Thursday 23 de March de 2017

La Legislatura: entre la innovación

La rutina, los prejuicios ante lo nuevo, el temor a la innovación y a equivocarse ¿serán factores que impidan una agenda legislativa que hoy reclama la sociedad acatecana

     14 Jan 2011 21:57:09

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Al concluir el proceso electoral del 2010 por el cual resultó electo Miguel Alonso Reyes, retornó la esperanza en muchos universitarios y zacatecanos en general, que ahora sí se llevaría una transformación de fondo en la estructura jurídica anquilosada de la entidad: una profunda Reforma de Estado y del universo de leyes de Zacatecas.

El gobernador Alonso dio el primer paso, al presentar una iniciativa para crear un Tribunal de Rendición de Cuentas, en sustitución de la Auditoria Superior del Estado. Ponentes van y ponentes vienen a ilustrar a los diputados, pero no hay respuesta.
Impera el temor a equivocarse, el temor a innovar. Se impone el camino de la rutina, de copiar escrupulosamente las leyes ya dictadas por la legislatura federal, las que suponen seguridad probada.
Desde hace más de cinco años existe en la llamada congeladora del poder legislativo del estado, una iniciativa que presentamos un grupo de diputados de la 58, con el objeto de establecer la aceptación ficta del ejecutivo ante nuevos decretos de los diputados.
Ésta figura garantiza la conclusión del proceso legislativo, pues obliga al ejecutivo ha promulgar y publicar o vetar un decreto dentro de un termino perentorio, cuya omisión en un sentido o en otro faculta a los diputados para darle vigencia a la ley.
A fines de 2010, la legislatura federal aprobó la figura de aceptación ficta, en tratándose de decretos o leyes del Congreso de la Unión. Con éste acto jurídico los diputados federales ya lo hicieron antes que nosotros ante la pasividad de la legislatura local.
Ahora sí, como acto rutinario, ¿se rescatará la iniciativa empolvada desde hace varios años y cuyo contenido es prácticamente el mismo de la que recién ha aprobado el Congreso Federal?
En diversas ocasiones se ha tocado el tema de la autonomía técnica y financiera de la Procuraduría General de Justicia del Estado, como un paso necesario para dar fortaleza a la procuración de justicia y para evitar la ingerencia de fuerza política sobre las determinaciones de los agentes del ministerio público que sólo ha generado impunidad a favor de los que ejercen el poder y de sus allegados. ¿También esperaremos que la legislatura federal dentro del marco de Reforma de Estado otorgue autonomía técnica y financiera a la Procuraduría General de la República? ¿luego podremos copiar? No tardaremos mucho en hacerlo:
En los últimos días del mes de diciembre del año que concluyó, el senador Tomás Torres Mercado presentó una iniciativa en la cámara alta que tiene que ver prácticamente con un cambio de fondo en la estructura jurídica constitucional. Se trata de reformar el artículo 102 de la Constitución General de la República para dotar de autonomía técnica, de gestión, personalidad y patrimonio propio al ministerio público.
Propone el senador zacatecano dotar a la Procuraduría General de la República de “más fortaleza y capacidad de acción para garantizar una efectiva impartición de justicia y combatir la impunidad que hoy prevalece en el país”.
Tomás Torres, innovador e inteligente, propone que el ministerio público sea presidido por un procurador general de la república y elegido por el voto de las dos terceras partes de los miembros del senado, de entre una terna que propondrá la comisión ordinaria senatorial.
Para la integración de la terna  sugiere una amplia consulta con instituciones académicas y organizaciones representativas de la organización civil.
La rutina, los prejuicios ante lo nuevo, el temor a la innovación y a equivocarse ¿serán factores que impidan una agenda legislativa que hoy reclama la sociedad zacatecana?
Ese es el reto: innovar o copiar.
Es urgente el análisis de las iniciativas: de participación ciudadana que regularía y daría vida a las figuras del referéndum, plebiscito e iniciativa popular; a la de atención y protección de víctimas del delito; la de reforma y adiciones a la ley de monumentos y zonas típicas del estado; la que ordena la basificación de los trabajadores al servicio del estado y de los municipios y otras que, por su importancia y trascendencia debieran rescatarse de la congeladora y en su caso ser aprobadas.
La reforma debe incluir la revisión integral de los códigos que regulan la vida cotidiana de los zacatecanos.
“La rutina es un esqueleto fósil cuyas piezas resisten a la carcoma de los siglos. La rutina síntesis de todos los renunciamientos es el hábito de renunciar a pensar. La rutina hace desconfiar de la imaginación. Astrónomos hubo que se negaron a mirar el cielo a través del telescopio, temiendo ver desbaratados sus errores más firmes” dice José Ingenieros.

*Profesor universitario




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