Monday 23 de January de 2017

Gonzalo Lizardo, el literato de las imágenes

El fresnillense pinta y escribe

     2 Dec 2012 03:20:00

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  • El artista es docente de la Maestría en Investigaciones Humanísticas y Educativas. El artista es docente de la Maestría en Investigaciones Humanísticas y Educativas.
  • Considera que el futuro de los escritores zacatecanos es prometedor. Considera que el futuro de los escritores zacatecanos es prometedor.
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¿Qué se puede encontrar en la obra de Gonzalo Lizardo Méndez? La respuesta del escritor es “yo muestro mis intereses intelectuales y mis gustos literarios”.
El narrador de 47 años manifiesta que nunca quiso “hacer un paño de lágrimas de la página escrita” al explicar que su obra literaria no es autobiográfica precisamente.
“No me identifico con ninguna obra mía, pero a la vez, todas forman parte de mi identidad, no creo que la literatura deba usarse para perpetuar o reproducir la imagen de su autor; quiero que se lean mis libros como una creación mía, no como una imagen mía”, destaca.
“Mi literatura puede verse como un collage donde está lo que yo invento y lo que yo experimento”, asegura.
El artista fresnillense explica que su creación está motivada por una necesidad expresiva, por instinto, por vocación íntima, “siento que veo o entiendo cosas que pueden convertirse en imágenes o palabras”.
Por lo tanto, manifesta: “Escribo esas imágenes, o las pinto, para que dejen de ser ensoñaciones propias y se conviertan en visiones ajenas”.
Rodeado de los libros de su cubículo, sonríe y admite que una de las lecturas que más lo marcó en su infancia fue una antología de cuentos, copilada por José Vasconcelos.
-¿Cómo es el proceso creativo en Gonzalo Lizardo?
-“Antes que nada, necesito experimentar la vida, viviendo o leyendo, para nutrir mi imaginación; luego, permito que mi imaginación desarrolle, amplíe, modifique los datos de mi experiencia, mi vida, mis lecturas, hasta que me revelan una imagen o una idea que me resulten suficientemente interesantes o fructíferas”, responde.

Primeros años y juventud
Lizardo Méndez nació en Fresnillo, Zacatecas, el 19 de noviembre de 1965, y debido a que su padre era recaudador de rentas vivió en varios municipios del estado.
“Nos dejaban en cada municipio tres o cuatro años para que mi padre no hiciera amigos y no perdonara los impuestos, era la política de aquel tiempo”, refiere.
De niño, recuerda, su familia siempre le inculcó la lectura a él y a sus tres hermanos, por lo que se la pasaba leyendo, incluso cuando comía.
Villa de Cos fue el lugar donde terminó la secundaria, y llegó a Zacatecas a estudiar el bachillerato en el Seminario; Gonzalo menciona que no continuó por la senda del sacerdocio, pues en su opinión encontró contradicciones en la Iglesia.
A partir de esa resolución, decidió ingresar a la entonces Facultad de Ingeniería en la UAZ para estudiar ingeniería química, “fue la primera vez que conocí el ambiente universitario, me pareció muy interesante”, dice.
Al estar inmerso en ese contexto pudo conocer a artistas, pintores y escritores de la capital zacatecana, pero al mismo tiempo adoptó nociones políticas, pues recuerda que llegó a ser simpatizante del desaparecido Partido Revolucionario de Trabajadores y del Frente Popular de Zacatecas.
 

Arte, química o política
El joven universitario tuvo que perfilar sus intereses, “me llegó la urgencia de decidir si me iba a dedicar al arte, a la química o a la política”, explica.
Pero antes de publicar libros y escribir cuentos, Gonzalo comparte que incursionó en el periodismo en Pulso Diario de Zacatecas, ya desaparecido.
Hacia 1989 fue invitado por Luis Medina Lizalde a ocupar una plaza de diseñador gráfico en el departamento de Comunicación Social de la UAZ; ahí comenzó a escribir reseñas de libros de literatura cada semana, menciona.
La UAZ le demostró a Gonzalo que las humanidades eran el espacio en el que se quería desenvolver, pues refiere que para 1990 ingresó a la primera generación de la Maestría en Filosofía e Historia de las Ideas.
Ya en el terreno académico, realizó un doctorado en Letras en la Universidad de Guadalajara en 2005, además de que desde varios años imparte un seminario de novela moderna en la Maestría en Investigaciones Humanísticas y Educativas, antes Filosofía e Historia de las Ideas.
 

Periodo plástico
Gonzalo formó parte del Taller de Artes Plásticas de la UAZ, y en 1986 obtuvo el Premio Nacional de los Juegos Ricardo Flores Magón.
Y en1988 uno de adquisición en el Primer Encuentro Estatal de Artes Plásticas, aunque terminaría inclinándose por la escritura, donde irónicamente no ha obtenido algún galardón en su carrera literaria, confiesa.

Obra literaria
Mientras mueve sus manos, el artista explica que en la literatura encontró el “estímulo desafiante” que buscaba, pues luego de practicar las artes plásticas, consideró que pintar le producía placer, pero no un compromiso estético.
Su primer libro de cuentos, Azul Venéreo, publicado en 1989, es el resultado de su trabajo en el taller de narrativa coordinado por David Ojeda; para 1994 publica su primera novela Malsania, la cual la escribió con el apoyo del primer Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).
En 1997 se dio a conocer El libro de los cadáveres exquisitos y un año después Polifoni(a)tonal, un conjunto de ensayos; pero  hasta 2005, con la aparición de Jaque perpetuo, fue cuando da el salto a una editorial nacional al publicarse en Era.
El fresnillense también participó en El libro rojo de Gerardo Villadelángel Viñas, donde se recrearon 26 notas rojas de manera literaria.
Lizardo Méndez reconstruyó la historia de Fidel Corvera Ríos, un zacatecano maestro de educación física que al llegar a la Ciudad de México forma una banda de delincuentes con sus alumnos, pero al intentar robar un camión del Banco de México es encerrado en el penal de Lecumberri, donde se hace “un rey de la droga”.
Con esa idea escribió Corazón de mierda que se publicó en 2007. “Me quedó mucho material, me quedaron muchos personajes sueltos y dije, de aquí me sale una novela”, reconoce.
Su última publicación es Invocación de Eloísa, publicada en  2011; en la novela, admite Gonzalo, empleó el mecanismo de retomar un cuento que había publicado en Malsania, pero advierte, “el cuento te permite concentrar los hechos más importantes y la novela te permite presentarlos con más calma”.
Al cuestionarle que cuál es su mejor obra, responde: “Mi mejor libro, es decir, mi mayor logro artístico es mi última novela, Invocación de Eloísa, porque en él se condensan algunas de las búsquedas literarias que más me han preocupado”.
Entusiasmado, prosigue: “Por ejemplo, conjuntar la sencillez lingüística con la complejidad simbólica o conjuntar la forma fantástica con el contenido teológico o las vivencias eróticas con la revelación mística”.
 

Panorama zacatecano
Gonzalo considera que Zacatecas no sólo es tierra de poetas, pues nombres como Mauricio Magdaleno, Tomás Mojarro y Severino Salazar sostienen que también hay una tradición de narradores en la entidad.
En los últimos años, afirma, autores como Juan Gerardo Aguilar, Tryno Maldonado y Maritza Buendía fortalecen su argumento, y que están a la altura de quienes escriben en Guadalajara, Monterrey o el Distrito Federal.
Si bien Zacatecas no tiene un lugar privilegiado en la literatura mexicana, opina, su futuro es prometedor, pues desde los ochenta ha habido un trabajo constante en los talleres literarios y hay espacios para publicar.

ricardo.wong@imagenzac.mx




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