Tuesday 17 de January de 2017

La otra guerra de las drogas

¿Qué sentido tiene que México esté aportando los muertos en esa guerra absurda, cuando en 14 estados de la Unión Americana está aprobado el uso de la marihuana para fines terapéuticos, que se traduce en unos 14 o 18 mil

     1 Jul 2011 04:00:00

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No son la naturaleza, ni la ciencia médica, las que determinan cuáles drogas son buenas o malas, de posesión y distribución libre o controlada. Es la ley, los políticos y fundamentalmente los negociantes quienes las clasifican en legales o ilegales.

Concretamente, es en el artículo 245 de la Ley General de Salud, donde aparece un enlistado bastante amplio, donde se precisa cuáles drogas son controladas por el gobierno y su posesión o distribución conlleva a la comisión de delitos previstos en el Código Penal Federal. Entre aquellas drogas de uso más generalizado y que son lícitas por  no estar incluidas en la relación del artículo 245 de la Ley General de Salud son, entre otras, el alcohol, el tabaco y la cafeína.
Andrés Roemer plantea la necesidad de que el Estado proponga y lleve a la práctica políticas públicas en relación con las drogas, independientemente de la licitud o ilicitud de estas (Economía del Crimen. Editorial Limusa. P. 305).
Las políticas públicas contra el consumo de drogas y sus consecuencias deben integrarse necesariamente por leyes y programas. Hoy sólo existen leyes. La ley prohíbe o autoriza, es todo, pero eso no basta, son necesarios los programas que vigilen, controlen, alerten, moderen, regulen e incluso rehabiliten al ya adicto.
Ante la ausencia de reglamentación (intencionada o no), el control sobre las bebidas alcohólicas está ausente. Infinidad de marcas de tequilas, aguardientes y rones con alto contenido de metanol se venden a los jóvenes: Una botella, otra igual de regalo, refrescos, vasos y cigarros, todo por la módica suma de ¡70 pesos! Igual o peor ocurre  con la venta indiscriminada de inhalantes. En virtud de que se trata en éste caso de productos para uso industrial, la venta y su distribución  no pueden evitarse, pero sí regularse a partir de reglamentaciones municipales.
Es sin lugar a dudas que el consumo de inhalantes el que mayores efectos de daño cerebral causa. El uso permea sobre todo en las capas de población joven de mayor pobreza económica.
Las políticas públicas contra las drogas continua diciendo Roemer deben dar solución a tres metas fundamentales:
*Proteger a los usuarios.
*Proteger al resto de la población que le pueden causar.
*Minimizar los daños: -Que se infringen los adictos a sí mismos. -Que generan a terceros.
La producción, venta y consumo de alcohol es del todo lícita, abierta a todo tipo de publicidad a pesar de que, en México, según la Secretaria de Salud, el alcoholismo constituye uno de los mayores problemas de salud pública. Se equipara por su gravedad con la desnutrición, el cáncer y las enfermedades del corazón. El alcohol para consumo humano, es sabido, su composición química es a base de etanol y sin embargo el gobierno ha permitido el alcohol a base de metanol, con grave daño a la salud.
La despenalización (o legalización en su uso como sinónimo) convierte el problema penal del uso y abuso de las drogas  en un asunto de salud pública. Quienes se encargan son los médicos y los hospitales y no los policías, los soldados ni las cárceles. La despenalización de la marihuana permitiría establecer el padrón nacional de usuarios a las drogas, quienes serían tratados gratuitamente en centros de rehabilitación dependientes del estado y con recursos derivados del pago de impuestos que todo uso de droga aporte, incluyendo el café y el alcohol.
Se lograría que los laboratorios  se sujeten a leyes sanitarias, fabricando drogas puras y menos nocivas.
Se respetaría la libertad de decisión en el consumo de drogas, en cuanto no lacere el derecho de terceros.
Se acabaría con el mercado negro y las ganancias millonarias de los narcotraficantes y sus socios, entre ellos policías, militares, políticos, empresarios y banqueros.
Además, ¿qué sentido tiene que México esté aportando los muertos en esa guerra absurda, cuando en 14 estados de la Unión Americana está aprobado el uso de la marihuana para fines terapéuticos, que se traduce en unos 14 o 18 mil millones de dólares anuales, tan sólo en California? ¿Qué sentido tiene ésta guerra que combate la posesión y venta  de marihuana y que permite sin ningún control el alcohol y el tabaco cuyos efectos son más nocivos?
La prevención en el abuso de las drogas se puede seguir sólo por dos caminos posibles: El mejor, enseñar a la gente, sobre todo a los niños y a los jóvenes, que pueden satisfacer sus necesidades y deseos sin consumir droga. El otro, enseñarle que, si ha decidido consumir droga, es posible establecer una buena relación con estas substancias, de tal manera que logre controlarse, que puede ser un consumidor, pero no un drogadicto compulsivo.

*Profesor Universitario
 




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