Tuesday 17 de January de 2017

La radicalidad en el seguimiento de Cristo

El Día del Señor

     26 Jun 2011 03:40:00

A- A A+

Compartir:

INTRODUCCIÓN
El tema del evangelio de este domingo nos plantea la exigencia total de seguir a Cristo con todo lo que somos y tenemos para ofrecer.
La fe cristiana, a través del tiempo y el espacio, nos enseña con los ejemplos de los mártires, confesores y vírgenes que el amor que han vivido y testimoniado por Dios y su Iglesia, ha sido radical comprometiendo todos los momentos de la existencia asumida por la gracia del bautismo y la confirmación.
Ambos sacramentos  comprometen a seguir a Cristo asimilando su evangelio como hijos adoptivos del Padre, hermanos de Cristo y siendo morada del Espíritu Santo, todo esto encaminado a ser testigos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús como la única y definitiva razón de la vida transitoria del discípulo misionero, entregado desde ahora en la historia y para siempre a mostrar al mundo que la redención y liberación que Jesús nos ha dado con la entrega de su vida divina y humana, es posible y real.

LA RADICALIDAD EN EL SEGUIMIENTO DE CRISTO
Esta exigencia radical del seguimiento de Cristo se concentra en las palabras contenidas en el evangelio de San Mateo que hoy leemos: “El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí”.
Asimismo Jesús nos hace saber: “El que salve su vida la perderá, y el que la pierda por mí, la salvará”.
La cruz de la entrega y del sacrificio de Cristo redentor y salvador de los hombres y del universo creados, a lo largo de la historia del cristianismo, ha llegado a ser el símbolo de una vida nueva que se consigue a través de la renuncia a sí mismo, con todo lo que es y tiene, para dedicarla a Dios y a los hombres, hermanos nuestros, sin distinción de color, raza, cultura y nación.
La vida en este mundo terrenal es corta, fugaz, con mezcla de alegrías y satisfacciones placenteras.
El hombre busca siempre ser feliz y por eso afanosamente se fatiga para obtener bienes materiales y espirituales que lo realicen según sus criterios y trabajos por adquirir una existencia que excluya, lo más posible, el dolor, la enfermedad, las angustias y requerimientos para subsistir diariamente haciendo frente al hambre y al desamparo cotidianos.
El sufrimiento y el dolor en todas sus formas y modalidades están presentes siempre en el transcurso de nuestras vidas.
No somos absolutamente perfectos, y por ser limitados y caducos, estamos sujetos a la disolución progresiva hasta llegar a la muerte que inevitable e inexorablemente tenemos que afrontar con la iluminación de Cristo y su evangelio.
De otra manera nuestra presencia en este mundo resulta vana, sin sentido y sin razón de ser.
Sin Cristo y sin asumir su cruz para que sea muy nuestra no es posible lograr la verdadera felicidad en el tiempo y el espacio, abiertos por el mismo Cristo a la eternidad como meta definitivamente gozosa a la cual caminamos por la gracia del Señor.

LA EXIGENCIA DE LA RADICALIDAD EN EL SEGUIMIENTO DE CRISTO NO ESTÁ REÑIDA CON LOS BIENES QUE DIOS MISMO HA ESTABLECIDO
Escuchemos de nuevo lo que el evangelio de hoy nos dice: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí”.
Aquí tocamos el fondo de la radicalidad en el seguimiento del Hijo de Dios hecho hombre.
Debemos entender bien y sin desvíos o exigencias impuestas, con un sentido puramente humano, sin penetrar en la hondura de la enseñanza radical del evangelio: que, ciertamente lo que quiere enseñarnos Jesús -sin menospreciar los valores fundamentales que caracterizan la vida humana, como son el amor a la familia, a los bienes materiales, espirituales y morales que debemos siempre adquirir para realizarnos digna y adecuadamente como personas hechas a imagen y semejanza de Dios- es que Él y los intereses de Dios son primero en la escala de los valores que correctamente debemos entender y vivir a la luz de su evangelio.
Con Cristo todo queda revalorizado y relativizado de manera admirable, verdadera, buena, justa y gozosa.
Seguir a Cristo en la renuncia de los bienes que podamos tener para colocar la sublimidad de su revelación como entrega amorosa y total por amor del Reino de los Cielos, según enseña  la misma Escritura Sagrada: “Todas las cosas son vuestras, vosotros sois de Cristo y Cristo es para Dios Padre”

CONCLUSIÓN
Pidamos a Cristo que nos haga entender y vivir la radicalidad de su seguimiento evangélico y que todas las cosas las reconozcamos como expresión y medios para ser auténtica y verdaderamente cristianos.
Busquemos primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se nos dará por añadidura, con renuncias, penas y sufrimientos, sí, pero también con la luz y la fuerza que Dios da a los que lo aman por encima de todas las cosas, y con este amor, encausar con alegría y generosidad los deseos y ambiciones en este mundo por el camino estrecho de su llamamiento, que es la cruz, como realización de vida  y entrega a Dios y a los hermanos en la construcción de un mundo nuevo de paz, justicia y fraternidad como plenitud de proyecto y sentido de nuestras vidas abiertas a la eternidad feliz que esperamos alcanzar.

*Obispo Emérito de Zacatecas
 




Lo más leído
Se registra accidente múltiple en el boulevard
Encuentran a un hombre sin vida en Zóquite
Se pasa el alto y choca
Aseguran un vehículo robado
Por Trump, anuncian cerco a Embajada de EU y bloqueo a puentes internacionales
Se pone agresivo con Tránsito
Moreno Valle deja la gobernatura para buscar la candidatura a la presidencia
Chocan sobre avenida Varela Rico
Autoridades estatales inauguraron la presa la Suzaya en el municipio de Pánuco  
Sondeo: Jóvenes opinan que estarán peor después de Trump 
Aplicaciones


Servicios
$ Dolar
Compra 21.58
Venta 22.08
€uro
Compra 23.00
Venta 23.5

Multimedia



©Todos los derechos reservados
GRUPO EDITORIAL ZACATECAS, S.A. DE C.V.- De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la Publicación,
retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.




Aviso de privacidad