Saturday 21 de January de 2017

La civilidad y tú

     21 Jun 2011 04:00:00

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Antes de comenzar, convendría aclarar que implicaciones tiene el respeto, si hablamos de respetar la Naturaleza, respetar los libros, las posesiones ajenas, respetar las reglas del juego en fin,  indudablemente, estamos utilizando la palabra con otro matiz.
Al decir “respetar la Naturaleza”, por ejemplo, realmente estamos expresando la necesidad de cuidar  la Naturaleza de acuerdo con el fin para cual ha sido creada. Al hablar de “respetar las reglas del juego” estamos diciendo que hay que obedecerlas para que puedan cumplir su función, el respeto a las posesiones ajenas nos evita problemas legales.
En la familia los niños y niñas tendrán que aprender a respetar a los integrantes, principalmente en lo que se refiere a sus posesiones, actuando con sensatez, los padres  y madres buscaran   el equilibrio en la familia, así los pequeños pueden ir preparándose para respetar afectivamente a los demás, viviendo en un ambiente de respeto y cariño, para así saber donde comienza y donde termina el respeto y cariño.
Al llegar a la adolescencia, el respeto tiene más sentido, los hijos e hijas son capaces de reconocer lo que significa respetar a los demás y respetarse a sí mismos.
El trato con los demás es parte de la vida diaria, y sin duda, sabemos alternar con ellos. Dentro de la casa se reparten las tares entre los miembros de la familia. En la calle sabemos cuándo es momento de cruzar una calle y cuándo debemos ceder el paso.
La escuela es la mayor experiencia en ese sentido: la reunión con los docentes y compañeros  en un horario establecido y en un espacio acordado (el salón de clases), toman decisiones de común acuerdo, distribuyen las actividades  y materiales de trabajo. Cuando ocurre algo excepcional, como un problema entre alumnos y alumnas, todos saben que hay una estructurwa de autoridad para resolverlo, en conjunto esas acciones muestran respeto y consideración por los demás.
Estos valores avanzan en una escala gradual, que va desde lo superficial a lo profundo. En la superficie se encuentran la urbanidad y la cortesía, un conjunto de normad fáciles de aprender y seguir: cuidar la higiene y apariencia personales, hablar con amabilidad a las demás personas y comer con buenos modales.
En el siguiente plano se encuentran: el orden, la organización de las actividades, de manera que se toma en consideración a los demás. En el nivel más profundo está la civilidad: la capacidad de llevar la cortesía, el respeto y el orden a toda la sociedad en su conjunto y crear un clima propicio para la convivencia y la participación.
La incivilidad dificulta la vida diaria, genera desorden y continuos conflictos entren las personas. En el peor de los casos degenera en violencia, inseguridad y retraso en el desarrollo social.
*Integrantes del grupo "Voces de mujer", presencia y transparencia




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