Saturday 21 de January de 2017

Jesús es la vid y los cristianos somos sus sarmientos

El Día del Señor

     6 May 2012 03:40:00

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  • Jesús demuestra siempre su amor por sus hijos. Jesús demuestra siempre su amor por sus hijos.
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INTRODUCCIÓN
El tiempo de Pascua sigue adelante, llenando el corazón y la mente de los cristianos y de todo hombre de buena voluntad, con la luz y el gozo de la resurrección. La resurrección del Señor, cumple su palabra: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta la consumación de los siglos”.
En este domingo, quinto del tiempo pascual, leemos el famoso texto de San Juan acerca de la alegoría de la vid y los sarmientos, en la cual Cristo se autodefine como la Vid y sus seguidores, los cristianos, como sus sarmientos.
Esta comparación de la vid y los sarmientos, ilumina nuestra relación íntima y fecunda con Cristo, vida nuestra. Vivimos por él, con él y en él, tanto en la vida natural como en la sobrenatural. Sin Jesús, nada valemos ni nada podemos hacer para salvarnos dándole gracias a Dios Padre, de quien viene todo don y dádiva perfecta.
Ahondemos en la enseñanza  necesaria para realizar en plenitud la vida cristiana, que ofrece Cristo a todos sus seguidores, través de la alegoría de la vid y sus sarmientos.
 
JESÚS ES LA VID Y  NOSOTROS SOMOS SUS SARMIENTOS
Jesús nos ha dicho que sin él nada podemos hacer para que se nos perdonen los pecados y tengamos una vida nueva. Nos ha dado su Espíritu Santo para que al recibirlo, nos llenemos de gracia como fruto de su perdón y su misericordia. Con esto se cumple la voluntad de su Padre, quien desea salvar a los hombres llamándolos a participar de su bondad y gracia en el espacio y el tiempo históricos y después en la felicidad de la gloria eterna.
Los sarmientos para dar mucho fruto, deben estar continuamente unidos al tronco de la vida, recibiendo la savia que hace crecer y fructificar. Todo sarmiento que no da fruto debe ser cortado para unirlo a todos los que ya están secos y deben quemarse. En cambio, los sarmientos unidos estrechamente al tronco de la vid, son podados para que den mayor abundancia de frutos.
Cristo es la Vid verdadera y nosotros los cristianos seremos sarmientos fecundos si estando unidos a él íntimamente, vivamos una vida cristiana de amor, bondad, justicia, comunión y fraternidad.
 
¿DE QUE MANERA PODREMOS ESTAR UNIDOS A CRISTO COMO SUS SEGUIDORES?
En primer lugar por medio de nuestros bautismo por el cual Dios nos infunde la vida de su Hijo hecho hombre, recibiendo el perdón, la misericordia y la vida de gracia que nos hace gratos a los ojos del Padre. En este sacramento recibimos la capacidad para desarrollar nuestra fe con obras.
Afianzar nuestra esperanza para alcanzar las promesas divinas de salvación y dando testimonio del amor que debe llenar nuestras almas y manifestarse en nuestra comunión y participación con Dios y con los hermanos. La gracia santificante y el sello indeleble y perpetuo que nos configura con Cristo con la acción benéfica del Espíritu Santo, nos hace aceptos a Dios y caminar por sus senderos de amor y servicio a él y a nuestros semejantes.
Nuestra confirmación nos capacita para desarrollar la vida sobrenatural que nos ha sido infundida en el bautismo y se ordena a que con la energía del Espíritu Santo, podamos ser testigos de Jesús en la Iglesia y en el mundo construyendo, un mundo de paz, gozo y fraternidad, adelantando así “el cielo y la tierra nuevos” en los que moren siempre la justicia y el amor con obras.
La Eucaristía como sacrificio, banquete, adelanto de la vida plena que tendremos en el cielo y como comida de peregrinos por este mundo, nos une íntimamente con el Señor al comer su cuerpo y al beber su sangre que nos dan fortaleza, alegría y grande paz mientras que pasamos por este mundo a la gloria del cielo.
Al escuchar la Palabra de Dios para hacerla vida íntima nuestra, nos unimos al Señor para que obtengamos vida inédita y dichosa.
Cristo, el Buen Pastor, nos llama con su voz y sus enseñanzas para que como ovejas de su rebaño seamos llevados a pastos verdes y jugosos que nos hagan  crecer por el camino del amor, la verdad, el bien y la justicia fraterna.
 
CONCLUSIÓN
Podemos hacernos preguntas a la luz de las enseñanzas de este domingo que estamos considerando para aplicarlas concretamente a nuestras vidas personales y comunitarias:
¿Qué tan unido estoy a Jesús? ¿Recibo seguido sus sacramentos para tener vida íntima y fecunda con Cristo al servicio de Dios y los hermanos? ¿Con Cristo, Vid verdadera y nosotros como sus sarmientos, estamos comprometidos con nuestros semejantes para ayudarles a que también ellos sean sarmientos fecundos de Cristo y su evangelio hecho vida diaria en la familia, en el trabajo, en la salud y la enfermedad y en toda clase de buenas obras?
Estas y otras preguntas, nos podremos hacer para que al responderlas con luz y sinceridad, crezcamos en el amor, en la concordia, la participación activa y comunitaria, a lo largo de nuestras vidas en el tiempo y el espacio que recorremos diariamente, hasta alcanzar nuestro destino final que será estar unidos para siempre a Cristo y con todos sus santos, que han fructificado, hasta alcanzar la comunión eterna del paraíso.
Entonces y sólo entonces Cristo será la Vid inmortal y fecunda y con él, nosotros sus sarmientos...

*Obispo Emérito de Zacatecas




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