Friday 24 de March de 2017

Irma Valerio, incansable promotora del arte

     10 Mar 2013 03:20:00

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  • Irma es oriunda del municipio de Villanueva. Irma es oriunda del municipio de Villanueva.
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La meta a corto y largo plazo de la galerista Irma Valerio sigue siendo, como hace 21 años en que se convirtió en pionera en este oficio en Zacatecas, promover el trabajo de los creadores locales, de la región y de la plástica mexicana, y consolidar una cultura del coleccionismo en el estado.
Ahora también asume la responsabilidad de hacer que los bienes culturales de Zacatecas sean productos sustentables, una labor que debe ser compartida por las instituciones gubernamentales y la iniciativa privada, a fin de respaldar con calidad la fama del estado como lugar turístico-cultural, dice.
Y fija por su parte: “Yo pienso que si estamos hablando de 21 años en este trabajo en que hemos podido sostenernos como una empresa cultural, eso habla de que podemos seguir aquí, dando a conocer con exposiciones locales, nacionales y si se puede en el extranjero el trabajo de los creadores”.
Valerio ha sido asesora, coordinadora de exposiciones y promotora de arte en 228 exposiciones, 219 de ellas realizadas en el país y nueve en el extranjero (Cuba, Estados Unidos, Italia y España), y 35 subastas.
Tan sólo mediante estas últimas Irma Valerio Galerías-Arte Contemporáneo ha colocado alrededor de 2 mil piezas de arte.
El aprendizaje permanente de estos años ha sido combinado con la buena administración, la sensibilidad para tratar con los creadores, a quienes considera seres especiales, y el establecimiento de redes de intercambio entre galerías dentro y fuera del país para que se den a conocer los autores que maneja y que actualmente cifra en 14 consagrados más los emergentes.

La vocación
María Irma Valerio Quintero, Irma Valerio, como es conocida, focaliza al arte como un medio para voltear al interior de cada persona y cree que “nos hace mejores seres humanos”.
Los orígenes de su vocación los encuentra en su natal Villanueva en el rancho propiedad de sus padres, “yo creo que en la composición de un cuadro siempre está la misma teoría de la naturaleza”.
Observadora, su espíritu sensible se vio motivado por la generosa presencia de la tía Lupita, hermana de su padre y quien fungiera como madre sustituta cuando a los nueve años de edad perdiera a su mamá.
Esta mujer dice, le enseñó la generosidad, pues hacía de enfermera, organizadora de festejos y en general en elemento aglutinante de su sociedad; de su enseñanza Valerio conserva el interés por la filantropía del que no le gusta hablar, pero que realiza entre otros medios en coordinación con el Club Rotario de Zacatecas.
Lupita además era una creativa que se encargaba de hacer los vestidos de novia para las jóvenes villanovenses y aún para la cantante Flor Silvestre. Este contacto con la creatividad dejó honda huella en la próxima galerista.
“Aprendí a ver los trazos, las texturas, los colores; yo pegaba botones, listones, hacía bastillas”, comenta.
Ya casada, daría seguimiento a este ejercicio cuando dentro del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) se incorporó al taller de diseño y arte textil (1989-1992), de la polaca Adriana Blaszczyk, con quien después también compartió la experiencia de apoyar a los tejedores de Villa García para innovar sus diseños y mejorar sus manufacturas mediante el proyecto Zatil (Zacatecas textil, 1994-1996).
Así, todo es justo como una trama que se va tejiendo. Cuando la tía Lupita, Guadalupe Valerio Escobedo, se casa, Irma se ve en la necesidad de trasladarse a Zacatecas, para poner dice, hogar para todos los hermanos, pues era la tercera mujer en responsabilidad de formarlos después de su abuela Francisca y su tía.
Aquí encuentra otro elemento que le ofrecería herramientas para lo que hoy es: su inserción con apenas 16 años como trabajadora en los bancos Banamex y de México. En ellos aprendió todo lo que debe saberse sobre contabilidad, administración y finanzas.
Casada a los 25 años con Francisco Suárez del Real, Irma se dedicó durante 14 años a la crianza de sus cuatro hijos, luego cedió a su necesidad de encontrar un quehacer que le proporcionara otro tipo de desarrollo personal.

De pasatiempo a realidad
Desde muy joven gustó de leer las biografías de los grandes pintores e historia del arte, así como libros sobre técnicas diversas para el quehacer artístico y uno de sus pasatiempos era visitar museos y galerías tanto en Zacatecas, cuando empezaron a formarse los primeros, como en el Distrito Federal.
De esta manera se dieron las circunstancias para instalar la primera galería de arte en Zacatecas: Irma Valerio Galerías-Arte Contemporáneo, que tuvo sus primeros ejercicios en 1991 en el Hotel Quinta Real.
El primer artista expositor fue el morelense adoptado en Fresnillo, Zacatecas, José Esteban Martínez.
En 1992 se inicia lo que ya se ha convertido en una tradición con la que además ha colaborado en la formación de públicos y en la creación de una cultura del coleccionismo, la Subasta Anual de Arte Contemporáneo que se realiza en el Hotel Quinta Real todos los Jueves Santos.
Entre otros vínculos que le han permitido promover en el extranjero a los artistas nacidos y no nacidos en estas tierras como Ismael Guardado, Juan Manuel de la Rosa, Manuel Felguérez, José Esteban Martínez, Alejandro Nava y Emilio Carrasco, entre otros; trae a colación aquel que estableció con el director del Museum of Latin American Art, el museo más grande de arte latinoamericano del sur de los Estados Unidos, apunta.
Valerio apoya a los talentos emergentes combinando su obra en exposiciones con aquellos que han logrado ya una trayectoria. A los jóvenes les exige sólo calidad.
“Hay gente tan talentosa que tú sabes que están en un buen inicio, pero que también sabes que les faltan 5 mil cuadros por pintar”, argumenta.
“No me gusta cortar cabezas”, expresión que usa la galerista para expresar que no puede exponer obra de un artista joven hasta en tanto no tenga un estándar de calidad competitiva en el contexto de un mercado internacional de arte. “Yo trato de explicarles y generalmente lo entienden”, dice.
El anecdotario de Irma Valerio, construido con los años de contacto con el arte y los creadores es vasto y diverso, pero es extremadamente cuidadosa en revelar circunstancias y nombres; esto también es parte de la confidencialidad que le debe a su trabajo y a la lealtad, y a veces amistad que se establece entre galerista y artista.
Quizás algún día haga caso del consejo de Raquel Tibol, la más querida y odiada crítica de arte en el país, cuando le expresó: “Irma, todo galerista debe escribir sus memorias”.
Mientras tanto, Valerio subraya que no ha sido la misma después de andar entre las multiplicidades de la belleza y las manifestación artísticas, a la postre, se ha convertido ella misma en coleccionista, y concluye, “si el retorno por mi trabajo es esa colección, yo estoy agradecida con la vida”.

almatreto@imagenzac.mx




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