafael Flores Mendoza como presidente municipal de Guadalupe, se intentó retomar el proyecto turístico-religioso, sin embargo no se ha podido convencer a los propietarios.
Según Flores Mendoza en 2011 se presentó un proyecto a los dueños para construir un corredor turístico que incluyera los tres atractivos de la zona, para lo cual se propuso un presupuesto de 12 millones de pesos.
En una primera etapa se invertirían 4 millones de pesos para mejoramiento de fachadas en las viviendas aledañas y la construcción de una vialidad que conectara los tres puntos, explicó el alcalde.
Además, la propuesta incluía otorgar apoyos económicos a los propietarios para que pudieran iniciar un negocio de venta de artesanías y artículos religiosos.
Sin embargo, los dueños no aceptaron, pues una de las condiciones de las autoridades municipales es que donen el terreno perimetral a los conos para construir una plaza pública, agregó Flores Mendoza.

También hay propuestas privadas
Javier Espinoza de la Torre, uno de los propietarios, contó que hace cinco años un grupo de españoles les ofreció utilizar los conos para la venta de artículos religiosos del Niño de la Palomitas, pero debían aportar recursos económicos y por la falta de dinero rechazaron la propuesta.
“Han venido muchas personas a ofrecernos proyectos turísticos, pero nosotros cómo los echamos adelante si no tenemos dinero”, explicó.
Debido a que la mayoría de los propietarios son campesinos de la localidad que no han sabido cómo explotar económicamente los conos, sólo los usan como almacenes temporales.
Es el caso de Francisco Padilla Esparza, quien dijo que “cuando Dios me ayuda con pastura la guardo en el silo, pero ahora que no hay, pues ahí está solo sin que nadie le haga caso”.
Orgulloso, presumió que “a la gente le gusta mucho venir a verlos”, pero lamentó que están muy arrumbados y les hace falta una manita de gato, la cual cuesta mucho dinero.
“Aquí la gente viene para que los dejemos entrar, toman fotos y se van fascinados”, explicó, por lo que siempre que algún visitante quiere conocer su silo, accede gustoso y sin ningún interés económico.

Arquitectura única
Cuando los conos fueron vendidos a particulares estos pagaron 45 pesos por cada uno.
Algunos de los propietarios heredaron los conos a sus hijos, entre los que se encuentra Jesús Luévano Padilla, quien hasta el 2011 fue el propietario de dos, pero la necesidad lo orilló a vender uno en 150 mil pesos que incluyó un corral de 50 metros cuadrados.
“La situación nos va a obligar a que los vendamos a precios muy bajos y eso si quieren comprarlos porque aquí no tienen valor”, lamentó.
Luévano Padilla es consciente de que el valor de los 21 conos no radica en su funcionalidad como almacén de alimento, sino en el atractivo que representa para los visitantes por sus materiales y estructura arquitectónica.
“Ningún arquitecto de la actualidad puede hacer este tipo de estructuras, pues construyen edificios muy sofisticados que a los cinco años se andan cayendo”, comentó.
Además, destacó que a diferencia de los adobes actuales los que se utilizaron en la construcción de los conos mantienen el lugar fresco y sin filtraciones de agua.
Sin pensarlo, tomó una escoba y desempolvó el piso para mostrar que sigue siendo el mismo que se colocó hace 177 años.

Beneficio comunitario
De dar a los conos una utilidad comercial y turística no sólo se beneficiaría a los dueños, sino también a los habitantes de la comunidad que podrían ofrecer productos del maguey como el agua miel, comentó el delegado de Tacoaleche, Francisco Javier Escalante.
Agregó que con esto se contribuiría a generar fuentes de empleo para evitar que las personas emigren en busca de trabajo a otras localidades, ya que cerca de 11 mil personas dependen económicamente de las actividades agropecuarias.
No obstante, la falta de un proyecto ha causado que incluso uno de los conos haya sido destruido por los habitantes a fin de donar el material para la construcción de una iglesia.
Esta estructura formaba parte del denominado par de reyes debido a que la parte superior simulaba una corona, explicó el cronista Francisco Espinoza.
Lo más lamentable, dijo, es que el material fue desperdiciado, pues se dieron cuenta que no podrían utilizarlo en la iglesia.
Si bien algunos habitantes han intentado dar un uso a los conos estos han fracasado.
Por ejemplo, uno se habilitó como bar y otro como salón de fiestas, pero fueron clausurados por el Ayuntamiento de Guadalupe debido a que el área es considerada patrimonio nacional.
En tanto, las 21 estructuras se mantienen deterioradas pero firmes luego de casi 200 años de haber sido construidas.
Si el temporal es bueno sirven como almacén, pero si es malo como el de 2011 a causa de la sequía, permanecen vacíos y abandonados en espera de tiempos mejores para sus propietarios.




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