Tuesday 24 de January de 2017

La marcha de la esperanza

Somos seres humanos y la preservación de la vida, con el goce de todos los derechos humanos inherentes y consustanciales, deberían ser sagrados e intocables

     4 May 2011 04:00:00

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Referencias

Confirma la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que en México el periodismo es una de las profesiones más peligrosas, con 68 homicidios y 13 desapariciones de comunicadores, desde 2005 hasta el pasado marzo.
Aterrorizan esos números, pero no más que las 36 mil muertes que a la fecha cobra la guerra del presidente Felipe Calderón contra los cárteles de la droga.
Añade el reporte de la CNDH dado a conocer ayer con motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa, que en seis años han ocurrido 21 atentados a instalaciones de medios de comunicación y se han emitido 20 recomendaciones por agresiones a comunicadores.
Ya el año pasado organismos internacionales habían confirmado que desde el año 2000, “México es el país más peligroso para ejercer el periodismo en las Américas”.
De acuerdo con el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), titulado Informe Especial Sobre la Libertad de Expresión 2010, esa situación tiene otras agravantes como la impunidad generalizada en asesinatos a periodistas, la alta concentración en la propiedad y control de empresas que explotan frecuencias de radio y televisión, y la “emergente tendencia a restringir el derecho de acceso a la información pública”.
Preocupa que el gremio de la comunicación sea uno de los blancos, pero igual de preocupantes son todos los asesinatos. Ignoramos cuántas enfermeras, médicos, hayan caído en enfrentamientos entre fuerzas armadas y matones. Tampoco sabemos cuántos ingenieros, abogados o contadores.
Todos, policías, soldados, maestros, profesionistas o no, jóvenes nini, desempleados, amas de casa, funcionarios, empleados públicos y delincuentes somos seres humanos y la preservación de la vida, con el goce de todos los derechos humanos inherentes y consustanciales, deberían ser sagrados e intocables.
Ante esta convulsa situación, en parte activada por el presidente Felipe Calderón, quien presumiendo de cristiano derrocha devoción y se une al júbilo por la beatificación de Juan Pablo 2, lo mismo que a la embriaguez por el asesinato del exagente de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, Osama Bin Laden, mañana jueves se emprenderá en México uno de los mayores y más serios esfuerzos para lograr la pacificación del país.
La marcha que partirá de Cuernavaca, Morelos, a la Plaza de la Constitución en la Ciudad de México, llevará como estandarte de la esperanza un ¡Ya basta!, no exclusivo de fuerza política alguna, sino de todos los que deseamos el fin del derramamiento de sangre.
Ojalá la palabra justicia no signifique lo que para Barak Obama: venganza y asesinato de más de medio millón de musulmanes en Afganistán e Iraq; ni vuelvan a existir terroristas que causen una muerte, o como Bin Laden, casi 3 mil de un solo golpe.

*Periodista
ricgomm@hotmail.com




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