Sunday 22 de January de 2017

La propuesta de Carpizo

     13 Feb 2012 04:00:00

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UN CASO DE HONESTIDAD CIUDADANA
Tuve el privilegio en la vida de conocer a un abogado ejemplarmente honesto en el ejercicio de la profesión, se trata de Víctor Félix, miembro de una apreciable familia zacatecana a la que también pertenecieron el popular Mago Félix y el reconocido arquitecto Roberto Félix.
En alguna ocasión me tocó presenciar su indignada reacción ante la insinuación de un adinerado cliente que le manifestó su preocupación por la suerte de su caso y le dijo que “por dinero no pare”, “dígale al juez que yo también tengo con qué quererlo”, así era él, de una pieza, selectivo en los negocios que aceptaba motivado por el reto que representaban, le gustaba emplearse a fondo sin aceptar “torceduras” de la ley, su sapiencia jurídica era reconocida y con frecuencia era consultado por postulantes, no obstante que nunca trascendió la condición de pasante de derecho porque … le dio la gana.

EL LAMENTABLE VACÍO
Tenía una característica: no se inmiscuía en la vida pública a pesar de que despreciaba todo lo que oliera a política y no disimulaba su aversión por los políticos y era particularmente  despectivo con los que advertía serviles ante el poder. Desde entonces me convencí de que existe una tendencia a que los ciudadanos que practican valores  tan fundamentales para toda sociedad como es el de la honestidad, tienden a apartarse de los asuntos públicos de manera que dejan un vacío que llenan ciudadanos que no se complican la vida con cargos de conciencia y se entregan con todo a las malas prácticas que han convertido a nuestro país en  referencia obligada cada vez que en los círculos internacionales se habla de corrupción.
Si los ciudadanos como el abogado Víctor Félix participaran en la vida pública, podríamos refutar fácilmente el lapidario juicio del fiscal del Tribunal Superior de España cuando refiere que en nuestro país el pueblo encuentra más fácil componerle un corrido a un narcotraficante que a un juez, lo que no deja de ser una opinión injusta porque no todos los jueces son merecedores de ella, pero que tiene un elevado contenido de verdad.

UNA PROPUESTA ATENDIBLE
La impunidad con que se incurre en actos de corrupción es tan extendida, que debe ser alta prioridad de todos encontrar el camino para revertirla antes de que termine de hundirse el barco, por eso debemos impulsar la discusión de la propuesta de un grupo distinguido mexicanos encabezados por el eminente jurista Jorge Carpizo para que la corrupción sea delito que nunca prescriba, tal como  no prescriben los de lesa humanidad merced a los tratados internacionales.
Para darnos una idea del poder regenerador de esta propuesta, imaginemos que dentro de 20 o 30 años se encuentran evidencias de que los que en estos momentos gobiernan realizaron compras mediante un entendimiento deshonesto entre proveedores y funcionarios, o que asignaron contratos para obras sin apego a la convocatoria para favorecer a determinado concursante y perjudicar a los demás, o que la nómina le da acomodo a personas que no trabajan, o que alguien entrega bienes públicos a particulares para explotarlos en provecho de ambos; imagínese usted cómo viviría el funcionario corrupto que valiéndose de su condición jerárquica amenaza la condición laboral de los empleados públicos que en ejercicio de sus derechos ciudadanos, fuera de su ámbito laboral, ejerce su derechos constitucionales en la militancia en un partido distinto al que gobierna.
¿Qué sucedería con tanto delincuente impune que tanto daño le ocasiona a la sociedad desde los puestos públicos y en la actividad privada si se reconociera permanentemente vulnerable ante la acción de la ley? ¿El saber que lo que en estos momentos le puede abrir un expediente dentro de 20 años sería un eficaz disuasivo? En mi opinión sí.

INCORREGIBLES
Apenas llegamos a la recta final de la selección de candidatos a puestos de elección popular y ya ni siquiera nos conmueve el recuento de pillerías  empleadas para  buscar  triunfos basados en el despilfarro  de dinero público, bardas pintadas por empleados municipales, vales de gasolina que después harán falta para las patrullas de policía, utilización de convenios suscritos para otros fines con medios de comunicación en el afán de “posicionar” candidaturas, amedrentamiento de empleados para que no ejerzan sus derechos constitucionales y un interminable etcétera registrable en todo el territorio nacional.
Reconociendo que la corrupción  anidó en las diversas opciones partidistas y resaltando la  lucha  por la honestidad en amplias franjas de los diversos segmentos ideológicos, la propuesta de Carpizo es digna de ser abanderada por la ciudadanía. Es el camino para  depositar los asuntos públicos en gente honesta
Nos encontramos el jueves en El recreo.
 




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