Sunday 22 de January de 2017

La guerra de Calderón

     27 Apr 2012 04:00:00

A- A A+

Compartir:

Julio Scherer Ibarra en su reciente libro "El dolor de los inocentes", afirma que el  motivo que llevó a Felipe Calderón a su declaración de  guerra a la delincuencia organizada, fue la necesidad de legitimación, al arribar a la Presidencia bajo un proceso electoral plagado de dudas sobre su triunfo electoral y que dio motivo a la frase hecha sarcasmo: “Haiga sido como haiga sido”, aunado esto a su carácter autoritario y explosivo.  

“Desde el momento mismo de su toma de protesta como presidente de la República a Felipe Calderón Hinojosa le fue claro que debería asumir medidas urgentes para vestirse como real e inequívoco representante y guía de la nación. Calderón consideró que una política heroica lo llevaría al corazón de los mexicanos; esta política no sería otra que el abatimiento radical del narco”, dice Scherer Ibarra en el libro citado.
El carácter explosivo y autoritario del ocupante de Los Pinos, se describe con claridad a partir de la opinión que sobre su persona detalla Alfonso Durazo, quien fuera secretario particular de Vicente Fox de 2000 a 2004, y que es citado en otro libro de lectura obligada intitulado "Calderón de cuerpo entero", del prestigiado periodista Julio Scherer García.
“La biografía política de Felipe Calderón lo ubica como un hombre desconfiado y arrogante que subordina su inteligencia a lo visceral y a lo inmediato. Contrario a la opinión pública de que es un hombre de mecha corta, siempre he tenido la impresión de que no tiene mecha. Es un sujeto de temperamento primario, se conduce por impulsos, no por razonamientos” dice Durazo y se lamenta: “Algo estamos haciendo mal en nuestro país cuando un político intolerante, inexperto y explosivo se puede colar hasta la Presidencia de la República”.
Esos son sin duda algunos de los motivos, aunque evidentemente hay otra causa no menos importante: la formación ideológica de Calderón afín a la norteamericana y, que lo lleva hasta un grado extremo de subordinación a los lineamientos que EU le ha impuesto.
En colaboración anterior, nos referimos a la Teoría de la Seguridad Nacional que conlleva a la militarización y a la adopción del sistema de enjuiciamiento penal norteamericano ya adoptado por algunas entidades de nuestro país, entre ellas Zacatecas.
Para la adopción del llamado nuevo sistema penal, el gobierno de Calderón promovió una serie de reformas a la Constitución Federal, como parte del proyecto norteamericano para América Latina.
Es precisamente el marco jurídico desarrollado por el gobierno de Calderón, el sustento de la llamada guerra contra las drogas y que tiene las siguientes características:
El asunto de las drogas, deja de ser tema de seguridad pública, para convertirse en tarea de seguridad nacional. Así, no es la policía quien debe encargarse, sino las fuerzas armadas: el ejército y la marina.
Se disminuyen facultades a la Procuraduría General de la República y se le asignan peligrosamente funciones de investigación a la Policía Federal, limitando así a la Ministerial, encargada por su propia naturaleza de las tareas de investigación de los delitos.
Se establece un nuevo esquema de justicia penal: los juicios orales, promovidos desde los Estados Unidos por la fundación PRO-DERECHOS.
Se establece un sistema llamado garantista y acusatorio, aunque mezclado don resabios del viejo sistema inquisitivo: los cateos, arraigos, delación anónima y  testigos protegidos.
En suma se militariza el país entero con el pretexto del narcotráfico, con lo cual, las acciones que en la materia realicen las fuerzas armadas y las de policía federal, carecen de mecanismos de control.
La ausencia de instancias  e instrumentos legales para el control y vigilancia sobre el actuar de las fuerzas armadas, ha generado infinidad de violaciones graves a los derechos humanos: omisión de indagatorias, que debieran ser obligatorias para las procuradurías de Justicia de los estados y la de la República, frente a cada muerto o lesionado en los enfrentamientos, independientemente de que se trate de sicarios o no; desapariciones, torturas, allanamientos y  muertos colaterales.
Es tal el nivel de violaciones a los derechos humanos, que hace días, el propio gobierno que las ha propiciado, el de Calderón, tal vez asustado por el monstruo creado, ha formulado su llamado “Protocolo de Seguridad”, por el cual, se pretende controlar la actividad bélica militar, prohibiendo que estos disparen innecesariamente en los retenes y que inmediatamente se ponga a los detenidos a disposición del ministerio público, entre otras medidas.
Es tarde, dice el presidente de la CNDH. “Los hombres ordinarios con poder extraordinario, se vuelven peligrosos” advierte Erich Fromm.

*Profesor universitario




Lo más leído
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.57
Venta 22.07
€uro
Compra 23.10
Venta 23.6

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad