Sunday 22 de January de 2017

Histeria nacional

     18 Jun 2012 03:30:00

A- A A+

Compartir:

En estos días de histeria política, caminaba por una calle desolada y me topé con una persona que hablaba sin parar frente a un muro de ladrillos. Nadie lo escuchaba, nadie lo miraba, nadie percibía sus misteriosos lamentos. Me recargué en un vetusto poste de luz para seguir la perorata suya con la esperanza de comprender alguna palabra de su inquietante letanía.
Alcancé a escuchar claramente una frase que reiteraba con insistencia: “Estoy aquí, pero mis palabras son inaudibles”.  Lo que decía entre cada intervalo era completamente inaccesible, pero al final remató con una curiosa oración: “Mi cuerpo está aquí, pero mi figura es invisible”.  
Mientras el hombre se lamentaba pasaron por el lugar varias personas, ninguna intentó observarlo, parecía azúcar impalpable para los transeúntes. Tampoco les despertó curiosidad mi contundente presencia; tal vez, conjeturé,  yo también me habría transformado en pura opacidad.
Un poco perturbado continúe la marcha nocturna y en el trayecto encontré a otros hombres y mujeres recitando soliloquios semejantes frente a paredes similares. La angustia se apodero de mí y aceleré el paso para salir de aquel turbador laberinto.
Por fin, llegué a una avenida céntrica y entré a una revistería para comprar algún periódico, todos denunciaban el peligro que representaría para México el triunfo electoral del candidato populista.
La histérica repetición de la misma cantinela de hace seis años fue poderoso disuasivo. Salí un poco asqueado, busqué refugió en algún bar, pero los noticieros seguían alentando el terror y vendiendo estrés al por mayor. En la mesa cercana dos parroquianos se liaban a golpes porque uno de ellos insultó al candidato del partido conservador.
Escapé de allí y caminé hacia las bancas de la Alameda. Saqué rápidamente el Ipod y puse “24 Tales” del guitarrista vienés Alex Machacek. Cerré los ojos y me dispuse a disfrutar las formas musicales de aquellas figuras que ningún significado profieren y que, bendito sea el mundo, son ajenas a la representación de entidades externas. Su valor estético reside en su propio discurrir, en el tono, el ritmo y la cadencia; en el movimiento de los acordes e intervalos melódicos: materia pura reposando sobre sí.
Estaba harto de las palabras cotidianas, de los lenguajes industriales, de los dislates mediáticos, de los lances ideológicos, de la verborrea intoxicante de la coyuntura política, así que abandonar el territorio del significado decadente para disfrutar del sinsentido musical era casi un placer gastronómico.
De repente algo me estremeció y abrí los ojos, enfrente estaba un muro enorme y yo, solitario, narraba lo que ahora estoy escribiendo. Nadie me veía, acaso era simplemente una metáfora del hartazgo.

*Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores 
   




Lo más leído
Tim Matheson en ¿Quién mató a Reagan?
Gael García, fiel a sus ideales
Una segunda oportunidad para tu basura
Localizan en Luis Moya el cuerpo de un hombre con el tiro de gracia 
Muere Yordano Ventura, pitcher de los Reales de Kansas City 
Se burla Trump de movilizaciones en su contra “¿Por qué no votaron?” 
No es tiempo de revisar el contrato colectivo: Gerardo García 
Desaparece el helicóptero de empresario regiomontano
Renuncia Fidel Herrera a su cargo de cónsul en España 
Mineros brinca al tercer lugar del Ascenso MX 
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.55
Venta 22.05
€uro
Compra 23.09
Venta 23.59

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad