Thursday 23 de March de 2017

Hijos de repatriados, luchan por adaptarse

El Probem ayuda a los niños a integrarse en las escuelas

     25 Jun 2012 03:30:00

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Wendy Ortiz, nacida en Colorado, dijo sentirse desorientada en la escuela.
Wendy Ortiz, nacida en Colorado, dijo sentirse desorientada en la escuela.

TIJUANA, BC.- Luego de vivir seis años en California, Gabriel Silva, de 13 años, se encontró un día con su padre y dos hermanos en el edificio del Sistema Educativo Estatal, buscando un lugar en alguna escuela de Tijuana. Llevaba apenas seis días en la ciudad y todo le infundía temor.
“Estoy muy nervioso”, expresó el niño, cuya familia decidió radicarse en Tijuana luego de que la madre fue descubierta viviendo en EU sin papeles y accedió a ser deportada.
Gabriel ya había vivido en Tijuana y habla español, pero dijo que de todos modos la ciudad se le hacía distinta y ajena.
La incertidumbre era mayor todavía con sus hermanitos Kelly Karime, de 10 años, y José Ángel, de 6, ambos nacidos en Estados Unidos y que sólo hablaban inglés. Habían cursado estudios en Los Ángeles y en San Diego, donde estaba parte de su familia, amigos y escuelas.
Igual que los hermanos Silva, miles de hijos de migrantes repatriados estudian actualmente en escuelas de nivel básico (preescolar, primaria y secundaria) en México.
Todos expresan “un sentido de pérdida enorme” y tienen necesidades especiales que el sistema educativo recién ahora intenta satisfacer, según Yara Amparo López, coordinadora estatal del Programa Binacional de Educación Migrante (Probem) en Baja California, el primer estado del país en trabajar  con hijos de repatriados en las instituciones de enseñanza.
No hay un organismo a nivel nacional que lleve la cuenta del número total de estudiantes transnacionales, como se denomina a los hijos de repatriados. Según el Instituto Nacional de Migración, en 2010 fueron repatriados 19 mil 296 menores de edad y el año pasado 15 mil 524. El Fondo de la Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), por su parte, estimó que en 2009, última cifra disponible en el organismo, unos 30 mil niños fueron deportados desde Estados Unidos a México.
Tan sólo en Baja California hay 6 mil 300 hijos de repatriados estudiando en escuelas de nivel básico, indicó López. El 90% de esos niños nacieron en Estados Unidos y a menudo no hablan español.

El proyecto
El Probem pretende darle continuidad a los estudios de hijos de migrantes que estaban en alguna escuela de Estados Unidos e inscribirlos en el nivel básico en cualquier momento del ciclo escolar.
En la mayoría de las escuelas este tipo de estudiantes pasaban inadvertidos, pese a que tenían dificultades para comunicarse en español, explicó López.
Este programa es parte del Proyecto Nacional de Educación Básica sin Fronteras, que comenzó en 2009 haciendo un diagnóstico de las necesidades educativas que tienen los alumnos que emigran de Estados Unidos a México.
El proyecto se enfocó en un plan piloto realizado en dos escuelas de Tijuana, en las que trabajaron con un total de 52 niños migrantes en diversas actividades integradoras, que iban desde identificar diferencias de los sistemas educativos de México y EU hasta hacerles ver que aquí también podían lograr los objetivos que se habían propuesto, como ser médicos o atletas, dijo López.
Durante este ciclo el programa se lleva a cabo en diez escuelas de Baja California.
Bernardo Gilmar, quien enseña matemáticas en la Secundaria General No.10, ubicada al este de Tijuana y que es una de “las escuelas integradoras”, dijo que durante este ciclo escolar tienen detectados 33 alumnos transnacionales.
La mayoría de estos estudiantes, pese a haber nacido en Estados Unidos, están aquí principalmente porque sus padres fueron repatriados y decidieron quedarse en la frontera para buscar nuevas oportunidades de vida, explicó Gilmar.
Wendy Ortiz, de 14 años, recién ingresó a la Secundaria General No.10. Dijo que nació en Colorado (Estados Unidos) pero sus padres tuvieron que mudarse a Tijuana porque no conseguían empleo y ya no les era posible seguir pagando la renta donde vivían.
Los primeros días se había sentido desorientada en la escuela, no entendía bien las clases, sobre todo historia y español, pues no hablaba bien el idioma, explicó Ortiz.
Sin embargo dijo que conoció a Jenifer Ariel Rivera, nacida en Ontario (California) hace 13 años, y a Bertha Celia Lagunes, nacida hace 15 años en Fontana (California), quienes en 2010 se habían mudado a Tijuana y tenían una experiencia similar a la de ella. Ellas le estaban ayudando en su nueva vida.
Para Jorge Durand, investigador en sociología por la Universidad de Guadalajara, hace falta un programa federal que sirva para reflexionar no sólo acerca de la repatriación de los adultos sino también de los niños que están regresando a las comunidades de origen de sus padres.
“Así como los repatriados no se integran al trabajo o al medio donde están, sus hijos que llegaron con ellos tampoco. Y eso está creando una situación de tensiones muy fuertes entre los migrantes y sus familias. Eso es parte de un problema serio que no hemos sabido atender”, dijo Durand.
Muchas veces los profesores y maestros se sienten demasiado abrumados con sus clases como para prestarle atención especial a los repatriados.




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