Monday 23 de January de 2017

Gritos y punto final

     14 Sep 2011 03:30:00

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Décadas de una historia de bronce nos han hecho odiar en el dicho pero amar en el hecho a muchos de los personajes que marcaron el rumbo del país.
A Don Porfirio Díaz Mori no lo bajamos de dictador con ínfulas de aristócrata galo, sin embargo el que septiembre sea el mes de la Patria y el quince se celebre la mayor fiesta nacional se lo debemos a él e indirectamente con cada grito en cada rincón celebramos el cumpleaños del General Díaz.
Como se ha documentado, la noche del sábado 15 de septiembre de 1810 nada sobresaliente ocurrió en la Nueva España.
Entre 7 y las 8 de la mañana del día siguiente, como cada domingo el cura de Dolores, Miguel Hidalgo repicó las campanas de su parroquia en esta ocasión además de llamar a misa pretendía arrancar el movimiento independentista que meses atrás planeaba y acababa de descubrirse.
En lugar de sermón los fieles escucharon una entusiasta invitación a levantarse en armas. Según el testimonio de Pedro José Sotelo lo que Hidalgo gritó esa mañana fue: “Viva Nuestra Señora de Guadalupe, Viva la independencia”, sólo eso, no pudo decir mexicanos ni viva México porque en ese tiempo nuestro país se “llamaba” Nueva España.
Ahí inició un desorganizado movimiento que alteró el Bajío, Jalisco, Michoacán y Estado de México, luego de once meses de lucha poco consiguió e Hidalgo fue capturado.
La parte festiva y prácticamente mítica que anualmente se festeja en todo México y buena parte del mundo tiene su génesis el 14 de septiembre de 1896 cuando por ordenes de Porfirio se colocó la campana de Dolores sobre el balcón central de Palacio Nacional la Ciudad de México.
Así el 15 de septiembre de ese año Don Porfirio podría festejar su santo y cumpleaños con un nuevo “juguetito” que daría realce al saludo que desde dicho balcón y a media luz enviaba a la multitud que con motivo de su cumpleañera verbena se reunía en el zócalo.
Pero no hay registro de que gritara viva México o enlistara a los héroes que “nos dieron patria y libertad”, sí acaso Díaz Mori gritó algo, no fue memorable.
Todo indica que el primero que invocó a los héroes de la independencia fue Venustiano Carranza que por desconocido motivo replicó la costumbre de Porfirio Díaz de asomarse al balcón central, saludar a la multitud, repicar la campana y gritar algo que en esta ocasión si fue memorable.
A partir de ahí el Grito de Independencia se fue sofisticando y enraizándose hasta convertirse en algo símil al mito fundacional de la patria independiente creada por indios, españoles, mestizos, mulatos y todos aquellos que algo aportar a la maravillosa mezcla cultural que hoy es México.

Punto Final
Si Hidalgo es el padre de la Patria, ésta tiene muchas madres.

*torrescorpus@hotmail.com




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