Monday 23 de January de 2017

La presidencia autoritaria del PRI

Tren Parlamentario

     28 Feb 2013 03:30:00

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El Partido Revolucionario Institucional (PRI) en día y medio colocó tres grandes piedras del cimiento sobre el cual pretende, sin lugar a dudas, erigir una Presidencia más autoritaria y mendaz que la que construyó en su primera época.
Una. En la colocación de lo que es obviamente una piedra angular, no ha estado solo, porque el PAN -o mejor dicho, los diputados panistas de la 62 Legislatura- lo ha reforzado sin ambages. Panistas y priístas, anoche en comisiones, aprobaron una reforma constitucional en materia de fuero, cuyos resultados no serán más que partirle el eje a la función de control político del Congreso de la Unión.
O dicho de otra manera, el Poder Legislativo estará todavía más debilitado, en tanto que el Presidente de la República tendrá todavía mayor jerarquía jurídica sobre los otros Poderes de la Unión; lo que condenará a que, en el futuro, diputados y senadores sigan siendo actores secundarios de esa gran farsa democrática que es el sistema político mexicano, donde la división y el equilibrio de los poderes sólo tiene visos de realidad en el discurso y la televisión.
La Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, este miércoles sesionó a matacaballo para discutir y aprobar una minuta de reformas a los artículos 61, 111, 112 y 114 constitucionales, que el Senado de la República -la Cámara de origen- aprobó desde el 1 de diciembre de 2011.
La minuta que los senadores de entonces enviaron a San Lázaro proponía quitar la inmunidad (el fuero) prácticamente a todos los servidores públicos más encumbrados de los Poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo, para enfrentar, si fuera necesario, juicios penales durante el ejercicio de sus cargos o encargos, sin tener que desaforarlos antes. Y entre estos incluían nada menos que al Presidente de la República y a los gobernadores.
Pero, claro, esto que propusieron los priístas y panistas en el Senado hace dos años, ya no fue del agrado de aquellos ahora que están en la Presidencia, y, derivado de un endiablado acuerdo que los panistas no supieron explicar ayer, ahora han reculado para modificar la minuta, de la manera siguiente: solamente los diputados y senadores se sujetarán a la quita de la inmunidad, en casos de juicios penales, pero no así los gobernadores y, mucho menos, el Presidente de la República.
Con ello, un diputado y un senador podrá enfrentar juicios penales con todo y fuero, motivados por el Ministerio Público Federal (léase Procuraduría General de la República, que a su vez subordinada está al Presidente de la República) y un juez, o sea el Poder Judicial, los podría sentenciar a determinados años de "bote" aun siendo éste o aquél todavía un legislador.
Quienes se opusieron a los cambios prohijados por el PRI, PAN y PVEM (exceptuando a Ruth Zavaleta, diputada pvemista, que terminó votando al lado de sus antiguos correligionarios perredistas), pegaron el grito al cielo jurando que la reforma constitucional dará pie para que el Presidente de la República en turno y su partido politicen a la justicia, y comiencen a deshacerse de sus adversarios políticos teniendo como instrumento de venganza a la PGR.
Entre tanto, el Presidente y los gobernadores estarán intactos, porque para ellos -de acuerdo con la minuta aprobada anoche- no habrá cambios constitucionales, y seguirán bajo el régimen constitucional vigente, en la que los titulares del Ejecutivo federal y estatal son inmunes por decreto a prácticamente todo.
En el sesionar de la Comisión de Puntos Constitucionales, el PRI mostró uno de sus rostros más intolerantes en la Cámara de Diputados: Héctor Gutiérrez de la Garza, quien aupadó sobre la arrogancia que ya resuman muchos priístas a partir de su regreso a Los Pinos, acometía una y otra vez a la presidencia de la comisión de marras, cuya titularidad la tiene el PRD. Le exigía, con el coraje a flor de piel, que concluyera la sesión y que pasara el debate de los artículos reservados a la asamblea de los 500 diputados, adonde llegara el dictamen de la minuta de marras, presumiblemente este jueves 28 de febrero.  
No se dejó intimidar César Moreno, el diputado presidente, y permitió desahogar la oratoria de cuantos quisieron participar, aunque, al final del debate, barbotaba, indefectible, la votación conjunta del PRI, PAN y PVEM; votación reforzadora del presidencialismo priísta reciclado.
Dos. La otra gran piedra de aquel cimiento el PRI la había pegado el martes, y ésta era, precisamente, la aprehensión de Elba Esther Gordillo. Indefendible, decían los opositores un día después, pero también la veían como víctima de una vendetta gánsteril de un gobierno que así ha pretendido desactivar la movilización magisterial contra la reforma educativa aquella, en la que los maestros fueron puestos en la picota y culpándolos de casi todos los males que aquejan al sistema educativo nacional.
Y tres. En San Lázaro, anoche, la oposición confirmaba que la argamasa con que el PRI pegó las tres piedras aquellas había sido el cinismo, cuando se supo que, este miércoles, la misma PGR que mandó a Santa Martha a la maestra  Elba Esther Gordillo acababa de determinar que no ejercerá acción penal contra los exgobernadores de Tamaulipas Manuel Cavazos Lerma y Eugenio Hernández, porque no pudieron acreditar las acusaciones de que aquellos dos priístas fueron objeto, incluso en Estados Unidos, de lavado de dinero y delincuencia organizada.




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