Friday 20 de January de 2017

La colonización externa del individuo

     19 Nov 2012 03:30:00

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Pensar las cosas, reflexionar sobre nuestro comportamiento cotidiano para modificarlo o explorar el sí mismo, a través de la meditación, son actos que demandan un generoso espacio de intimidad y soledad. La conciencia alimenta su dinamismo de las modulaciones internas, mediante éstas pretende configurar distintos modos de ser, flexibles y abiertos a la alteridad, pero que sólo serán hondos y luminosos si pervive un territorio propio para interrogarse a sí mismo, con serenidad y  de cara a la existencia.
En nuestras modernas sociedades, la formación del individuo tiende a efectuarse desde el exterior, es decir, mediante la cultura del mercado y las instituciones sociales: somos lo que consumimos y lo que las reglas institucionales dictan. Claro está que hablamos de tendencias y no de leyes pétreas, siempre habrá personas que por voluntad propia decidan vivir en los espacios de la diferencia y autenticidad.
Lo cierto es que a diario nos confrontamos con acciones, discursos y modelos de persuasión publicitaria que nos intentan convencer de que la felicidad pasa por asimilarse a las convenciones del momento, al diseño corporal que el mundo de la moda crea en sinergia con el mercado consumista, a los rituales tribales consagrados por las pantallas mediáticas, a las lecturas facilonas que parte del mundo editorial fabrica.
¿Qué pensaríamos de una persona que se desayuna con los programas insulsos de la televisión matutina, que come viendo al engendro de Laura Bozzo y que cena en sintonía con las mamarrachadas de Paty Chapoy? Además, nuestro sistema es esquizoide y contradictorio, por un lado incita a consumir compulsivamente y, por otro, pide a los ciudadanos que cuiden su salud física y financiera: ¡no fumen, no engorden, no se embriaguen,  no se droguen, ahorren para el futuro! ¡Consuman mucho, pero no lo hagan!
No obstante, los placeres inmediatos siempre vencen, las empresas lo saben y explotan sin rubor. México y Estados Unidos se llevan el campeonato de la obesidad mundial; las y los anoréxicos se han incrementado, más siguen siendo una trágica minoría. Año con año, el consumo de bebidas alcohólicas y drogas aumenta significativamente. La concentración de riqueza en pequeñas castas es alarmante, mientras que la pobreza rampante se extiende.
El tiempo y el espacio para la meditación personal tienden a estrecharse o desaparecer, porque la construcción del individuo proviene mayormente del exterior. Hoy en día, la tenencia de dinero y cosas es signo de prosperidad, aunque la vida espiritual haya mermado escandalosamente.

*Miembro del Sistema Nacional de Investigadores
consolovin@hotmail.com




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