Monday 23 de January de 2017

Golpe al agio y a la mala leche

Tren Parlamentario

     19 Dec 2012 03:20:00

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La Cámara de Diputados concluyó ayer el proceso legislativo sobre la regulación de las casas de empeño, y a éstas les ha metido la cincha de tal modo que, aunque se pongan a reparar, va a ser muy difícil, o muy costoso jurídicamente, que la generalidad de ellas sigan robando y aupándose sobre la necesidad, la ignorancia financiera y aun la buena fe de la gente más pobre del país.
Y no sólo eso, las casas de éstas -dedicadas al agio más salvaje, indiscutiblemente- van a tener que dar parte a la autoridad procuradora de justicia cada que reciban un bien para empeño que cargue con la chapa de la delincuencia organizada; es decir, cuando proveniente sea de un ilícito. Pero, ¿cómo identificar un producto robado? Barbotó la pregunta en la tribuna, una y otra vez.
En el dictamen de lo que ha sido un con conjunto de reformas a nueve artículos de la Ley Federal del Consumidor -la institución procuradora del Estado mexicano responsable de hacer valer la Norma Oficial correspondiente a las casas de empeño- venía la respuesta:
“Con el objeto de combatir la inseguridad y la entrega como garantía de un contrato de mutuo de objetos obtenidos a través de vías ilícitas, las casas de empeño deberán hacer del conocimiento de la procuraduría estatal que corresponda mediante un reporte mensual los siguientes actos: 1. Los casos en que un cliente haya empeñado tres o más artículos iguales de naturaleza similar en una o más sucursales o unidades de negocio de una misma casa de empeño. 2. Cuando se puede afirmar que existe un comportamiento atípico del pignorante (así le llaman al que pide prestado, empeñando algo) que permite suponer que los bienes prendarios son objetos provenientes de hechos ilícitos.
Las casas de empeño han sido en México algo así como la cara más truculenta y más gacha del sistema financiero mexicano. Surgieron a la vera de los caminos de la necesidad ante la cerrazón de la banca comercial para no dar créditos a los más jodidos, que son la mayoría y que simple y sencillamente no son sujetos de crédito.
Crecieron como hongos en ladera del bosque en tiempos lluviosos. De 40 casas de empeño que había hace 15 años -dijo en la tribuna el diputado federal priísta Salvador Romero Valencia-, ahora pululan cuando menos 6 mil 500 a lo largo y ancho de todo el país.
Un número escandalosamente crecido, que, sin embargo, no sería el definitivo, porque -ayer mismo lo denunciaba el diputado federal Mario Sánchez Ruiz, Sonora, PAN- precisamente uno de los graves problemas que hay en torno de las casas de empeño actualmente es el hecho de que muchas no están registradas ante la autoridad. O sea que un censo de ellas, no existe. Pero eso sí, les han roto la vida… Y otras cosas, a millones de mexicanos, lo mismo en estados como el de Jalisco, que en los de Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Coahuila…
¿Y cómo ha sido eso? El mismo Mario Sánchez Ruiz, quien presidente es de la comisión dictaminadora, la de economía, dijo en tribuna, cuando justificó el dictamen: El 19% de las casas de empeño no exhibe el contrato de adhesión; sólo el 35% muestra el porcentaje del préstamo conforme al avalúo; sólo el 28% indica el plazo; sólo el 37%menciona el tipo de prendas que recibe; sólo el 33% cumple la normativa de tener a la vista la tasa de interés mensual. Sólo el 65% informa sobre el CAT (el conjunto de intereses, comisiones e impuestos pagados anualmente por el deudor); pero en ningún caso es correcto. También, 24% de las quejas son por cobros extra; 20% por deterioro de las prendas empeñadas; 11%, por extravío de las prendas empeñadas; 10% de deudores se quejan de que sus prendas fueron rematadas antes de los plazos de vencimiento.
El priísta Salvador Romero Valencia sintetizó en medio minuto lo que varios de sus compañeros habían dicho hacía unos minutos: “todos los aquí presentes sabemos que los bancos nunca le prestan a los pobres. Y dada la alta demanda y creciente necesidad de la población, han surgido desde hace años una mutiplicidad de instituciones privadas y de asistencia pública que ofrecen disponibilidad inmediata de efectivo, a cambio de dejar en depósito determinados bienes que respalden la cantidad otorgada”.
Y remachaba: “aprovechándose de la necesidad y también de la ignorancia de nuestra gente obligan a los solicitantes a suscribir contratos leoninos con altísimas tasas de interés, sin estar debidamente informados del contenido y los alcances del mismo, y el consabido truco de las letras chiquitas en los contratos, amé de la falta de preparación (financiera), que es el común denominador de nuestra gente de escasos recursos”.
Sin ambages, el Pleno aprobó la reforma y la turnó al Ejecutivo federal, para su publicación y entrada en vigor. Nada que ver con otros temas, adonde tirios y troyanos se atoraron. Fue el caso de la reforma a la Ley de Educación, que hoy, miércoles, resurgirá con la fuerza de un turbión, luego de que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) mostró un tremendo músculo en el bíceps, y con el que el Gobierno Federal no quiso jugar a las vencidas, por el momento.

vicentebello1@hotmail.com




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