Tuesday 17 de January de 2017

José de Monter y la vida artística en Zacatecas

Historias de plata

     13 Feb 2012 03:30:00

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El ambiente artístico de la época colonial de Zacatecas tuvo como principales actores a los ricos mineros y comerciantes, así como a funcionarios civiles y religiosos, quienes en sus lujosas residencias y palacetes poseían obras de arte como pinturas, esculturas, piezas de plata, colecciones de libros, además realizaban tertulias literarias y representación de comedias y autos sacramentales.
Es así como farsas, comedias, óperas, dramas y zarzuelas fueron caracterizados para el disfrute de la aristocracia.
Algunos de estos personajes llegaron a ser los hombres más ricos del mundo, cuyos palacios en la Ciudad de México despertaron el respeto y envidia del mismo virrey.
La élite aristocrática patrocinó la creación y el mantenimiento de importantes centros de aprendizaje como el Real Colegio de San Luis Gonzaga, creado en 1795 y en donde se enseñaba Retórica, Filosofía, además de Derecho Civil y Canónico, lo que propició un ambiente de creación y expresión artística que se tradujo en celebraciones y convivios tan característicos de la América española, cuyo pretexto podía ser la coronación o nacimiento de un rey, las procesiones religiosas o la fiesta del santo patrono.
En este contexto refinado y culto de finales de la Colonia, destaca un personaje que fue acusado ante la Santa Inquisición por su vida de escándalo, lujuria e inmoralidad: José de Monter.
Tesorero de la Caja Real y oriundo de la región de La Mancha, José de Monter y Alarcón fue definido como “pícaro compositor y funcionario” según palabras del oficial del Santo Oficio en Zacatecas, José Martínez Sotomayor, quien le siguió un proceso inquisitorial por mas de 10 años sin éxito alguno ya que era un hombre muy poderoso y amigo del virrey de la Nueva España.
Pese a ser un buen cristiano que “acudía a misa y comulgaba regularmente”, las acusaciones eran de “blasfemias y comportamientos irreverentes” en las que quedaba asentado que Monter acostumbraba a realizar fiestas en su residencia o en la oficina de la Tesorería de Zacatecas, a las que acudían no sólo los personajes principales, sino también las autoridades civiles y religiosas.
El funcionario cortejaba y hacía insinuaciones libidinosas a cuanta mujer tuviera enfrente, comportamiento que le ganó el enojo de padres, esposos y hermanos que querían verlo tras las rejas o en la hoguera.
En los frecuentes fandangos hacía representar sainetes, comedias, coplas humorísticas o galantes que él mismo componía, musicalizaba y representaba con la complicidad de su esposa y con las que aludía de manera cínica y grosera a las damas de la sociedad.
“Es un hombre tan soez, que disfrazándose con el nombre de Mambrú a sí mismo se compuso un sainete en el que se jactaba de haber comerciado ilícitamente con las señoras de la principal distinción de esta ciudad, cuyo escándalo se propagó de tal manera que aún en los fandanguillos de gente ordinaria se cantaba dicha canción”.

*Historiadora de Arte
 




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