Tuesday 17 de January de 2017

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, es rey del universo

El Día del Señor

     20 Nov 2011 03:40:00

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  • Jesús en el huerto del Getsemaní. Jesús en el huerto del Getsemaní.
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INTRODUCCIÓN
Con este domingo, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, se cierra el Ciclo A de nuestras liturgias Eucarísticas y Dominicales. La figura de Cristo Rey, esplende en el horizonte de nuestra fe cristiana.
El ha venido como creador y redentor, a restaurar todas las cosas del cielo y de la tierra, que habían sido manchadas por los pecados de los hombres. Su presencia y acción como Rey Universal, es totalmente diferente de cualquier rey o autoridad civil al estilo del poderío humano en el cual brilla limitadamente la posesión del poder y del dinero.
Jesús no nació en un palacio sino en un portal; no fue recostado en una cuna señorial sino en un pesebre.
Al hacer su entrada a Jerusalén como Rey, lo hizo sentado en un borrico y sin la majestad humana de escoltas y trompetas. La gente que lo aclamaba, era sencilla y popular, que gritaba a voz en cuello: “Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor”.
Jesús, como Rey supremo, fue rechazado por los dirigentes de su pueblo; fue ultrajado e injuriado; recibió un juicio injusto y criminal cuyo final fue la sentencia de morir crucificado, como uno de los castigos más terribles en la cultura de su tiempo.
Entonces, ¿cuál es el Reinado de Cristo? ¿Qué significado tiene su Reino, del cual habló siempre a base de parábolas que explican el ser y el quehacer del Reino de Dios que anunció e instauró con su propia persona divina y encarnada predicando, sufriendo, muriendo en la cruz, para luego resucitar y subir por propia virtud al cielo, sentándose a la derecha del Padre, desde donde ha de venir a juzgar a los hombres y entonces su Reino será perfecto y eterno?.

JESUCRISTO ES REY UNIVERSAL Y ETERNO COMO VERDADERO DIOS Y VERDADERO HOMBRE
La revelación divina a través de las Sagradas Escrituras, el Magisterio y la Tradición de la Iglesia, nos presentan la persona y personalidad de Jesucristo, quien se sentará en su trono de gloria y congregará ante El todas las naciones de la tierra. Pero nos asombra que al ejercer su señorío de Rey Universal, al encarnarse, ha dejado su trono de gloria divina al hacerse hombre en todo igual a nosotros menos en el pecado.
Ha querido emplear todo su poder divino humano, para rescatar a todos los hombres que lo quieran, de los pecados, que rompen la comunión con Dios y con los hermanos.
Por esto, ha querido identificarse  en el pobre, en el hambriento, en el enfermo y el encarcelado que sufre injusticias. Se hace ver en los niños inocentes a quienes muchos de ellos sufren aborto, manipulaciones que dañan su altísima dignidad de hijos de Dios.
La parábola del día de hoy, es elocuente, cuando nos enseña que seremos juzgados por las buenas o malas obras que hayamos hecho en nuestras vidas.
Nos habla de cómo las ovejas que representan a los hombres buenos y justos, serán separadas de los cabritos que representan a los malos e injustos que no han cumplido la voluntad de Dios que salva.
Este juicio para bien o para mal, ha de ser ineludible y definitivo. Se trata de conquistar el Reino de Jesús, por el amor a Dios en los hermanos. San Juan de la Cruz nos enseña:”En el atardecer de la vida, seremos examinados de amor”.
Amor sin fronteras para con Dios y amor generoso y fiel para con todos los hermanos, especialmente los más pequeños. Nos dice Jesús: “Yo les aseguro que cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron”.
Y para los que no fueron generosos en el amor, sino que se dejaron llevar de egoísmo, nos dice: “Yo les aseguro que cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.

CONCLUSIÓN EXHORTATIVA
Nuestros prójimos son la pantalla de nuestras vidas, el video para leer nuestra conducta, el espejo para recomponer nuestra vida cristiana, porque quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve.
Al final del Ciclo A de nuestra liturgia católica, tomemos absoluta conciencia de que la plenitud de la ley es el amor a Dios y a los hermanos.
Por vivir y aplicar esta hermosa y suprema ley, seremos juzgados ya en esta vida y para la eterna. Cristo, Rey Universal, Juez de vivos y de muertos, nos juzga y nos juzgará, siendo ahora lento a la ira y rico en piedad y misericordia.
Digámosle: ¡Cristo Rey de amor y de paz universales, transforma nuestras vidas por el amor.

*Obispo Emérito de Zacatecas




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