Wednesday 18 de January de 2017

Homenaje

Hoy el poema cumple 92 años

     24 Apr 2013 03:20:00

A- A A+

Compartir:
  • Esta es la primera hoja del poema, escrito con puño y letra del vate jerezano. Esta es la primera hoja del poema, escrito con puño y letra del vate jerezano.
  • Esta es la primera hoja del poema, escrito con puño y letra del vate jerezano. Esta es la primera hoja del poema, escrito con puño y letra del vate jerezano.
Imagen de


Mi maestra de Español, Elvira Díaz Briseño, tenía la cualidad de envolvernos con sus entretenidas disertaciones. No necesitaba gritar ni manotear para tener tranquilo a aquel grupo de adolescentes que estudiábamos secundaria.
A “sotto voce” nos embelesaba con su cátedra inigualable. Muy grabada quedó entonces en mi memoria la “leyenda urbana” que contaba sobre el poeta Ramón López Velarde y que de la manera que la relataba, por mucho tiempo llegué a jurar que era verdadera:
“Nuestro bardo estaba en un café compartiendo con sus amigos, ahí llegó Álvaro Obregón que entonces era el presidente de la República. Ramón, inspirado por la cercanía con el estadista, tomó su pluma y en servilletas del café compuso y escribió el poema La Suave Patria que presentó al presidente quien lo felicitó grandemente por su creatividad”.
Bueno, después, al estudiar al poeta, entendí que sólo era una leyenda urbana, nada qué ver con la realidad. Lo cierto es que el domingo 24 de abril de 1921, López Velarde pone su rúbrica en la octava hoja de papel en que escribió La Suave Patria , y en la parte inferior izquierda, la fecha.
Pero el poema no fue el resultado de una inspiración súbita y febril. El bardo había comenzado a escribir este poema desde 1919. Existen varios borradores en que el jerezano escribía, corregía, tachaba versos, dejaba espacios vacíos en espera de que le llegara el adjetivo, verbo o sustantivo adecuado. Lo leyó y releyó, lo destruyó y construyó infinidad de veces.
Su mamá y hermanas debían tener especial cuidado y esculcar su ropa antes de lavarla, porque el poeta acostumbraba escribir en servilletas o pedazos de papel que luego olvidaba por largo tiempo en alguno de los bolsillos de su vestimenta.
Después de su muerte fueron encontrados versos incompletos, palabras sugerentes al reverso de manuscritos, lo que afirma que el jerezano fue haciendo con mucha paciencia ese poema de tipo épico y civil, muy diferente a lo que acostumbraba hacer, y lo justifica en el primer acto:
“…Yo que sólo canté de la exquisita / partitura del íntimo decoro, / alzo hoy la voz a la mitad del foro / a la manera del tenor que imita / la gutural modulación del bajo, / para cortar a la epopeya un gajo…”.
33 estrofas, repartidas en 153 versos endecasílabos, con rimas consonantes en pareados o tercetos monorrimos, o en estrofas con rimas alternadas, repartido en cuatro partes: Proemio, Primer Acto, Intermedio y Segundo Acto, es el poema que en poco menos de dos meses de su escritura final aparecería en el número 3 de la revista El Maestro.
El vate jerezano, al entregar su última colaboración a la publicación que dirigía José Vasconcelos, -aunque ya era reconocido como uno de los mejores escritores del país-, no se imaginaba siquiera que La Suave Patria le daría su pase a la inmortalidad.
Son incontables los escritores mexicanos que han glosado La Suave Patria, que tratan de explicar verso por verso lo que quiso decir el poeta en su larga versificación en que se hablaba de la patria, una patria que apenas estaba saliendo de los estertores de la guerra, de los desatinos políticos, de las cruentas muertes, de las traiciones militares.
López Velarde no quiso escribir sobre los desastres de la guerra, más bien sugirió una patria femenina, una patria con la suavidad de una mujer que ofrecía después de un pasado desgarrador, un futuro promisorio.
López Velarde se refiere a ella, a la suave patria, en indicativo: tu superficie, tu cielo, tus minas, tu capital, tu mutilado territorio, tu mirada de mestiza, tu provincia, etcétera, como si le estuviera leyendo el escrito.
En Jerez, Zacatecas, Aguascalientes, Venado, San Luis Potosí, etcétera, pasó gran parte de su vida y sólo siete años en la prometedora capital del país.
Entonces, el poema firmado el 24 de abril de 1921, está lleno de sus recuerdos de infancia y juventud.
La Suave Patria es un escrito muy descriptivo, colmado de alegorías, de recuerdos e incluso hasta de metáforas que han ocasionado sesudas investigaciones de expertos en lingüística.
Todavía hoy, a 92 años de ser dado a conocer el poema, los escritores no se ponen de acuerdo sobre lo que quiso decir exactamente López Velarde valiéndose de figuras gramaticales grandemente trabajadas para pulir y realzar sus versos.
“…Sobre tu Capital, cada hora vuela / ojerosa y pintada, en carretela; / y en tu provincia del reloj en vela / que rondan los palomos colipavos / las campanadas caen como centavos…”.
Aquí, López Velarde hace una comparación de cómo “vuela” el tiempo en la capital, la ciudad de México que él conoció y la provincia, que retrata atinadamente en el Jerez que meció su cuna.
El reloj en vela del Santuario, los palomos que siempre andan por ahí, y las eternas campanadas que se van desgranando de a poquito como si no quisieran terminar de sonar nunca.
Bien dice el lema del escudo jerezano Tempus fugit, laboremus (El tiempo vuela, trabajemos).
Los jerezanos nos enorgullecemos de ser “de la tierra de López Velarde”, y lo presumimos cada vez que podemos, pero desgraciadamente la mayoría no conocemos ni sus poemas, ni sus prosas. Es más, ni siquiera sus datos biográficos.

*Historiador jerezano




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.58
Venta 22.08
€uro
Compra 23.00
Venta 23.5

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad