Wednesday 18 de January de 2017

La destrucción creadora

Periferia: Arte contemporáneo

     12 Oct 2012 04:00:00

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La Fiesta de las Balas, 2011 Enrique Jeik. (Cortesía)
La Fiesta de las Balas, 2011 Enrique Jeik. (Cortesía)

En sentido clásico, la práctica de la escultura comienza con una incisión en el material; una destrucción que llevará al encuentro de las formas encerradas en la piedra o la madera. Para ello, el escultor usa sus manos y herramientas con las que poco a poco remueve los sobrantes.
El trabajo de Enrique Ježik (Argentina, 1961; vive en México desde 1990) se inscribe en la tradición de la escultura, pero sustituye el trabajo manual por maquinaria pesada o armas de alto calibre para incidir sobre los objetos y los espacios de exhibición donde se presenta su obra. A diferencia del escultor clásico, Jezik no está interesado en la creación de objetos para ser admirados, sino en el proceso y la violencia implícita en el mismo.
Las intervenciones de Ježik tienen dos momentos de lectura. Primero, la acción, casi siempre presentada frente al público en vivo como un performance, y después, los rastros y desechos resultado de ella.
El público, constituido en una colectividad anónima, asiste a una puesta en escena donde las máquinas se enfrentan como gladiadores (como en Esgrima, 2001, presentado en ExTeresa Arte Actual), o agreden el espacio, a manera de una metáfora de las intervenciones del poder político, como en What Comes From Outside Is Reinforced From Within”, presentado en Praga en 2008.
La acción consistió en una retroexcavadora que desde el exterior de la sala de exhibición rompió las ventanas para “dibujar” sobre bloques de concreto. Al final, sólo queda el espacio en ruinas con las huellas del proceso. What Comes From Outside... plantea una relación directa con la intervención rusa a la República Checa en 1968, que fue posible, además del poderío militar, gracias al apoyo interno hacia el régimen pro-soviético.
Su traslado de Argentina a México influyó de forma determinante en el camino que tomó su obra. La posibilidad de trabajar con maquinaria pesada o armas de alto calibre no hubiera llegado a su mente de haber elegido un lugar como Inglaterra (donde muchos de los proyectos que ideó durante una residencia, no pudieron realizarse porque siempre había alguna restricción de seguridad que los impidió).
La vida en México le dio a Ježik una forma diferente de entender lo que es posible, y lo que no. El caos de un país como el nuestro, lleva implícito un grado de libertad en aspectos que en otros sitios del mundo resulta inconcebible.
Su trabajo es, como el mismo lo dice, un comentario sobre situaciones sociales específicas. Resulta difícil no hacer conexiones entre La Fiesta de las Balas y la violencia actual del país. Se trata de una instalación compuesta por tres estructuras de acero y vidrio blindado con 300 impactos de balas de diversos calibres y el audio de las detonaciones. Además el título y el número de disparos, tomados de El Águila y la Serpiente (1926), de Martín Luis Guzmán, crean una conexión adicional con la Revolución Mexicana.
La obra de Ježik habla de la violencia y de la destrucción como forma creativa. A fin de cuentas, toda construcción, toda creación, implica la destrucción de un estado anterior.
Más sobre Enrique Jezik en www.enriquejezik.com.

*Coordinador del Muno
Twitter: @sevendepinole




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