Monday 23 de January de 2017

La compra de valores

     5 Mar 2013 04:00:00

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Las definiciones y parámetros de éxito, inteligencia, respeto y lealtad se han desfigurado, de tal forma que, estamos confundidos en su significado, el universal y verdadero. Les hemos conferimos nuevos significados que nada tienen que ver con su esencia y ya nos acostumbramos.
Admiramos a los que tienen mucho, independientemente de su ética y moralidad. En la actualidad, es necesario tener para ser. Hacemos colas de tortillería en las baratas -empeñando el sueldo del mes- para comprar artículos que nos den prestigio, que nos separen de la "chusma". Queremos logotipos que nos saquen del "montón", y nos metemos al montón que cree que el éxito y el respeto se pueden comprar en una tienda departamental. Ahora que, si ni para las baratas alcanza, siempre están los artículos pirata, que no se ven igual pero se sienten igual, para el que necesita una marca que le dé pertenencia.
Algunas personas creen que al utilizar 20 logotipos serán consideradas ricas y acaudaladas, es decir serán respetadas. El respeto se gana, no se compra.
Hemos dejado que la mercadotecnia nos diga si somos o no personas valiosas y si no cumplimos con poseer los "objetos de poder", nos minusvaloramos.
La imagen del éxito está seriamente contaminada. Exitoso es aquel que tiene mucho dinero o cosas lujosas, no importa su procedencia. Es el que logró manipular un puesto para su propia conveniencia, así haya tenido que delinquir y se sintetiza en tener casas lujosas aquí y allá, coches caros y desplantes de poder. El éxito lo medimos en relación a lo que poseemos, no a los valores fundamentales de la vida de un ser humano.
También hemos confundido el concepto de inteligencia, lo aplicamos para aquellos que han logrado trepar, sin otra capacidad que la de saber conspirar para su beneficio o para aquellos que supieron doblar la ley sin consecuencias porque cubrieron bien sus huellas. La inteligencia se mide en base a la capacidad que tiene un individuo de engañar y salir librado.
La lealtad va en función a la capacidad de solapar, encubrir o seguir órdenes sin reparar en la moral. La fidelidad y el honor quedaron caducas.
Hoy en día muchas personas aspiran a ser exitosas, inteligentes, a ser respetadas y tener la lealtad de sus pares en estos términos. Los valores están envenenados y ya nos acostumbramos.
Poco ayudan los medios para regresarles su esencia de estos términos. Estamos constantemente bombardeados de historias, en donde los que delinquen salen airosos y sin rasguños, viviendo vidas llenas de lujos y comodidades, seguros al margen de la ley. Estoy hablando de personajes de toda índole, narcotraficantes, políticos, empresarios, líderes de trabajadores, etcétera. Tampoco ayuda que los padres de familia jugamos el juego de la pertenencia social por la vía de las marcas, lo transmitimos, lo fomentamos y se cristaliza cada vez más en los jóvenes.
¿Regresaremos alguna vez a admirar a los seres humanos virtuosos, dignos de ser emulados, o seguiremos comprando valores?

*Ciudadana del mundo
AnaLizaZac@hotmail.com




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