Friday 20 de January de 2017

La carabina y Benjamín Medrano

     26 Mar 2013 03:30:00

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Benjamín Medrano es un político bien intencionado, no hay duda de que quiere y le gusta luchar por causas sociales justas. Le ha tocado tomarse la fotografía del político que juega a hacer política y, ahora, como aspirante a la presidencia municipal de Fresnillo interpreta un papel indecoroso para su trayectoria artística: no será el bufón de la película, pero sí el candidato perdedor por excelencia. ¿Quién no quisiera un contendiente como Benjamín Medrano, para ganar sin broncas?
Porque, sin duda, canta bien y las rancheras le salen bien, con todo y estribillo, pero en política ni es priísta ni sabe hablar ni tiene trayectoria para ser presidente municipal en un territorio tan importante como Fresnillo. Además, los fresnillenses no lo ven como su coterráneo sino como el extranjero impostor que se ha montado un papel no muy halagador: “no es fresnillense ni piensa como fresnillense ni habla como fresnillense”, me han dicho de él. Es más, ni siquiera le dan el reconocimiento de que sea zacatecano. Y eso sí es grave.
Cierto. Benjamín Medrano no es fresnillense y seguramente si lo dejan en el centro de Fresnillo, muy cerca del Obelisco, no sabría cómo salir de esta ciudad. Se perdería. Benjamín Medrano no es político, es un artista. Es un muy buen intérprete, la voz de muchos y muchas. Pero no es un político para tomarlo en serio. En pocas palabras, le ha tocado bailar con la más fea en estas elecciones municipales.
A Bejamín Medrano no lo han lanzado como un candidato para ganar sino para perder o para dejarse perder. Él sabe que Fresnillo es sólo un trámite que debe cumplir, una vuelta a la hoja en el currículum oculto de su trayectoria. Ni él se toma en serio ese papel. De antemano sabe que Fresnillo es la antesala para las elecciones a gobernador y el territorio más salvaje en política, donde no puede ganar el PRI este año. Si gana, sería un muy mal mensaje para lo que ocurrirá en tres años. El mérito de Benjamín Medrano es que sabe y acepta estoico su papel de alfil gubernamental. Él sabe que debe ser sacrificado en este juego de ajedrez y lo asume con la dignidad del político novato, si es que existe.
A Bejamín Medrano lo protegerán tres años más en una caja de cristal. Es un actor muy importante de la actual política gubernamental. Es un brazo derecho. Es la figura más cuidada de este sexenio. Por eso no es un sacrificio, sino el juego donde el alfil debe ir al cuadro negro donde perderá. Fresnillo es un jaque mate anticipado, el territorio previo de la lucha por el poder gubernamental. Es la elección municipal más importante de Zacatecas y el preludio donde el PRI ha soltado a un candidato perdedor que canta bien las rancheras. Un sacrificio necesario en un lugar donde nació y se formó el próximo gobernador de la entidad.

*Periodista freelance
Director de elhorizontal.com
edgarfelix@elhorizontal.com




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